Catálogo de miedos, los demonios de un escritor
Explorar los miedos personales suele ser un deporte desagradable en circunstancias de pleno raciocinio, pero en cambio se convierte en un ejercicio tonificante cuando al crepúsculo, tras el prólogo de alguna copa, uno explora en la selva. ¿A qué le tengo miedo? A las alturas, al mar a la noche, a la profundidad negra cuando nado sobre el azul, a mi mujer, a mi padre o a mi madre, al vecino, al techo de la casa, al túnel bajo la bahía, a los aviones o más específicamente al ronroneo de las turbinas o al despegue y el aterrizaje.
¿Tengo miedo a que me conozcan a fondo o a conocer demasiado? Al futuro o al pasado. A los muertos en sus cajas, sobre todo si uno los quiere mucho. O a los cementerios impersonales. ¿Tengo miedo al mañana o me molesta el pasado desde aquel día que hablé con demasiada sinceridad y desde entonces me miran con ojeriza? ¿O tienes miedo de aquella mujer con quien te acostaste ni sé por qué y después solo quería hacer pastelitos con su amiga y tú en el centro, incómodo?
Miedo a la locura que te rodeó cuando tenías veinte años y te desprendiste ni sabes cómo, pero presientes que ronda cerca y sería terrible de nuevo. Miedo a aquella cueva oscura donde tuviste que meterte con los fantasmas de los cimarrones. Miedo a cierta novela de Kafka que soltaste como un hierro al rojo hace treinta años y jamás la has vuelto a tocar. Ahora sucede ídem con una de Sabato. Miedo a conducir el auto en medio de mucho tráfico o a que se descomponga en una autopista desolada. Miedo a chocar con un ovni. Miedo a salir fuera de órbita y vagar sin rumbo por el espacio. Eso sería lo más terrible en el catálogo de los miedos. Vagar sin rumbo en el espacio. Solitario. Sin presente y sin pasado. Totalmente desprendido.
El texto que acaban de leer se llama Catálogos de miedo, lo escribió Pedro Juan Guiérrez e integra Melancolía de los leones, un libro increíble de relatos que acaba de publicar la flamante editorial argentina Sur y Después (de paso: están, de a poquito, armando un catálogo divino hecho con rescates. La primera publicación que sacaron es Amada Lesbia, una novela un poco perdida y extrañísima de Elvira Orphée. Y por suerte planean seguir).
Gutiérrez es un escritor cubano, que nació en Matanzas, en 1950. Es autor, entre muchos otros, de Trilogía sucia de La Habana y para muchos una especie de Bukowski habanero. Melancolía de los leones es, a su manera, un catálogo de textos breves, intensos, por momentos muy cómicos y siempre alucinantes. Si andan buscando una lectura así de magnética, los invito a pasar por ahí (de paso 2: el libro se presenta, con la participación del autor de manera virtual desde Cuba, el próximo 4 de septiembre, dejo acá las coordenadas).
Y, ahora sí, empieza una nueva edición de Mil lianas. Con miedo, como flotando en el vacío.
1. Fiel a mi demonio, de Diego Muzzio. “No se nace escritor, se nace bebé” es una frase archicitada de Hebe Uhart que recupera Liliana Villanueva en su libro Las clases de Hebe Uhart y que siempre está rondando frente a la pregunta de qué es un escritor, cómo aparece el deseo de escribir o qué le pasa a una persona que, del modo que sea, decide dedicarse a la literatura. Pero incluso ante esa síntesis perfecta (en el libro Villanueva recupera muchas más ideas interesantes de Uhart, en especial alrededor del “deber ser” y del “deber hacer”), el interrogante insiste. Sin la posibilidad de dar con un origen nítido o una única respuesta, lo que varios escritores hacen es rastrear escenas iniciáticas (no hay biografía sin mito) sobre esa fascinación, ese impulso, esa insistencia.
En su reciente libro Fiel a mi demonio (Ediciones Godot, 2026), el escritor Diego Muzzio (a él y a su excelente novela El ojo de Goliat nos referimos en este espacio hace un tiempo) arma una suerte de croquis sobre su camino por la literatura que comienza como lector en una infancia atravesada por la muerte repentina de su padre y algunos problemas de salud que lo aquejaron desde muy chico. Entre mudanzas, inquietudes y pérdidas, los primeros asombros literarios llegaron de pronto –y sin aviso– de la mano de Edgar Allan Poe, Emilio Salgari y Julio Verne y de ahí a escribir hubo apenas un paso.
