Incertidumbre en Brasil por el avance de ómicron: van 20 días sin registros oficiales de Covid-19 por un hackeo

Brasil, de 213 millones de habitantes y el tercer país más azotado por la pandemia detrás de Estados Unidos e India.

Eleonora Gosman

San Pablo, Brasil —

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En Brasil hoy se cumplen exactos 20 días de la desintegración literal del sistema oficial de cómputos de la evolución del Covid-19. No se sabe, desde entonces, ni la cantidad real de casos y tampoco la de fallecimientos provocados por la pandemia. El “apagón informativo”, como definen al fenómeno los medios locales, tuvo su origen el 10 de diciembre cuando hackers ingresaron en las computadoras del Ministerio de Salud federal, que comanda el cardiólogo Marcelo Queiroga.

Dos días después, el ministro anunciaba que se habían recuperado los registros referidos a la vacunación de los brasileños. Sin embargo, en las 24 horas siguientes un nuevo ataque dejó fuera de servicio la estructura de cómputos del organismo que permitía a gobiernos provinciales, a científicos y médicos, tener un panorama integral del impacto del Covid. En los hechos, y por obra y gracia de esa causa presuntamente ajena a su voluntad, el gobierno de Jair Bolsonaro logró de este modo quitarse de encima el peso de la notificación diaria de contagios y muertes. En ese contexto, y acudiendo a la documentación brindada por gobiernos provinciales, los medios de prensa procuran mantener las cifras actualizadas.

Pero los números que suministran, gracias a un equipo de investigación que integran los principales grupos periodísticos del país, no reflejan la coyuntura tal como ella es. Así, según las cifras que pudieron recoger la víspera, hoy muestran un Brasil con un índice bajísimo de contaminados por día: 9.958. Es nada si se compara el volumen de contagiados en Estados Unidos, Francia, Italia, España, Inglaterra y hasta Argentina.

El consorcio periodístico no dejó lugar a dudas sobre la “irrealidad” de sus propios números. El portal G1, del grupo Globo, afirmó que: “Ni siquiera los estados provinciales hacen su divulgación diaria de casos y defunciones. Después del ataque de hackers al site del Ministerio de Salud y al aplicativo ConecteSUS, diferentes gobiernos estaduales pasaron a informar problemas para colectar datos desde los sistemas del ministerio”.

En San Pablo, por ejemplo, el gobierno de Joao Doria explicó las dificultades: “No fue posible extraer datos de los sistemas del gobierno federal donde son notificados los casos de Covid-19. Eso impacta en la publicación de las estadísticas actualizadas”.

Los especialistas en enfermedades infecciosas, que acompañan momento a momento la marcha de la pandemia, están azorados. Es que a ese escenario se le suma el “bajo testeo de la dolencia”. Sostienen que “sin datos de contagios, internaciones, muertes y vacunación, carecemos de un retrato fiel del momento que torne posible trazar políticas públicas adecuadas”.

“¿Cuántos casos de Covid tiene Brasil hoy? ¿A qué velocidad avanza la variante Ómicron?” se cuestionan. La respuesta es: “No sabemos. Y quién busque la fuente oficial no tendrá respuestas”. El científico Diego Xavier, de la Fundación Fiocruz de Río de Janeiro, dio un ejemplo inapelable: “Busquen en www.opendatasus.saude.gov.br y verán que es imposible la conexión. Esto ocurre desde el día 10 de diciembre”. Para los médicos, “la falta de monitoreo epidemiológico va a llevar a que se entienda la gravedad del problema en el momento en que los hospitales se llenen de pacientes y no consigan atender a todos. En ese momento ya será tarde”. Xavier hace un pronóstico sombrío: “Es como si estuviéramos volando en un avión donde el piloto no sabe para dónde ir. Con certeza, la aeronave va a caer”.

Según el virólogo José Eduardo Levi, durante la primera quincena de diciembre “20% de los casos positivos eran de la variante ómicron. Hoy creemos que debe llegar a 50%”. Pero nuevamente se advierte que los médicos se mueven en “un campo totalmente incierto por la falta de los datos oficiales sobre los testeos”. Otro conocido epidemiólogo, Pedro Hallal, no hay como enfrentar la nueva cepa en estas condiciones de ignorancia forzada. “Hay mucha gente infectada por ómicron que ni siquiera sabe que lo padece. Otros piensan que se trata apenas de una gripe común”.

No en vano, en su última conferencia de prensa del año Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, declaró su gran preocupación “por el hecho de que la variante ómicron sea más transmisible y circule al mismo tiempo que la cepa Delta. Eso lleva a un tsunami de casos”. Sostuvo, incisivo, que los “líderes políticos deben dejar de lado sus políticas populistas”, tales como derogar el uso de tapabocas, permitir concentraciones de personas y autorizar fiestas de fin de año.

Myke Ryan, diretor de Operaciones de la OMS, hizo una mención directa sobre Brasil: “El gran número de casos, puede colocar una enorme presión sobre el sistema de salud. Brasil y otros países precisan estar preparados para esa eventualidad”.

EG

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