También participó Villarruel

Milei y su Día de la Independencia: “Hicimos el ajuste más grande de la humanidad”

8 de julio de 2026 23:52 h

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Javier Milei encabezó el acto central por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia en la Casa Histórica de Tucumán, en un despliegue que reunió a trece gobernadores aliados y a la plana mayor de los bloques legislativos de La Libertad Avanza. Así, el Presidente logró convertir el festejo por el 9 de Julio en un virtual relanzamiento de su gobierno de cara a la segunda mitad del año y sobre todo luego del golpe que significó la investigación por enriquecimiento ilícito que afronta el ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

“Le queríamos sacar la bota a las provincias que fueron sometidas. Y ese pacto pasó a propuestas concretas. También evitamos una hiperinflación”, dijo durante su discurso. “Hicimos el ajuste más grande de la humanidad, sacamos el cepo, aprobamos el RIGI”, insistió orgulloso de los achiques que su administración viene haciendo a las políticas públicas.

El Presidente llegó a Tucumán alrededor de las 23 junto a su hermana Karina y fue recibido en el aeropuerto por el gobernador Osvaldo Jaldo, a cargo de la organización del evento. De allí partió hacia la Casa Histórica donde encabezó la vigilia patria, cuyo tramo central —el discurso presidencial— se produjo pasada la medianoche, ya en los primeros minutos del 9 de julio, con transmisión nacional. Para el acto se desplegó un operativo de seguridad reforzado que incluyó controles terrestres y aéreos y la prohibición de venta y consumo de alcohol en la plaza Independencia y sus alrededores.

Del acto también participaron el ministro de Economía Luis Caputo y el jefe de Gabinete Diego Santilli.

También estuvo la vicepresidenta, Victoria Villarruel, invitada por Jaldo y con agenda propia. Fue el primer cruce público de ambos desde el desaire mutuo en el Día de la Bandera, en Rosario. En Tucumán el protocolo oficial previó que la vice no comparta el escenario con el Gabinete y de hecho, como era de esperar, no cruzó palabra con su compañero de fórmula.

En un breve encuentro con la prensa, la vicepresidenta cuestionó el discurso presidencial: “El discurso de Milei fue muy político, pero hoy conmemoramos una fecha que trasciende a todos los espacios políticos. Hoy conmemoramos el momento en el que no hay nada mejor para un argentino que otro argentino”.

Villarruel no participó del Tedeum en la Catedral, en cambió se quedó en Tucumán para el acto con Jaldo.

Al hablar ante los gobernadores, Milei arremetió con un discurso anti Estado, al que, dijo “sometió a todos los argentinos, en contra de los valores de la república. Pero los argentinos pusieron al Estado en su justo lugar, como en 2023 y en 2025. A propósito, vale reflexionar sobre lo logrado: hace dos años firmamos el Pacto de Mayo con gobernadores. Puntos claves para sacar a la Argentina de la decadencia”.

También detalló las nuevas reformas que pretende tener listas antes de las elecciones del año próximo. “No tenemos un segundo que perder”, dijo el Presidente para dar cuenta de los proyectos que originó el oficialismo y que buscará discutir en el Congreso en el corto plazo: figuran la reforma electoral, la ley de inviolabilidad de la propiedad privada y el Súper RIGI, entre otros.

También hubo espacio para festejar el giro hacia la extrema derecha que se viene registrando en la región, tras las elecciones Chile, Colombia y Perú: “Es un equipo de verdaderos patriotas”, aseguró sobre los nuevos mandatarios.

Tras el discurso en Tucumán, Milei regresó a Buenos Aires para presidir, ya en la mañana de este jueves, el tradicional Tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana, a donde arribó a las 10:52 acompañado por el gabinete. La ceremonia arrancó con la caminata del Presidente y su Gabinete desde la Casa Rosada hasta el templo, donde el arzobispo porteño, Jorge García Cuerva, oficiará la misa y pronunciará un mensaje en el que se espera que remarque la necesidad de superar la polarización y atender la situación de los sectores más vulnerables.

Los ministros patriotas

A lo largo de su discurso, el Presidente trazó una comparación entre la gesta revolucionaria que logró la indepedencia con su propia gestión. De sus ministros dijo que son “los patriotas de 1816″ porque ”pusieron en juego su vida para poner a la Argentina por delante“. Y sumó: ”este momento histórico se asemeja a una segunda independencia“.

“Así como en aquel momento los patriotas rompieron las cadenas que nos ataban a la tiranía de los españoles, nuestro gobierno vino a liberarnos de la tiranía del Estado presente”, insistió.

Postal con gobernadores y Villarruel

Tal como se esperaba, en el acto de Tucumán hubo una nutrida presencia de gobernadores aliados a la Casa Rosada: además del anfitrión, Osvaldo Jaldo (Tucumán), viajaron Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Marcelo Orrego (San Juan), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Rolando Figueroa (Neuquén), Ignacio Torres (Chubut), Claudio Vidal (Santa Cruz), Leandro Zdero (Chaco) y Elías Suárez (Santiago del Estero), este último por invitación directa de Jaldo. Se trata, en gran medida, de los mismos mandatarios que participaron la semana pasada de la jura de Diego Santilli como jefe de Gabinete, y el Gobierno busca reeditar con ellos la fotografía de consenso de mayo de 2024, cuando se firmó el Pacto de Mayo en la misma provincia.

Antes del acto central hubo un breve encuentro reservado entre Milei y los trece gobernadores, del que también participarán la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; Santilli, y Caputo. Para el flamante jefe de Gabinete, la cita de Tucumán es la primera actividad pública de relieve desde que asumió su nuevo puesto.

La escena buscó cerrar, al menos en el plano de la imagen, semanas marcadas por el escándalo que salpicó a Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y dádivas, y que había resentido el vínculo del Gobierno con buena parte de los gobernadores aliados. La foto con los mandatarios provinciales es, para la Casa Rosada, la prueba visible de que esa relación puede reconstruirse, aunque el desafío excede lo simbólico: el oficialismo necesita el respaldo de esos mismos gobernadores para destrabar en el Congreso la reforma electoral —en particular la eliminación de las PASO— y para empezar a delinear los acuerdos electorales de cara a 2027.

MC