Fue muchos años, muchos libros y algunas mudanzas después, cuando visitó un cementerio parisino, que se encontró con el epitafio de la tumba de Jim Morrison y en ella una suerte de pista sobre ese encantamiento que se convirtió para él en una forma de vida posible. Ahí leyó la inscripción Fiel a su propio demonio (“aunque aquí la palabra ‘demonio’ nada tiene que ver con el significado cristiano que solemos darle, sino que hace referencia al daemon, es decir, a la deidad protectora de cada persona, nuestro propio espíritu, el que guía el destino de cada uno y vela sobre nosotros”, apunta el escritor). Repleto de lecturas, de vaivenes sobre la dificultad de escribir, de miradas sobre su propia obra, de citas a numerosos autores y de evocaciones a sus propios fantasmas, Fiel a mi demonio es el relato meticuloso de un camino literario, de una forma cautivante de habitar un mundo no siempre amable, de una fidelidad endemoniada y vital.
El ensayo Fiel a mi demonio, de Diego Muzzio, salió por Ediciones Godot en su colección Íntima.
2. YouTube por dos. Son días de vacas flacas y de bastante frío. Así que anoto por acá un par de cosas que me ofreció YouTube por estas horas y que me dejaron bastante enganchada sin salir de casa.
Por un lado, vi con mucho placer un capítulo de Noche de rondas, un ciclo audiovisual que hace el Centro Cultural Morán y en el que invita a distintas personas a su bar. Ahí, los invitados juegan con cubiletes y con dados y hacen apuestas. El que pierde tiene que responder algún tipo de pregunta. En el segundo episodio los participantes son tres figuras del teatro argentino que me atraen por distintos motivos: María Marull, Nora Moseinco y Mauricio Kartun. Entre risas y apuestas, hablan distendidamente de sus intereses, de sus obsesiones y de sus inquietudes. Lo encuentran por acá.
Por otro lado, un clásico que llega cada vez más espaciado pero también cada vez más hilarante. Me refiero a la nueva entrega de Tiranos Temblad, a esta altura un mítico resumen de acontecimientos uruguayos construido en base a videos de YouTube realizados en ese país o desde otros puntos del planeta donde se hace referencia a Uruguay por el motivo que sea. Se trata de un “Especial Nostalgia” y lo pueden ver por acá.
3. Palabras que ya no existen, de Inés Ulanovsky. Desde las primeras páginas, Inés Ulanovsky hace una advertencia: “Este libro es un inventario incompleto de imágenes y palabras que están a punto de desaparecer”. La memoria, esa zona por momentos escurridiza y por momentos contundente como un teléfono rojo tirado en alguna vereda porteña, es el terreno por el que indaga la autora en Palabras que ya no existen. Editado recientemente por Paripé Books, se trata de una publicación hipnótica donde se entrelazan textos (a veces son poemas, a veces recuerdos con forma de lista incompletos o muy cómicos o anotaciones que tienen el pulso de lo fugaz), con imágenes que ella misma sacó de objetos abandonados en la calle y otras fotos que encontró de manera azarosa.
Es que, como ocurría en su libro anterior, Las fotos, reeditado este año por el sello Blatt & Ríos, las fotografías, en la vida de Inés Ulanovsky, tarde o temprano aparecen, se hacen ver. Esta vez pasó un domingo por la mañana cuando escuchó una suerte de estallido desde su departamento en un quinto piso y bajó de inmediato hasta la puerta para ver de qué se trataba. Se encontró con un tesoro muy particular: cientos de diapositivas y fotografías sueltas tomadas entre las décadas del ’60 y del ’80 en Buenos Aires.
Desde ese momento el hallazgo le marcó una suerte de rumbo –el del recuerdo, el del fragmento, el de una ciudad en el siglo XX– para que Palabras que ya no existen se ubique, con gran sensibilidad, entre eso que ocurrió y lo que parece en vías de extinción. Un terreno etéreo y también radiante cada vez que la autora se pone a recordar boletos capicúa, imágenes de Nuevediario o juegos del Italpark. Pero lejos de una melancolía quieta o pesada, propone en su libro un tipo de rescate movedizo: por eso camina y nombra escenas de un pasado que siempre está volviendo y sobre el que, con una cámara o con el filo de las palabras, prefiere echar luz.
Hace unas semanas me junté con Inés Ulanovsky para hablar de su libro, de esas palabras que ya no existen, del pasado y varios asuntos más. Pueden leer la entrevista por acá.
Palabras que ya no existen, de Inés Ulanovsky, salió por Paripé Books. Más, en esta entrevista. Otros libros de agosto, en este enlace.
