OPINIÓN

¿Un futuro mejor para la caída de la natalidad?

0

Como persona que viene militando hace mucho por las políticas de cuidado, me pasa algo raro con la discusión sobre la caída de la fecundidad. Finalmente, los temas de tiempo, espacio y recursos para cuidar, que hace años queremos visibilizar, aparecen en el centro de la escena. Pero aparecen muchas veces sin nosotras, sin nuestra voz.

La pregunta la hacen los tipos y la respuesta la dan los tipos. Demógrafos, economistas, periodistas y políticos —mayoritariamente varones— analizan datos sobre nuestros cuerpos y nuestras decisiones como si fueran decisiones que las mujeres tomamos en soledad. Como si ellos no estuvieran también decidiendo sobre esto. Porque si las mujeres deciden tener o no tener hijos, cuándo tenerlos o cuántos tener, los varones también deciden cuánto cuidan, cuánto tiempo dedican a sus hijos, cuánto están dispuestos a resignar de su vida laboral, cómo se distribuye el trabajo dentro de una familia y, en definitiva, qué proyectos familiares están dispuestos a construir.Los varones no son observadores de la caída de la fecundidad. También son protagonistas.

Y me sorprende que, frente a una transformación demográfica tan importante, la perspectiva de la economía feminista aparezca tan poco. Hace décadas que venimos estudiando justamente el tiempo, el dinero, el trabajo y las condiciones materiales necesarias para cuidar.

Pero tampoco quiero quedarme en ese lugar.Porque hay algo muy valioso en que esta preocupación finalmente exista.Uno de los problemas que tuvo históricamente la agenda de los cuidados es que parecía ser un problema “nuestro”: de las mujeres que cuidaban, de las feministas que lo estudiaban, de las organizaciones que reclamaban políticas. Muchas veces conversábamos entre nosotras sin conseguir interesar a esa otra enorme parte de la sociedad que no sentía que los cuidados fueran un problema propio. Y ahora eso está cambiando.

La caída de la natalidad y el envejecimiento están consiguiendo que personas que nunca habían pensado en los cuidados empiecen a hacerse preguntas sobre quién va a cuidar, quién va a trabajar, cómo vamos a sostener a una población que vive cada vez más años y qué condiciones necesitan las personas para poder formar las familias que desean.

Por eso, aun cuando muchas de las explicaciones que hoy aparecen en los medios, la ciencia y —ni hablar— la política me resulten insuficientes, creo que estamos frente a una oportunidad enorme. No quiero que nuestra respuesta sea solamente: “nosotras ya lo habíamos dicho”. Quiero que sea: bueno, ahora hablemos todos.

Y aprovechemos para cambiar la pregunta. En lugar de preguntarnos solamente por qué las mujeres tienen menos hijos o qué habría que hacer para que tengan más, preguntémonos algo mucho más interesante: ¿Cómo queremos organizar una sociedad en la que nacen menos personas, vivimos cada vez más años y todos, en distintos momentos de nuestras vidas, vamos a necesitar cuidar y ser cuidados? ¿Cómo aprovechamos la caída de la tasa de natalidad para invertir más por cada chico? ¿Qué sistema previsional vamos a necesitar para asegurar una vejez disfrutable?

Esas ya no son preguntás que echan culpas. Son preguntas sobre el trabajo, sobre la seguridad social, sobre la vivienda, sobre las ciudades, sobre las familias, sobre la educación, sobre la salud, sobre el tiempo. Es una pregunta sobre cómo queremos vivir. Es una pregunta sobre el futuro de nuestra sociedad.Y frente a esa pregunta necesitamos una propuesta.

Esta semana, desde La Cocina de los Cuidados, junto con más de 250 organizaciones adheridas, presentamos un Acuerdo Nacional por los Cuidados que incluye 13 puntos sobre qué necesitan los chicos, los jóvenes, las familias, las trabajadoras del cuidado, las personas con discapacidad y las personas mayores en este futuro próximo. 50 concejalas en todo el país presentaron ese mismo acuerdo como agenda de trabajo en sus concejos deliberantes. Queremos que funcione como una propuesta para esa nueva sociedad que ya está llegando. Como una pregunta para discutir entre todos. Como un programa de políticas públicas. Y también como una denuncia de todo lo que hoy se está desmantelando (sólo quedan activas 2 de 50 políticas de cuidado).

Porque si la caída de la natalidad y el envejecimiento consiguieron finalmente que toda la sociedad empiece a preguntarse quién va a cuidar, cómo, con qué tiempo y con qué recursos, aprovechemos esa oportunidad. No para decirles a las mujeres que tengan más hijos.Sino para construir una sociedad en la que tenerlos, no tenerlos, cuidar y ser cuidado sean decisiones y derechos que podamos ejercer en mejores condiciones.

Se puede adherir al acuerdo aquí.

*Referenta de Futuros Mejores. Coordinadora del Monitor de la Cocina de los Cuidados.