Transición en Brasil 2022

15 claves de 15 días de Lula presidente electo

Luiz Inácio Lula da Silva saluda ante una casilla electoral en São Bernardo do Campo, en São Paulo, el último domingo octubre de 2022, antes de votar en la segunda vuelta presidencial brasileña. Como candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Lula derrotó por 1,8 puntos al candidato del Partido Liberal (PL). El actual presidente derechista Jair Messias Bolsonaro obtuvo 58.206.354 votos pero no la reelección que buscaba.

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El 15 de noviembre es feriado en Brasil. La República Federativa festeja el '15 de Noviembre', efemérides patria conmemorada con calles y plazas importantes en todas las ciudades brasileñas, importantes o no, nombradas con el número del día que divide en dos el penúltimo mes del año. Según Google, 15 de novembro es una de las expresiones más buscadas en portugués. En la memoria histórica nacionalista e internacionalista, el Día de la Independencia y el Día del Trabajo hegemonizan el recuerdo preciso. Ayuda a la mnemotecnia que sean sustantivos, no un nicho en el calendario, que desafía al recuerdo antes que auxiliarlo.

La fecha alude al día de 1889 en que los militares derrocaron a la Monarquía e instituyeron la República. El emperador Pedro II, de 63 años, vivía una crisis política causada por la insatisfacción de los ex-esclavistas, que se sentían perjudicados por la abolición de la esclavitud declarada un año antes. El mariscal Deodoro da Fonseca tomó el poder sin tiros, sin protestas, sin reacción popular, y reforzó el mito de que los cambios políticos ocurren de manera pacífica en Brasil. En todo caso, hoy 15 de noviembre de 2022 la resistencia de Jair Messias Bolsonaro a su sucesor Luiz Inácio Lula da Silva parece mayor que la del Emperador depuesto por las armas aquel 15 de noviembre de 1889. El cambio de régimen del siglo XIX luce a la distancia menos violento que la transición democrática del siglo XXI entre el presidente en funciones vencido hace 15 días y el presidente electo vencedor de un balotaje dirimido por sufragio universal.

Ganar el balotaje presidencial del 30 de octubre era un objetivo único, con un interlocutor único, aunque multiplicado en 156.453.354 millones de rostros diferentes. Un electorado al que Lula podía dirigirse con un pedido único: el voto para el Partido de los Trabajadores (PT).

A 15 días de que 60.345.999 votantes lo hicieran presidente electo y le ganaran la responsabilidad del próximo gobierno, ya se ha abierto para Lula un período incomparable en diversidad y complejidad con las cuatro semanas de campaña monotemática que separaron la primera vuelta del 2 de octubre, primer domingo del mes, de la segunda vuelta del 30, último domingo. A continuación, 15 asuntos y frentes clave que Lula atenderá para ganar el poder Ejecutivo después de haber ganado el cargo de futuro presidente, en un horizonte que mira por fuerza más allá de este su tercer mandato.

1. Alckmin

Como todos los de Lula y de Dilma Rousseff, Geraldo Alckmin es un vicepresidente llegado de fuera del PT. A diferencia de todos ellos, es un vicepresidente fuerte. Lula le ha dado un trato que se compara con el de un primer ministro, o aun el de un 'presidente adjunto'.

Lula lo ha nombrado 'Coordinador de la transición', y debe tratar en Brasilia con el jefe de gabinete de Bolsonaro, Ciro Nogueira. Alckmin fue el candidato presidencial del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) derrotado por Lula en el balotaje de 2006. Para figurar en la fórmula vencedora en 2022, este político católico militante y médico anestesista de profesión mudó en 2022 del partido de toda su vida al Partido Socialista Brasileño (PSB). Ya hubo choques en el interior del equipo de transición, porque el PT resintió, y aun resiente, el número de nombramientos al interior de ese equipo que el Coordinador esperaba hacer, en detrimento de petistas.

Una vez vicegobernador, y dos veces gobernador de San Pablo, el estado mas rico de Brasil, la habilidad administrativa y la experiencia gerencial de Alckmin están fuera de duda, y en estos 15 días ha dado pruebas sobradas de ellas.

No tendrá un cargo en el gabinete ministerial porque será una especie de 'primer ministro de la gestión' que dará tiempo y espacio a Lula para ejercer más vistosamente la Jefatura de Estado: viajar para restaurar la imagen internacional y el soft power de Brasil, hacer los gestos simbólicos que se espera de un Presidente de la Defensa de la Democracia. Alckmin promete ser el vicepresidente más poderoso de la historia de la vicepresidencia en Brasil. Acaso un sucesor; acaso también nuevamente un rival.

