Efecto Adorni
Karina vs Bullrich segundo round: arranca el debate por la reforma electoral, pero no están los votos para eliminar las PASO
Karina Milei ganó la pulseada, y Patricia Bullrich tuvo que romper el acuerdo que había cerrado con sus aliados en el PRO y el radicalismo (que la ex ministra siente cada vez más propios que del Gobierno). Este miércoles, el oficialismo comenzará a debatir en el Senado la reforma electoral con la que pretende eliminar las PASO. No tiene los votos y Bullrich les había prometido a sus aliados que solo debatirían la Ficha Limpia, pero Karina se metió en el medio y le intervino la estrategia: era toda la reforma o nada.
La secretaria de la Presidencia salió a marcarle la cancha a la ex ministra en el territorio que considera propio: el Senado. Lo hizo luego de que Bullrich cuestionara públicamente a Manuel Adorni por no haber presentado la declaración jurada, una declaración de rebeldía que cayó pésimo en la hermana presidencial, que no tolera los librepensadores. Los hermanos Milei tomaron la decisión política de sostener al jefe de Gabinete pese a la acumulación de escándalos patrimoniales, y así se lo hicieron saber a todo el gabinete. Cuando Bullrich intentó, durante la reunión del último viernes, tomar la palabra, Milei la frenó en seco.
“Ya escucharon al Presidente. Al que le gusta bien, al que no ya sabe qué puede hacer”, atinó a zanjar la discusión Adorni, una vez que Milei hubo abandonado la reunión. Según uno de los participantes de la cumbre, Bullrich volvió a protestar, pero la advertencia había surtido efecto en el gabinete libertario: el resto de los funcionarios no dijo ni pío sobre la situación patrimonial del jefe de ministros. Bullrich terminó quedando sola en el reclamo por la presentación de la declaración jurada.
“El Presidente tiene una emocionalidad importante”, le restó importancia la exministra, días después, desde la Jornada Nacional del Agro, que organizó la CRA (Confederaciones Rurales Argentinas). En privado, la senadora continúa cuestionando la decisión de sostener políticamente a Adorni. Una decisión que, argumenta, le impide avanzar con la agenda del Gobierno en el Senado.
El Senado, terreno de disputa
Bullrich logró construir, luego del recambio legislativo de diciembre, una sólida mayoría en la Cámara alta que le permitió fantasear, incluso, con la posibilidad de llegar a los dos tercios que necesita para avanzar con los pliegos de la Corte Suprema. Se ganó la confianza de senadores radicales y peronistas, de PRO y representantes de fuerzas provinciales. Repartió cargos y lugares en las comisiones y se aseguró de convertirse, así, en la principal interlocutora de los aliados con el Gobierno. Una actitud que despertó las suspicacias de un sector del bloque libertario, que la acusó de estar armando para ella misma.
Karina decidió dejarla hacer, atenta a que Bullrich le conseguía resultados. Pero en la última semana, la hermana presidencial decidió intervenir. ¿Cuándo? Cuando se enteró de que Bullrich había cerrado un acuerdo con el jefe del PRO, Martín Goerling, y de la UCR, Eduardo “Peteco” Vischi para tratar por separado el proyecto de Ficha Limpia del resto de la reforma electoral del Gobierno, que propone la eliminación de las PASO y la privatización de las campañas y partidos políticos.
Vía Gabriel Bornoroni, el jefe del bloque libertario en Diputados, Karina le hizo saber que la reforma electoral se votaba completa o no se votaba. Bullrich, que se había comprometido con los aliados, tuvo que ceder. Y el martes, cuando el libertario Agustín Coto convocó a la comisión de Asuntos Constitucionales para el día siguiente, aparecía todo el proyecto de reforma política en el temario.
Desafío reforma electoral
El Gobierno tiene una prioridad legislativa para el 2026: eliminar las PASO y dejar a la oposición sin una herramienta para ordenarse de cara a las elecciones presidenciales. El argumento es fiscalista –el “gasto” que representa llevar a cabo tantas elecciones–, pero el motivo de fondo es político. El Gobierno apuesta a ganar en primera vuelta en 2027 y, para lograrlo, necesita tener al peronismo disgregado y atomizado.
Hace más de un mes que el ministro de Interior, Diego Santilli, comenzó a reunirse con gobernadores para negociar los votos que le permitan alcanzar una mayoría especial en el Senado. Es decir: no alcanza con tener la mayoría de los votos, sino que tiene que haber un mínimo de 37 votos a favor (la mitad más uno de las bancas del Senado). Algunos gobernadores fueron receptivos, como Rogelio Frigerio, pero otros no tanto. Es el caso del tucumano Osvaldo Jaldo, que ya manifestó su rechazo a eliminar las PASO y que arrastra consigo a todo el norte peronista aliado del Gobierno, como el catamarqueño Raúl Jalil o el salteño Gustavo Sáenz.
“Nosotros negociamos la gestión para sobrevivir. Pero saben que para los temas políticos no estamos”, admitió un senador peronista de una provincia norteña que, en el último tiempo, viene votando con el Gobierno.
Sin los gobernadores del peronismo, la aritmética para conseguir los votos está complicada. Y Bullrich lo sabe. Es por eso que intentó negociar, a modo de gesto de buena fe con los aliados del PRO y la UCR, comenzar a debatir primero, por separado, el proyecto de Ficha Limpia. Una iniciativa impulsada originalmente por los radicales y macristas que fracasó, hace un año, por una operación de último momento del Gobierno. Esta vez, el proyecto es diferente: la iniciativa prohíbe las candidaturas de las personas condenadas por cualquier tipo de delito doloso en segunda instancia, no solo por corrupción.
Debido a la intervención de Karina, este miércoles a las 15 horas se comenzará a debatir todo el proyecto de reforma electoral, no solo el de Ficha Limpia. Una decisión que generó malestar entre los aliados, pero que desde un sector del oficialismo salieron a tranquilizarlos rápidamente: se podía dictaminar por separado la Ficha Limpia y dejar, aparte, la discusión por las PASO.
“Hay que cuidar a los aliados. Pero desde acá mucho no podemos hacer”, murmura un importante senador libertario que considera, como Bullrich, que Adorni debería dar un paso al costado, pero que es decisión de los Milei sostenerlo en el cargo. Y con eso no hay nada que hacer.
Incluso los más mileístas advierten que no estarán los votos para eliminar las elecciones primarias, por lo que ya empezaron a ensayar alternativas. Una es la posibilidad de hacerlas no obligatorias, que es la propuesta del PRO. Otra es modificarlas, de modo de hacerlas optativas y, además, habilitarlas para que sean solo para candidaturas presidenciales, de modo que el cargo de vicepresidente quede vacante. Una posibilidad que dejaría abiertas futuras alianzas políticas a posteriori de las PASO.
MCM/MG