Gira presidencial

Alberto agregó una escala en España y regresa durante el discurso de Cristina

Alberto Fernández y Cristina Fernández

Pablo Ibáñez / Enviado Especial

Madrid/España —

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Cuando Cristina Kirchner suba al escenario del Estadio Único de La Plata, para ser la única oradora en un acto por el Día de la Militancia, a 50 años del regreso de Juan Perón a Argentina, Alberto Fernández estará en Madrid, la ciudad en la que se instaló, protegido y espiado por el generalísimo Francisco Franco, el tres veces presidente en el tramo último de su exilio.

En Bali, unas horas antes, la parábola peronista de un Frente de Todos repleto de paradojas, no se pudo coronar: Alberto tenía previsto presentar junto al presidente español Pedro Sánchez una estampilla en conmemoración del regreso de Perón al país. Pero se suspendió porque todo aleteó produce un efecto. El misil que mató a dos agricultores polacos en la frontera Ucrania alteró la agenda del G20 de Indonesia, Joe Biden armó de urgencia una cumbre de la OTAN-G7, a la que asistió Sánchez y se quedó sin agenda para el acto con Fernández.

Finalmente, el presidente partió de Indonesia al atardecer y tras 16 horas de vuelo, aterrizó en Madrid a las 5.15 de la madrugada española. Se alojó en la residencia del embajador argentino Ricardo Alfonsín y por la tarde, según la agenda oficial, se reunirá con la vicepresidenta segunda del gobierno español, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz Pérez. Por la hora de partida hacia Buenos Aires, las 8 de la noche de Madrid, Fernández estará en vuelo cuando su vice, ahora a cargo del Ejecutivo, inicie su discurso en La Plata.

Tilde

Todo lo que ocurre en la familia frentodista, habilita una sobre interpretación. El acto de la vice se lee, entre los propios, casi como un lanzamiento a la vez que activa la especulación sobre qué versión de Cristina hablará en La Plata. En el Planeta Alberto dicen que las últimas apariciones de la vice fueron cautas, con planteos sobre la economía, “con diferencias pero constructivas”. Y, quizá como manifestación de deseo, esperan que no haya una metralla cruda aunque no hay forma, casi, que algún párrafo no sea -o se interprete- como un reproche a Fernández.

La vice hace un ejercicio que requiere un pulso de cirujano: poner el acento en el atraso salarial y el efecto tóxico de la inflación sin que eso se interprete como un fuego amigo contra Sergio Massa, sino que el reproche impacte sobre el presidente. Una perdigonada selectiva. La referencia es para distinguir entre el despliegue de Cristina y el de su hijo que ensaya un tono más revoltoso. En el gobierno, dicen que el diputado está incómodo, que acumula errores desde que con un discurso encendido en Diputados rompió el frágil acuerdo que había con la oposición para que se apruebe el Presupuesto 2022.

La renuncia a la jefatura del bloque, en enero siguiente, fue su próximo tropiezo y que sin rol. “Está tildado con lo del FMI, por eso siempre vuelve a lo mismo. Es un tema personal que convierte en político”, apuntan en el micromundo Fernández donde evitan mostrarse alertas por el eventual tono del discurso de la vice.

“¿Cristina está atenta a los discursos de Alberto?”, buscó quitarle dramatismo al acto una fuente oficial. Hay una diferencia: el presidente habla casi a diario; la vice volvió a hacerlo hace 10 días pero llevaba dos meses sin dar un discurso, y el acto de este jueves es, por su dimensión, un episodio para tener en el radar.

Apuntan, incluso, que su presentación en el plenario de la UOM, en Pilar, fue producto de que cinco días antes su hijo dijo que ella no sería candidata. Lo anotan, no sin malicia, como otro gaffe político de Máximo. Hay lecturas menos lineales: quizá el rol del diputado sea, justamente, expresar la postura más dura para que no tenga que tenga que hacerlo la vice.

Teléfono

El episodio de salud que Fernández sufrió en Indonesia, una descompensación que le hizo pasar “horas horribles y de mucho susto”, según le contó a su entorno, tuvo un efecto colateral en la interna del FdT: Cristina lo llamó para saber cómo estaba. Hay un protocolo no escrito, quizá de auto preservación, que se repite cada vez que Fernández habla por teléfono con la vice: los funcionarios que están con él tienen que dejarlo solo. Conversaciones sin testigos. Sin datos.

Sánchez, que estaba con él cuando Fernández tuvo un “vahído”, el presidente francés Emmanuel Macrón y Nicolás Maduro lo llamaron para, también, saber cómo estaba. El venezolano, con quien Fernández mantiene una línea de diálogo abierta porque cree que la peor receta es aislar a Venezuela, lo había llamado hacía diez días para agradecerle esa postura que había derivado en que Macrón convoque en París, en el marco del Foro de la Paz, una mesa de negociaciones entre el gobierno y la oposición venezolana.

Pasajeros

El curso de vuelo inicial, el trazado al partir el miércoles 9 a las 20 horas desde Ezeiza, establecía día y hora de regreso a la Argentina el jueves a media tarde, casi en paralelo a la reaparición de la vice en un estadio inmenso. Luego se cambió, con el argumento de evitar un vuelo de 28 horas de un tirón entre Bali y Buenos Aires, se pautó una escala en Roma pero luego se mudó a Madrid donde este jueves aterrizó la comitiva oficial.

En la agenda está anotado un encuentro con la vicepresidente de España, Pilar Díaz Pérez. Y, además, se sumará a la comitiva Fabiola Yañez que estuvo en el Vaticano con una serie de actividades y volará a Madrid para el viaje de regreso que tiene horario de llegada a las 6 AM de Buenos Aires.

En estas horas se resolverá si Sergio Massa, que se sumó al grupo el domingo pasado en París, volverá a Argentina o viajará directamente a Washington para participar de la reunión de directores del BID que el domingo 20 elegirán, por votación, a la figura que reemplace a Mauricio Claver-Carone en la jefatura de ese organismo multilateral. Cecilia Todesca Bocco, secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, fue postulada por Argentina para ese cargo.

PI

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