2. Amazonia

La desactivación y desfinanciación de los instrumentos estatales de fiscalización ambiental, las declaraciones despreciativas y descuidadas sobre la preservación y sobre la militancia ecologista y las meras estadísticas atemorizadoras de la deforestación en Amazonia habían transformado a Bolsonaro en el personaje más anticlimático de todas las conferencias internacionales sobre el Clima. Lula fue recibido con alfombra roja el lunes en el balneario de Sharm El Sheikh, en Egipto, en la 27ª Conferencia del Clima de la ONU, la COP-27. La expectativa positiva de la comunidad ambientalista la debe Lula a que sustituirá al actual presidente, pero también a sí mismo, y antes que nada, al haber nombrado a Marina Silva como ministra de Medio Ambiente.

3. Ambientalismo

Después de los honores, la lucha será dura, en Egipto, en Brasil, y ante el mundo. Lula debe dar señales sobre cómo va a empezar a asumir los compromisos asumidos por Brasil en la COP-26. En aquel entonces, la teórica alineación asumida por Brasil en los foros internacionales contrastaba con la práctica del actual gobierno brasileño. El lema de la COP-27 es 'Implementación +'. Más todavía, cuando en esta Conferencia ya se considera que aun cumpliendo con todo lo asumido, no se llegaría a alcanzar el objetivo de frenar en 1,5° el recalentamiento.

Visto de afuera, Brasil es saludado por haber adherido al compromiso global de reducir al 30% las emisiones de metano, un gas emitido por las vías de entrada y salida del aparato digestivo de los bovinos. En la práctica, Lula deberá buscar acuerdos en el interior del país con los sectores ganaderos, que le son políticamente opositores, para retener la estima internacional.

También hay expectativas de que Brasil sea el primer país de América Latina en integrar la First Movers Coalition, algo así como una Coalición de Primeros Movilizadores, creada por el Foro Económico Mundial en Davos para implementar políticas ambientalistas en las empresas.

4. Bolsonarismo

El 2 de octubre, el Partido Liberal (PL), el partido que llevó como candidato presidencial a Bolsonaro que buscaba su reelección, obtuvo 23 bancas más en la Cámara de Diputados que en 2018. Se volvió el partido mayoritario, con 99 bancas sobre el total de 513 de la Cámara baja. Desde 1998, ningún otro partido había tenido tantas. Con 14 senadores electos, entre ellos Flavio Bolsonaro, hijo del presidente, sobre el total de 81 de la Cámara alta, el PL también tiene la mayoría del Senado.

Hasta ahora inalcanzable para los medios, por primera vez en diez años el presidente del PL, Valdemar Costa Neto dio una conferencia de prensa pasada una semana de la derrota de Bolsonaro. Anunció que el PL se ubicará consistentemente en la oposición, y buscará liderarla. El gesto significaba un alejamiento de la postura 'fisiológica', como se llama al oportunismo en la jerga política brasileña de los partidos que buscan sonsacar favores al Ejecutivo a cambio de votos legiferantes. Y buscaba sonar como un clarín de orden para la tropa, y detener el 'acoso' que muchos en su casi centenar de diputados 'sufrían' por parte del PT. Antes de la gran 'ola azul' que fue para el Legislativo la elección general del 2 de octubre, el PL había calculado el rédito de entenderse con el PT.

Diputado federal por São Paulo durante seis mandatos, Costa Neto renunció cuando fue condenado a siete años y diez meses por cohecho pasivo y lavado de dinero. en el marco del escándalo del mensalão; cumplió una parte de la condena en régimen semi abierto. y la mayor parte en su domicilio, con tobillera electrónica; en 2016 el Supremo Tribunal Federal (STF) declaró extinta la culpabilidad y le concedió la libertad. El presidente del PL aseguró para Bolsonaro la presidencia honoraria del PL.

5. Congreso

El Congreso de Brasilia es cada vez más todopoderoso, y cada vez más oneroso para cualquier presidente. Más, para un presidente como Lula que no sólo no cuenta con mayoría propia, sino que se encuentra en minoría.

