Pagar miles de dólares a intermediarios egipcios para salir de Gaza: “Tratan de comerciar con la sangre de los gazatíes”

Kaamil Ahmed y Ruth Michaelson

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La desesperación de los palestinos por abandonar Gaza los lleva a pagar sobornos de hasta 10.000 dólares a intermediarios para que les ayuden a salir de la Franja a través del paso fronterizo con Egipto, tal y como reveló una investigación del periódico The Guardian.

Muy pocos palestinos pudieron abandonar el enclave costero a través del paso fronterizo de Rafah, pero quienes intentan inscribir sus nombres en la lista diaria de personas con permiso para salir afirman que una red de agentes y mensajeros supuestamente vinculados a los servicios de Inteligencia egipcios les piden que paguen cuantiosas “tasas de gestión”.

Un palestino residente en Estados Unidos explica que hace tres semanas pagó 9.000 dólares para que los nombres de su mujer y sus hijos entraran en la lista. Desde el comienzo de la ofensiva israelí sobre Gaza el pasado 7 de octubre, la familia se refugia en escuelas. El día en el que iban finalmente a viajar, los supuestos intermediarios le comunicaron que los nombres de sus hijos no estaban en la lista y que tendría que pagar 3.000 dólares más para incluirlos.

El hombre considera que están “tratando de comerciar con la sangre de los gazatíes”. “Es muy frustrante y triste”, agrega. “Están intentando aprovecharse del sufrimiento ajeno, de personas que intentan salir del infierno de Gaza”. Su familia aún no consiguió salir del territorio.

Están intentando aprovecharse del sufrimiento ajeno, de personas que intentan salir del infierno de Gaza

Según Naciones Unidas, el 85% de la población de Gaza tuvo que abandonar sus hogares y desplazarse debido a los ataques por aire, tierra y mar del Ejército israelí. La mayoría de las personas se hacinan en la ciudad meridional de Rafah, después de que los ataques y operaciones militares israelíes se intensificaran en la zona central del territorio, tras la destrucción de gran parte de la zona septentrional.

Egipto mantiene la frontera cerrada

Egipto, actor regional clave en las negociaciones en torno a Gaza, se resistió durante mucho tiempo a abrir el paso fronterizo de Rafah por temor a que millones de personas huyeran hacia su territorio, en la vecina península del Sinaí. La afluencia, según El Cairo, podría suponer una amenaza para la seguridad nacional. El presidente egipcio, Abdelfattah Al Sisi, también advirtió que un flujo masivo de refugiados de Gaza a Egipto sentaría un precedente para la expulsión de los palestinos de Cisjordania a Jordania.

Desde hace años, en los alrededores de la frontera de Rafah opera una red de agentes con sede en El Cairo que facilita la salida de los palestinos de Gaza. Tras el comienzo de la guerra hace más de tres meses, los precios se dispararon por encima de los 500 dólares por persona. The Guardian habló con varias personas a las que les pidieron entre 5.000 y 10.000 dólares cada una para abandonar la Franja y algunas, incluso, lanzaron campañas de crowdfunding para recaudar ese dinero. A otros palestinos los intermediarios les aseguraron que podrían irse más rápido si pagaban una cantidad mayor.

Las páginas de Facebook que publican noticias del paso fronterizo de Rafah están llenas de mensajes de palestinos que piden ayuda y consejos para conseguir que sus nombres estén en la lista. Todas las personas entrevistadas por The Guardian afirmaron que llegaron a esos intermediarios a través de contactos en Gaza. Los pagos se realizan en efectivo, a veces a través de terceras personas con sede en Europa y Estados Unidos.

A Belal, ciudadano estadounidense de Gaza, le dijeron que tendría que reunir 85.000 dólares para sacar del territorio a un total de 11 miembros de su familia, entre ellos cinco niños menores de tres años. “Estoy sopesando esta opción porque el Gobierno estadounidense no me está ayudando. Si tuviera alguna esperanza respecto al caso de mi padre, no consideraría” pagar esa cifra, explica Belal, que pasó los últimos tres meses apelando al grupo de trabajo del Departamento de Estado de Estados Unidos para que incluya a su padre diabético en la lista de personas enfermas crónicas que pueden salir del territorio. “Estoy en esta tesitura porque Estados Unidos no quiere ayudar a sus propios ciudadanos”, lamenta.

