El Gobierno, sobre Venezuela, Cuba y Nicaragua: “Todos los países de la Celac son democráticos”

Alberto Fernández busca levantar su perfil internacional desde la presidencia de la Celac y, en la previa a un seminario que contaría con la participación –virtual– del mexicano Andrés Manuel López Obrador y del brasileño Lula da Silva, desde el Gobierno defendieron la participación de todos los países de la región en el grupo, incluidos Venezuela, Cuba y Nicaragua, países excluidos de otros organismos multilaterales como la OEA.

“Todos los países de la Celac son democráticos. Todos los países han elegido a sus autoridades. La Celac no se constituyó para señalar a nadie con el dedo”, expresó en ese sentido Gustavo Pandiani, subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería y coordinador nacional de la comunidad regional, que preside temporalmente Fernández. 

Funcionario cercano al flamante ministro de Economía, Sergio Massa, Pandiani realizó sus declaraciones en la presentación ante la prensa del seminario “Unidad en la diversidad”, que –junto con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)– se desarrollará el próximo 18 de agosto en Buenos Aires, en el marco de la XXXV reunión de los 32 coordinadores nacionales de la Celac, como ya adelantó elDiarioAR. En el panel con Fernández y AMLO –y probablemente Lula–, también participará la primera ministra de Barbados, Mía Mottley. En el resto de las conversaciones presenciales en el CCK estarán los expresidentes José Pepe Mujica (Uruguay), Ernesto Samper (Colombia) y José Luis Rodríguez Zapatero (España).

También adelantó la futura agenda del grupo, con Fernández encabezando reuniones con otros grupos continentales en septiembre en Nueva York –en el marco de su participación en la Asamblea de la ONU–, así como la próxima cumbre de presidentes de la Celac en Buenos Aires, a definir entre diciembre y enero. Allí estarán invitados mandatarios como el venezolano Nicolás Maduro, el nicaragüense Daniel Ortega y el cubano Miguel Díaz-Canel, aunque su presencia dependerá de cada uno de ellos. “Nosotros no queremos igualar ideológicamente. Valoramos esa diversidad”, justificó Pandiani. El único país que no participa de la Celac es Brasil, pero por decisión del presidente Jair Bolsonaro.

Pandiani evitó pronunciarse sobre la reciente polémica que se abrió por el avión venezolano con una tripulación iraní retenido por la Justicia argentina desde el pasado 8 de junio. En los últimos días, Maduro se mostró con mucha vehemencia contra la situación y le exigió a la Casa Rosada pronunciarse al respecto, así como también hubo fuertes críticas contra el Presidente por parte del número dos del chavismo, Diosdado Cabello. “Quieren robarnos y tienen secuestrados a nuestros pilotos”, dijo el mandatario venezolano sobre el caso de la aeronave de la empresa Emtrasur. 

“El tema del avión no altera en nada el vínculo con Venezuela, es un tema judicial y el Poder Ejecutivo no tiene mucho para hacer. No nos vamos a meter”, dijo Pandiani, quien resaltó que recientemente el país designó en Caracas a un nuevo embajador –Oscar Laborde–, tras cierto enfriamiento en la relación bilateral por el gobierno de Mauricio Macri. En la Cancillería entendieron que el tono de las críticas venezolanas se debía más a una “interna” dentro del chavismo.

El objetivo del Gobierno en lo que resta de su presidencia pro témpore –el mandato vence en enero– es “institucionalizar” la Celac, dotándola de ciertos mecanismos internos para “agilizar” la toma de decisiones. La única regla vigente en el grupo es que todas las decisiones se tomen por consenso, por lo que una mínima diferencia que destaque un país miembro pone en riesgo cualquier decisión, desde las más operativas hasta las más políticas. 

Ese será el debate de la próxima reunión de cancilleres y las negociaciones diplomáticas que habrá en la previa a la cumbre de presidentes. En la carpeta de opciones están desde la posibilidad que ciertas decisiones puedan tomarse por mayoría, como la oficialización de una sede central y hasta la manera en que tiene que abordarse la alternancia de la presidencia. “Alberto quiere dejar la discusión abierta”, aseguró Pandiani.

El riesgo, entienden en el Palacio San Martín, es que si el grupo no avanza en la institucionalización, puede quedar atrapado en cuestiones ideológicas, como le pasó a los casi inoperativos Unasur –que lanzó Hugo Chávez en su momento– o Grupo de Lima –impulsado entre otros por Macri–. “La principal característica nuestra es la diversidad, y hay países de perfil de centroizquierda como de centroderecha, e incluso en sus extremos”, resaltó Pandiani, quien agregó: “La Celac no intenta legitimar su membresía a una mirada ideológica”.

MC

Alberto Fernández busca levantar su perfil internacional desde la presidencia de la Celac y, en la previa a un seminario que contaría con la participación –virtual– del mexicano Andrés Manuel López Obrador y del brasileño Lula da Silva, desde el Gobierno defendieron la participación de todos los países de la región en el grupo, incluidos Venezuela, Cuba y Nicaragua, países excluidos de otros organismos multilaterales como la OEA.