En sus presidencias anteriores, Lula debía enfrentar y conciliar a un Congreso donde cohabitaban 30 partidos. En la próxima Legislatura 2023, por legislación reciente que obliga a reagruparse a los menos representados, se calcula que serán 18 formaciones partidarias, entre partidos propiamente dichos y coaliciones.

El corazón del Congreso es el Centrão, el conjunto de partidos que forman su mayoría. No son centristas, sino derechistas, que no presentan candidatos propios a la presidencia, y con los cuales debe pactar todo gobierno. En el caso de Bolsonaro, presidente nacido de ese Centrón, todo fue más fácil: durante la mayor parte de su mandato, gobernó sin partido, habiendo renunciado en 2020 a la afiliación al Partido Social Liberal (PSL), del que había sido candidato presidencial victorioso en 2018.

6. Derecha

Sobre 513 bancas de la Cámara de Diputados, unas 250-270 son de abierta derecha, a la derecha del centro del Centrón. De los 10 diputados más votados, 9 son del derechista o ahora ultra-derechista Partido Liberal (PL) mayoritario.

El diputado más votado de Brasil y el más votado de la historia de Minas Gerais, es el YouTuber e influencer bolsonarista Nikolas Ferreyra, con cinco millones de votos, neoconservador social y sexual, anti cuarentena.

Eduardo Pazuello, el oficial del Ejército que fue ministro de Salud de Bolsonaro en el momento más álgido y mortífero de la crisis sanitaria del Covid-19, fue el segundo diputado federal más votado en Rio de Janeiro, también por el PL. Ricardo Salles, el discutido ministro de Medio Ambiente de Bolsonaro, fue elegido diputado federal por São Paulo, siempre por el PL.

Todas las candidaturas nuevas electas en el Senado y en Diputados cuyos nombres no hay que googlear, son de derecha o extrema derecha.

7. Economía

De acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), el PBI brasileño creció un 4,6% en 2021, con lo que revirtió en forma total la caída del 3,9% del año previo, y estima que la economía del país avanzará un 2,7% este año. Según informó el lunes 14 el Banco Central, el Índice de Actividad Económica de Brasil (IBC-Br) registró en el tercer trimestre de 2022 un crecimiento del 4,32% sin ajuste estacional en comparación con el tercer trimestre de 2021. La inflación y el desempleo retrocede, y la masa salarial ha registrado el mayor aumento de los últimos tres años.

El anuncio de quién será el ministro de Hacienda es el que más se espera de Lula. Ha anticipado una fórmula petista clásica: un jefe político en el que pueda confiar el presidente, y por debajo, equipos muy técnicos, al gusto de los que diseñaron el exitoso Plan Real.

8. Evangélicos

La mayoría de los pastores que guían a las más gruesas feligresías evangélicas, conocido el resultado del balotaje presidencial, contrario a aquel por el que habían orado, invitaron a hacer como indica San Pablo en la epístola a Timoteo, y a rezar por los gobernantes. Es decir, por Lula.

No van a integrar las filas de los bolsonaristas 'de red y de calle', los negacionistas y golpistas. Pero es difícil que su acomodamiento con el gobierno del PT pueda ser completo, o satisfactorio. Verán que Lula no quemará iglesias, ni siquiera cerrará un solo templo. Pero con Bolsonaro los evangélicos gozaron de una influencia, un respeto, un lugar y un poder como no habían gozado nunca antes.

9. Gobernadores

Junto con la novedad de las mayorías derechistas 'orgánicas' (y no 'fisiológicas') en las dos cámaras del Congreso, la elección general del 2 de octubre reveló, y la segunda vuelta del 30 de octubre refrendó, un nuevo poder territorial derechista. No sólo habían ganado en la mayoría de los 27 estados (26 + Brasilia), sino que la derecha del PL y de sus aliados gobernará en los tres más ricos y poblados, Minas Gerais, Rio de Janeiro y San Pablo.

De momento, todos hacen signos de querer colaborar con el presidente electo. Es la hora de los pactos, y de conseguir las mejores condiciones en las alianzas posibles.

10. Impeachment

La derecha tiene en las dos Cámaras del Congreso los votos suficientes para acusar, juzgar, condenar y exonerar al presidente electo Lula. Ya lo hicieron con la anterior presidenta del PT, Dilma Rousseff, en 2016.