El padre de Belal, de 70 años, fue detenido brevemente en diciembre por las fuerzas israelíes en Gaza. Formaba parte de un grupo de hombres a los que desnudaron hasta dejarlos en ropa interior, les ataron las manos y los llevaron a un lugar secreto. Incluso antes de la detención, su hijo llevaba semanas buscando ayuda, hablando durante horas por teléfono con Washington o con la Embajada estadounidense en Jerusalén, y enviando una gran cantidad de información por correo electrónico al Departamento de Estado de estadounidense.

En un principio, ese Departamento dijo que sólo ayudaría a salir de Gaza a los familiares directos de ciudadanos estadounidenses, pero posteriormente indicó que ampliaría su ayuda para incluir a los progenitores y a los hermanos. “Desde mediados de diciembre no recibí ningún correo electrónico de su parte e hice seguimiento seis veces; sólo pueden comunicarse por correo electrónico”, explica. “En cambio, veo a otras personas que pagan dinero para irse y pueden salir en uno o dos días”.

Un portavoz del Departamento de Estado consultado por The Guardian afirmó que no puede hacer comentarios sobre casos individuales y añadió que desconoce el sistema de intermediación que algunos utilizan para salir de Gaza. “Ayudamos a más de 1.300 ciudadanos estadounidenses, residentes legales permanentes y familiares a salir de Gaza”, puntualizó el portavoz.

Las personas más vulnerables

Mohannad Sabry, experto en la península del Sinaí y autor de 'Sinai: Egypt’s Linchpin, Gaza’s Lifeline, Israel’s Nightmare' (Sinaí: El eje de Egipto, el salvavidas de Gaza, la pesadilla de Israel), afirma que los supuestos intermediarios “quieren atraer a las personas más vulnerables”.

Si una familia tiene un miembro herido o enfermo y no puede esperar, ésas son las víctimas perfectas; pueden exprimirlas hasta sacarles la cantidad que sea y la familia se ve obligada a conseguir el dinero

“Si una familia tiene un miembro herido o enfermo y no puede esperar, ésas son las víctimas perfectas; pueden exprimirlas hasta sacarles la cantidad que sea y la familia se ve obligada a conseguir el dinero. Es una estafa en toda regla”. Sabry califica la justificación oficial de las autoridades egipcias para no abrir las fronteras de “tapadera de la corrupción que se está produciendo sobre el terreno” y puntualiza: “No se trata de corrupción de bajo nivel, sino de corrupción propiciada por el Estado”. Contactado por The Guardian, el jefe del Servicio de Información del Estado egipcio declinó hacer comentarios sobre el asunto.

Con muy pocas formas de salir de Gaza, especialmente para quienes no tienen doble nacionalidad, los palestinos del enclave y sus familiares en el extranjero afirman no tener más remedio que confiar en esa red informal de agentes. Un palestino residente en Reino Unido, que perdió a miembros de su familia en bombardeos israelíes, explica que “algunas personas están ganando dinero a costa de la miseria de los demás. En Gaza, la población está desesperada por salir de allí y salvar sus vidas, y en lugar de ayudar estos intermediarios intentan ganar dinero. Si hay una forma de sacar a las personas que lo necesitan, ¿por qué no las ayudan?”.

En Gaza, la población está desesperada por salir de allí y salvar sus vidas, y en lugar de ayudar estos intermediarios intentan ganar dinero

El palestino cuenta que le habían dicho que costaría 4.000 dólares sacar a cada uno de los nueve miembros varones jóvenes de la familia, a principios de diciembre. Ahora los honorarios subieron y oscilan entre los 6.000 y los 10.000 dólares. La familia recurrió a los intermediarios tras no conseguir ayuda del Gobierno británico ni de organizaciones humanitarias.

“No sé por qué no se puso en marcha ningún plan para evacuar a la población. Ni siquiera las organizaciones humanitarias hablan ya de esto”, lamenta. “Es como si dijeran: 'No vamos a protegerlos ni a darles seguridad, sólo vamos a darles algo de comida y agua mientras los bombardean'”.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido afirmó que evacuó a 300 ciudadanos británicos junto a las personas a su cargo (hijos y progenitores) y que estos eran su prioridad.

Sin embargo, no todas las personas están dispuestas a pagar, aunque dispongan de recursos. “Cada momento (en Gaza) pone en peligro sus vidas y mi vida”, afirma un residente de la Franja que quiere salir con su familia. “No pagaré ni un céntimo en sobornos”.

Traducido por Emma Reverter