Apostilla. Agosto se termina (¿se termina?), pero las plataformas de streaming no se detienen. Si están detrás de nuevas series, películas, documentales y necesitan una guía con los últimos lanzamientos, por acá pueden encontrar una especie de mapa que armé. Por mi parte, me da curiosidad un estreno de Disney+. Es Fragmentos, la serie basada en la novela Los destrozos, de Bret Easton Ellis (se publicó en 2023, si se les pasó por acá hablamos de ese libro).
Banda sonora. En la última edición de Mil lianas (es por acá si no llegaron a leerla) hablamos de distintos tipos de despedidas. Pensando en eso, recordé que Gustavo Álvarez Núñez, uno de los musicalizadores favoritos de esta casa virtual, armó hace un tiempito una lista muy linda con la última canción de cada disco de David Bowie. Esas que fueron al final, las del adiós, las del estribo. Se escucha por acá.
Algo de todo eso se filtró en nuestra banda sonora (sí, esa que encuentran en este enlace).
Bonus track. Un clásico que este año cumple 38 años. Hablo del festival “La mujer y el cine”, que hasta el 30 de agosto ofrece cinco días de películas, actividades especiales, homenajes y proyecciones gratuitas.
“Cinco sedes porteñas serán escenario de la nueva edición del 38vo Festival La Mujer y el Cine, con una programación que apuesta por lo nuevo, lo inesperado y las miradas que expanden los límites del cine actual. Estrenos internacionales, cineastas con trayectoria, nuevas voces, obras inéditas, clásicos recuperados, experimentación, animación y sonido darán forma a cinco días de descubrimiento para disfrutar y sorprenderse”, informaron desde la organización.
Entre las películas destacadas de este año se encuentra Dance Around the Self (Danza alrededor del yo), de la directora alemana Sabine Lidl, que integró la competencia oficial de la Berlinale 2026 y se aproxima a la figura de la escritora Siri Hustvedt, a través de conversaciones entre ella y su marido, Paul Auster. La entrada a todas las actividades del festival es libre y gratuita, por orden de llegada. Más información, por acá.
Bonus track II. Algo para agendar si andan por Buenos Aires: llega la quinta edición de la FLU, la Fiesta del Libro Usado. Será el sábado 5 y el domingo 6 de septiembre en el Centro Cultural Recoleta. Además de una gran cantidad de librerías de segunda mano, que llevarán su material para vender entre los stands, una vez más la FLU ofrecerá actividades gratuitas, entre charlas y lecturas. Esta vez serán parte de la programación Gabriela Borrelli, Liliana Heker, Susana Villalba, Esther Cross, Ricardo Romero, Juan Mattio y Lucas Adur, entre muchos otros. Como siempre, la organización está a cargo del librero Patricio Rago (recordatorio: lo entrevisté hace unos meses por la salida de su novela Homo ludens, más por acá) que promete “una fiesta tremenda” a pesar de la crisis que atraviesa el sector. Pueden encontrar más información y coordenadas en este enlace.
Bonus track III. También en Buenos Aires, también con entrada gratuita, llega la tercera edición de ¡FAH!, el festival argentino de historietas. Con más de 40 sellos de todo el país, actividades a cargo de historietistas, humoristas gráficos y autores del rubro (entre otros, participarán Enrique Breccia, Kundo Krunch, Flavita Banana, Carlos Gómez, Chanti y Óscar Zárate, se realizarán charlas, talleres y habrá proyecciones de películas.
“El Festival Argentino de Historieta ¡FAH! vuelve al Centro Cultural Rojas, Avenida Corrientes 2038, CABA, los días 4, 5 y 6 de septiembre, con entrada libre y gratuita. El festival está pensado para un público amplio, que va desde el especializado hasta quienes se acercan por primera vez al mundo de la historieta, y pone especial énfasis en la diversidad y la pluralidad de voces y expresiones del medio. Se proyectará la película Asterix y Obelix: Misión Cleopatra, en conmemoración por el centenario del nacimiento de René Goscinny, guionista de Asterix; se realizará la charla Chamamé: un recorrido entre música e historietas por la historia del género, en la que participará el reconocido novelista gráfico argentino Oscar Zárate; y, entre otras de las actividades destacadas, se llevará adelante un conversatorio de humor gráfico feminista, en el que estará presente la viñetista española Flavita Banana”, adelantaron. Más detalles, por acá.
Posdata. Estoy muy conmovida por la calidez y la cantidad de mensajes que llegaron después de la edición de Mil lianas dedicada a las distintas formas de decir adiós. Gracias a quienes se tomaron un ratito para escribirme (anoto algunos, son varios: Lucas de Chubut, Cecilia, Juan Carlos, Fátima, María que lee con su hija y Mijal). Me encuentran casi siempre por acá.
¡Hasta la próxima!
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