Es un condicionamiento mayor, que ni se menciona, ni se considera verosímil. Pero que durante cuatro años permanecerá en el fondo, o por encima, de toda la escena política de Brasilia. La prudencia jurídica que el equipo de transición de Lula está demostrando, da prueba de que se prefiere evitar exponer cualquier flanco 'flojo de papeles'.

11. Izquierda

En la Cámara de Diputados, el PT obtuvo 12 bancas más que en 2018. El rostro mejor conocido es de la batalladora Gleisi Hoffmann, presidenta del PT, y diputada por Paraná.

Pero el personal político y la oferta de candidaturas del PT no se renovó. En contra de la historia, en estas elecciones se renovó la derecha, no la izquierda.

12. Lava Jato

Excluidos de la Justicia, los dos lanceros de la cruzada anti-corrupción Lava Jato, el magistrado Sergio Moro y el fiscal Deltan Dallagnol del juzgado federal de Curitiba, el primero de simpatías evangélicas, el segundo adalid del evangelismo, han sido elegidos senador y diputado federal.

Moro, que fue el primer ministro de Justicia del actual gobierno hasta renunciar por diferencias sobre la Policía, se ha reconciliado con Bolsonaro. Dallagnol fue el diputado más votado en Curitiba. No harán pactos con Lula ni con el PT, o socavarán los acuerdos.

13. Lira

Conocido el resultado del balotaje del 30 de octubre, sólo dos políticos, de los más experimentados, y en contra de toda su trayectoria anterior, leyeron el mensaje en el que comunicaban su primera reacción. Fueron el presidente electo, y el presidente de la Cámara de Diputados.

En la campaña, Arthur Lira había apoyado la reelección del derrotado Bolsonaro. Lira tiene una agenda. Ser reelegido presidente de la Cámara de Diputados por la nueva Legislatura que asume en enero. Quiere el aval de Lula y del PT. Lula se lo dará, si no es que no se lo ha dado ya.

Es la apuesta más peligrosa. Este diputado del norteño estado de Alagoas afiliado al partido de derecha Progresistas (PP) tendrá, como todo presidente de la Cámara de Diputados tiene, la lapicera con la que se firma la apertura de un impeachment.

14. PEC

Es un Proyecto de Enmienda Constitucional.

El instrumento que el Presidente electo necesita que el Congreso vote para poder gastar más allá del techo de gastos fijado por el Presupuesto 2023. Lo iban a necesitar tanto Lula como Bolsonaro, cualquiera de los dos rivales, el que ganara el balotaje. Al menos para mantener en 600 reales el Auxilio Brasil (que Lula retrotrae al nombre que este plan social tenía en las presidencias petistas, 'Bolsa Familia'). Y para pagar los remedios gratuitos del programa Farmacia Popular, cuyos recursos el Presupuesto cercenó en un 59 por ciento.

Necesita una PEC de 3/5 de los votos en Diputados y en el Senado. Los va a obtener Lula. Ni diputados ni senadores derechistas quieren ser vistos como quienes obstaculizaron un ingreso familiar de emergencia para los más necesitados, ni como quieres negaron la cura a los enfermos sin recursos. Después del feriado del 15 de noviembre, el PEC de Transición, como se lo ha llamado, empezará a ser tratado en el Congreso de Brasilia. Nadie duda de que, además, se votará la necesidad de adicionarlo con otros gastos, que senadores y diputados harán ver como urgentes.

15. 2026

La campaña para las próximas presidenciales brasileñas ya empezó antes del cambio de gobierno en Brasilia del 1° de enero. Lula anunció que no se presentará. Lo mismo había anunciado en 2021 su colega y aliado norteamericano, Joe Biden, tres años su mayor. Después, cambió ese anuncio por el de que había cambiado de idea.

Si Lula hace un buen gobierno, si la salud lo acompaña, si en 2024 el demócrata le gana nuevamente la Casa Blanca al republicano Donald Trump, entonces el petista, que ya tendría por delante el buen ejemplo de un octogenario vencedor, que ya no sería el presidente de más edad en buscar un nuevo mandato en el hemisferio, admitiría que es el mejor candidato para derrotar a Bolsonaro. Un candidato mejor que Geraldo Alckmin o que Fernando Haddad (con experiencia en perder en segunda vuelta), que Simone Tebet (con experiencia en perder en primera), mejor que otros nombres nuevos (sin experiencia ni siquiera en ganar internas), Si sólo un Lula 4 evitara un Bolsonaro 2, el presidente que asumirá en 2023 podría buscar su reelección en 2026.

AGB

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