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Reacomodamiento en el gabinete

La renuncia del número dos de Salud presiona a Lugones en un ministerio atravesado por turbulencias

Guido Giana

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La salida de Guido Giana del Ministerio de Salud encontró al Gobierno con una preocupación política adicional. Apenas comenzó a trascender su renuncia este lunes, distintos funcionarios se encargaron de transmitir un mismo mensaje: la decisión no debía interpretarse como un nuevo capítulo de la disputa de poder entre Karina Milei y Santiago Caputo. En una Casa Rosada donde casi cualquier movimiento de nombres termina leído bajo esa lógica, el oficialismo hizo un esfuerzo deliberado por instalar otra explicación: el hasta ahora secretario de Gestión Administrativa se iba por motivos estrictamente personales, en buenos términos con Mario Lugones y sin que eso implicara cambios en el rumbo de la cartera.

El reemplazo elegido apuntala esa interpretación. Rodrigo Sbarra, hasta ahora subsecretario de Coordinación Administrativa, asumirá como nuevo secretario de Gestión Administrativa mediante un decreto que se publicará en las próximas horas. Se trata de un funcionario que integraba el mismo equipo desde el comienzo de la gestión y cuya promoción, aseguran en el ministerio, garantiza la continuidad del esquema de trabajo que Lugones viene construyendo desde su desembarco.

Rodrigo Sbarra, flamante número 2 del Ministerio de Salud.

“Se fue bien, internamente, con Mario. Él tiene un vínculo casi de padre e hijo con Mario”, resumieron a elDiarioAR desde el entorno de Giana. Según las mismas fuentes, la decisión estuvo motivada por el fuerte desgaste acumulado durante los últimos meses. Aunque todavía no definió cuál será su próximo destino profesional, no descartan un regreso al Hospital Güemes, donde desarrolló buena parte de su carrera antes de incorporarse al Gobierno.

La aclaración política no fue casual. Giana era considerado uno de los hombres de mayor confianza de Lugones y había llegado al Ministerio dentro del mismo universo de funcionarios vinculados al consultor Santiago Caputo y al círculo empresarial que rodea al ministro. En otro contexto, una salida de esas características probablemente habría alimentado especulaciones sobre un nuevo avance del karinismo sobre áreas identificadas con el asesor presidencial. Esta vez, sin embargo, el oficialismo buscó cortar de raíz esa interpretación. La permanencia del mismo equipo y el ascenso de un funcionario que ya formaba parte de la estructura fueron presentados como la principal prueba de que no existía ninguna reconfiguración política detrás del cambio.

Karina Milei y Mario Lugones, ministro de Salud.

El propio ministerio reforzó esa idea en el comunicado interno con el que anunció la designación de Sbarra. Allí sostuvo que el nuevo secretario “garantiza la continuidad del trabajo que el Ministerio viene llevando adelante desde el inicio de la gestión” y que el equipo seguirá impulsando “la agenda de transformación” orientada a profundizar las políticas de “desburocratización, eficiencia, transparencia y modernización del sistema de salud”. El texto también incluyó un agradecimiento a Giana por un aporte que, según destacaron, “fue fundamental para sentar las bases de esta nueva etapa”.

La salida de Giana termina de cerrar, además, una primera etapa especialmente convulsionada para la cartera sanitaria. Durante abril, el Ministerio de Salud quedó en el centro de una de las mayores crisis internas del Gobierno como consecuencia del conflicto que atravesó el PAMI. A las demoras en los pagos a prestadores, los reclamos de clínicas, farmacias y proveedores y las dificultades financieras de la obra social de los jubilados se sumó una silenciosa disputa por el control político del organismo. Uno de los principales focos de tensión giró alrededor de la figura de Carlos Zamparolo, número 2 del PAMI, cuya continuidad quedó bajo discusión en medio de las críticas por la gestión de la crisis. Mientras desde Salud buscaban avanzar con un esquema de mayor centralización y control del gasto, otros sectores del oficialismo defendían el peso político que el organismo previsional conserva en el territorio.

Los trabajadores del PAMI protestaron a lo largo de todo el mes de abril.

El desgaste fue tal que durante varias semanas la continuidad del propio Lugones quedó bajo discusión. En los despachos oficiales comenzaron a circular versiones sobre una inminente salida del ministro e incluso algunos funcionarios daban por hecho que Milei terminaría realizando cambios en la conducción sanitaria para descomprimir la crisis. Nunca ocurrió. El Presidente decidió sostener al ministro y, con el correr de las semanas, Lugones logró recuperar margen de maniobra. La tormenta comenzó a ceder a medida que se ordenaron relativamente las cuentas del PAMI, se desactivaron algunos de los focos de conflicto con los prestadores y Zamparolo consiguió atravesar el vendaval sin abandonar su cargo.

En ese proceso, Giana ocupó un lugar central. Desde la Secretaría de Gestión Administrativa coordinaba buena parte del funcionamiento cotidiano del ministerio, supervisaba la ejecución presupuestaria y era uno de los funcionarios que acompañaba a Lugones en las negociaciones más sensibles de aquella crisis. Su salida representa, por eso, la primera modificación de peso dentro del núcleo de mayor confianza del ministro desde que logró superar el momento más crítico de su gestión. Ahora, con la promoción de Rodrigo Sbarra, el Gobierno busca transmitir que aquella etapa quedó definitivamente atrás.

PL/MC

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