Tenía 82 años

Murió Samuel “Chiche” Gelblung, el periodista que convirtió la noticia en espectáculo y dejó una marca indeleble en los medios argentinos

elDiarioAR

9 de septiembre de 2026 07:55 h

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Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles 9 de septiembre de 2026, a los 82 años, tras permanecer internado en el Sanatorio Mater Dei por un cuadro respiratorio que se había agravado en las últimas semanas. Su muerte cierra una de las trayectorias más largas, intensas y discutidas del periodismo argentino, un oficio que él moldeó a su manera durante seis décadas.

Un periodista hecho en la calle y en las redacciones

Nacido en Buenos Aires el 7 de febrero de 1944, criado en Villa Devoto en una familia judía de clase media atravesada por la militancia comunista, Gelblung creció en un hogar donde la política era parte del aire cotidiano. Esa atmósfera, según él mismo relató, lo empujó a irse de su casa a los 14 años, buscando independencia y un mundo propio.

Su entrada al periodismo fue temprana y sin títulos: llegó a la revista Gente en 1966, donde aprendió el oficio en la práctica, bajo la lógica de las grandes redacciones de Editorial Atlántida. Allí empezó a construir un estilo que combinaba olfato, audacia y una cuota de show. En 1967, con apenas 25 años, cubrió la Guerra de los Seis Días como corresponsal, una experiencia que marcaría su carrera y que él mismo evocaba como su “postgrado” profesional.

El hombre que no dejaba que la realidad arruinara una buena nota

Gelblung ascendió rápido: fue jefe de redacción de Gente entre 1976 y 1978, en plena dictadura, etapa en la que protagonizó coberturas polémicas y quedó asociado a una mirada confrontativa frente a organismos de derechos humanos. Luego dirigió La Semana, escribió en Ámbito Financiero y La Nación, y se convirtió en una figura reconocida del periodismo gráfico.

Su estilo directo, mordaz y muchas veces provocador se sintetizaba en una frase que repetía como mantra: “Nunca dejes que la realidad te arruine una buena nota.” La anécdota que solía contar —comprar pescados en un mercado para recrear una escena de una prueba nuclear en Mururoa— se volvió parte de su leyenda profesional.

La explosión televisiva: “Memoria” y el fenómeno Gelblung

Aunque su corazón estaba en la gráfica, fue la televisión la que lo convirtió en un personaje popular. En los años 90, Memoria, por Canal 9, mezcló investigaciones, actualidad, misterio y fenómenos paranormales, y se transformó en un ciclo de culto. El envío alcanzó altos niveles de audiencia y fue pionero en instalar una narrativa televisiva basada en casos policiales, escándalos políticos y debates sociales, con una impronta muy característica en su paso por señales como Canal 9, América TV, Crónica TV y Radio del Plata, entre muchas otras emisoras.

Gelblung llevó a la pantalla su curiosidad voraz y su gusto por lo insólito, en una época donde la TV abierta era el centro de la conversación pública.

Su presencia en radio y TV se mantuvo constante durante décadas, con participaciones en ciclos políticos, magazines y programas de debate. También condujo ciclos como “Hola Chiche”, “70.20.HOY”, “Chiche en vivo” y “Polémica en el bar”. En 2006 fundó Minuto Uno, uno de los primeros portales nativos digitales del país, y luego impulsó DiarioVeloz e InfoVeloz, proyectos que reflejaban su interés por las nuevas plataformas.

Entre los episodios más recordados de su carrera aparece la difusión de imágenes inéditas de la intimidad familiar de Alfredo Yabrán en plena exposición pública del empresario tras el crimen de José Luis Cabezas, material por el que llegó a pagar 40 mil dólares y que finalmente no emitió luego de un pedido de la familia.

A eso se sumaron sus investigaciones televisivas sobre corrupción y narcotráfico durante los años noventa y las reiteradas discusiones al aire con dirigentes políticos y figuras del espectáculo que marcaron su estilo confrontativo, como el cruce con Guillermo Moreno a quien el conductor le gritó en la cara “¡Conmigo no vas a guapear, Moreno!”.

Otras figuras con quienes Chiche se llegó a cruzar fueron Moria Casán con quien acumuló peleas a través de los años, incluso le dedicó un informe titulado “Moria, la movilera: el ocaso de una diva”. La más reciente pelea fue con el presidente Javier Milei, que lo había ido a visitar a una internación y terminaron enemistados por una entrevista.

Durante sus últimos años siguió al frente de programas en Crónica TV y participó de debates políticos en canales de noticias, incluso después de internaciones por neumonía, insuficiencia renal y cuadros cardiovasculares entre 2023 y 2026.

En noviembre de 2023 fue hospitalizado de urgencia en el Sanatorio Mater Dei debido a un cuadro de insuficiencia renal, ocasión en que recibió la mencionada visita de Milei. A los pocos días del alta, ya estaba al aire.

“Esto no es joda”, “A mí me gusta preguntar lo que otros no preguntan”, “No hago periodismo para caer bien”, serán sólo algunas de las frases más recordadas de quien supo bromear con “La máquina de la verdad” y “autopsias de aliens”.

Un personaje sin concesiones

Gelblung fue polémico, contradictorio, incisivo y, para muchos, imprescindible. Su figura atravesó generaciones: desde el periodista gráfico que discutía con escritores y políticos, hasta el conductor televisivo que se animaba a temas incómodos o extravagantes. Su estilo directo generó adhesiones y rechazos, pero nunca indiferencia.

También cultivó una vida personal discreta: estuvo casado desde 1977 con Cristina Seoane y tuvo tres hijos. En los últimos años, pese a problemas de salud —trombosis, internaciones reiteradas y la colocación de stents— siguió trabajando y apareciendo en medios, incluso después de largas estadías en terapia intensiva.

El final de una era

Gelblung había sido internado nuevamente el martes 8 de septiembre por dificultades respiratorias. El comunicador había permanecido internado en terapia intensiva desde el pasado 12 de mayo en el marco de controles posteriores a una intervención cardíaca ya que semanas antes le habían colocado dos stents luego de un infarto en el pie producido por problemas circulatorios. En estos últimos días, su estado se agravó y murió en la mañana de este miércoles. Tenía 82 años.

Con su muerte, el periodismo argentino pierde a un protagonista que supo moverse entre la investigación, el espectáculo y la controversia, y que dejó una marca profunda en la gráfica, la radio, la televisión y el ecosistema digital. Su figura, discutida y fascinante, queda como testimonio de un modo de hacer periodismo que él mismo ayudó a inventar.

Con información de agencias.