“Todos los países de la Celac son democráticos. Todos los países han elegido a sus autoridades. La Celac no se constituyó para señalar a nadie con el dedo”, expresó en ese sentido Gustavo Pandiani, subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería y coordinador nacional de la comunidad regional, que preside temporalmente Fernández. 

Funcionario cercano al flamante ministro de Economía, Sergio Massa, Pandiani realizó sus declaraciones en la presentación ante la prensa del seminario “Unidad en la diversidad”, que –junto con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF)– se desarrollará el próximo 18 de agosto en Buenos Aires, en el marco de la XXXV reunión de los 32 coordinadores nacionales de la Celac, como ya adelantó elDiarioAR. En el panel con Fernández y AMLO –y probablemente Lula–, también participará la primera ministra de Barbados, Mía Mottley. En el resto de las conversaciones presenciales en el CCK estarán los expresidentes José Pepe Mujica (Uruguay), Ernesto Samper (Colombia) y José Luis Rodríguez Zapatero (España).

También adelantó la futura agenda del grupo, con Fernández encabezando reuniones con otros grupos continentales en septiembre en Nueva York –en el marco de su participación en la Asamblea de la ONU–, así como la próxima cumbre de presidentes de la Celac en Buenos Aires, a definir entre diciembre y enero. Allí estarán invitados mandatarios como el venezolano Nicolás Maduro, el nicaragüense Daniel Ortega y el cubano Miguel Díaz-Canel, aunque su presencia dependerá de cada uno de ellos. “Nosotros no queremos igualar ideológicamente. Valoramos esa diversidad”, justificó Pandiani. El único país que no participa de la Celac es Brasil, pero por decisión del presidente Jair Bolsonaro.

Pandiani evitó pronunciarse sobre la reciente polémica que se abrió por el avión venezolano con una tripulación iraní retenido por la Justicia argentina desde el pasado 8 de junio. En los últimos días, Maduro se mostró con mucha vehemencia contra la situación y le exigió a la Casa Rosada pronunciarse al respecto, así como también hubo fuertes críticas contra el Presidente por parte del número dos del chavismo, Diosdado Cabello. “Quieren robarnos y tienen secuestrados a nuestros pilotos”, dijo el mandatario venezolano sobre el caso de la aeronave de la empresa Emtrasur. 

“El tema del avión no altera en nada el vínculo con Venezuela, es un tema judicial y el Poder Ejecutivo no tiene mucho para hacer. No nos vamos a meter”, dijo Pandiani, quien resaltó que recientemente el país designó en Caracas a un nuevo embajador –Oscar Laborde–, tras cierto enfriamiento en la relación bilateral por el gobierno de Mauricio Macri. En la Cancillería entendieron que el tono de las críticas venezolanas se debía más a una “interna” dentro del chavismo.

El objetivo del Gobierno en lo que resta de su presidencia pro témpore –el mandato vence en enero– es “institucionalizar” la Celac, dotándola de ciertos mecanismos internos para “agilizar” la toma de decisiones. La única regla vigente en el grupo es que todas las decisiones se tomen por consenso, por lo que una mínima diferencia que destaque un país miembro pone en riesgo cualquier decisión, desde las más operativas hasta las más políticas. 

Ese será el debate de la próxima reunión de cancilleres y las negociaciones diplomáticas que habrá en la previa a la cumbre de presidentes. En la carpeta de opciones están desde la posibilidad que ciertas decisiones puedan tomarse por mayoría, como la oficialización de una sede central y hasta la manera en que tiene que abordarse la alternancia de la presidencia. “Alberto quiere dejar la discusión abierta”, aseguró Pandiani.

El riesgo, entienden en el Palacio San Martín, es que si el grupo no avanza en la institucionalización, puede quedar atrapado en cuestiones ideológicas, como le pasó a los casi inoperativos Unasur –que lanzó Hugo Chávez en su momento– o Grupo de Lima –impulsado entre otros por Macri–. “La principal característica nuestra es la diversidad, y hay países de perfil de centroizquierda como de centroderecha, e incluso en sus extremos”, resaltó Pandiani, quien agregó: “La Celac no intenta legitimar su membresía a una mirada ideológica”.

MC

Alberto Fernández busca levantar su perfil internacional desde la presidencia de la Celac y, en la previa a un seminario que contaría con la participación –virtual– del mexicano Andrés Manuel López Obrador y del brasileño Lula da Silva, desde el Gobierno defendieron la participación de todos los países de la región en el grupo, incluidos Venezuela, Cuba y Nicaragua, países excluidos de otros organismos multilaterales como la OEA.

“Todos los países de la Celac son democráticos. Todos los países han elegido a sus autoridades. La Celac no se constituyó para señalar a nadie con el dedo”, expresó en ese sentido Gustavo Pandiani, subsecretario de Asuntos Latinoamericanos de la Cancillería y coordinador nacional de la comunidad regional, que preside temporalmente Fernández.