Reunión en Asunción

La moneda común y el TLC de Uruguay con China alteran la cumbre del Mercosur

El miércoles 8 de junio, en el Consultado de Paraguay en Los Angeles, Alberto Fernández cenó con Mario Abdo. Estaban en EEUU para participar de la Cumbre de las Américas. En esas horas, recién había empezado el ruido mediático sobre un tema que se convertiría en un asunto bilateral entre Argentina y Paraguay: dos días antes, el lunes 6 aterrizó en Córdoba, porque estaba cerrado Ezeiza, el Boeing 747 de la empresa venezolana Emtrasur.

El tema, según reconstruyó elDiarioAR, se mencionó al pasar en la sobre mesa entre Fernández y Abdo, ambos acompañados por sus parejas, Sergio Massa, Gustavo Beliz y un funcionario paraguayo que estudió en el mismo colegio y en la misma época que el presidente argentino. Este jueves, según lo pautado, Fernández y Abdo volverán a verse con más ruido sobre el asunto. Paraguay advirtió sobre el vuelo y agregó una información adicional: que la empresa Tabacalera del Este, ligada al expresidente Horacio Cartés, rival interno de Abdo, utilizó el avión para una operación comercial un mes antes de la llegada del vuelo a Argentina.

En zona gris, el episodio del avión enlaza a varios actores de la cumbre del Mercosur que se realizará entre el miércoles y el jueves en Asunción. Allí habrá un debate central sobre el anuncio de Luis Lacalle Pou sobre las conversaciones para firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con China pero, entrarán, adicionalmente, otros asuntos en la agenda: de la propuesta que hizo Lula Da Silva de crear una moneda única en la región, a la que bautizó Sur, y a la posibilidad de reabrir el expediente Venezuela para rediscutir la integración de ese país como miembro pleno del Mercosur, un tema con muchas idas y vueltas.

Acuerdo con China

Pero la discusión más caliente la disparó el anuncio de Lacalle Pou respecto a las negociaciones con China para un TLC. No es la primera vez que ocurre algo así: Brasil hizo un movimiento parecido con Corea del Sur que fue uno de los temas que tensaron el vínculo entre Buenos Aires y Brasilia. Se resolvió, en aquel caso, aplicar lo que se definió como dos velocidades: que se negocie pero que se busquen puntos de equilibrio.

El caso uruguayo tiene otro doblez. El malestar entre los demás socios del bloque, es que Lacalle Pou le ofrece a China una vía de acceso al Mercosur que forzaría a los demás países a aislar a Uruguay para evitar que ingresen, por esa vía, productos con regímenes laxos a Argentina, Brasil y Paraguay. La lectura es lineal: con tres millones de habitantes, Uruguay es un mercado irrelevante para China salvo que eso le facilite el acceso, sin trabas, a los dos mercados más grandes de la región: Brasil y Argentina, en ese orden.

“Nadie entiende lo que hace Lacalle o solo se entiende como política interna. Genera un problema con los vecinos pero también hay preocupación en EEUU, que están obsesionados con China”, dijo a elDiarioAR una fuente de la Cancillería argentina adonde llegaron consultas desde Washington sobre a qué apuntaba el movimiento, por ahora en fase germinal, de Lacalle Pou. EEUU siempre observó a Uruguay, incluso en tiempos del Frente Amplio, como el socio más amigable. De hecho, Tabaré Vásquez coqueteó en su momento con un TLC con EEUU. Pero la negociación con China detonó, además, una preocupación geopolítica.

El gobierno argentino hizo, en paralelo, sondeos en Beijing sobre las conversaciones con Uruguay. Hay una convicción: que China no va a entrar en un conflicto con Brasil y Argentina para cerrar un acuerdo con Uruguay que, según describe un diplomático, es en términos comerciales un “barrio de Pekín”. La cumbre, que venía con agenda acotada, se alteró por el tema Uruguay y girará, todo indica, en torno a ese asunto. Fernández, según anticiparon fuentes oficiales, no tiene previsto tensar la bilateral con Uruguay. No está claro qué hará Abdo, el anfitrión, que vio como la cumbre adquirió un tono más áspero con los anuncios de Lacalle Pou.

Ausencia

Fernández disertará el jueves a las 10:40. Habrá traspaso de la presidencia de Abdo a Lacalle Pou y no estará Bolsonaro. El presidente de Brasil está enfocado en su campaña de reelección, no le ha prestado atención al Mercosur y, además, no encuentra interés en la cumbre. El miércoles, en tanto, será el turno de los cancilleres. Santiago Cafiero viajará con los dos coordinadores nacionales, Cecilia Todesca Bocco en materia económica, y Gustavo Martínez Pandiani, en los temas políticos.

En la que será la primera cumbre presencial, luego de la pandemia del Covid-19, estarán tres de los cuatro presidentes del bloque, y aunque en principio participarían Gabriel Boric de Chile y Luis Arce de Bolivia, como estados asociados, finalmente estarán representados por sus cancilleres, al igual que Ecuador, Colombia y Surinam. Un invitado especial será el ministro de Comercio de Singapur, porque se explora un acuerdo Mercosur-Singapur.

El anuncio de Lacalle Pou, al margen de la lectura de que se trata de una movida hacia el mercado interno y que expresa un histórico descontendo de Uruguay con el Mercosur, va a contramano de otro movimiento que entró en la agenda regional, todavía de manera muy incipiente, y que empuja Lula Da Silva, referido a la creación de una moneda única en la región para reducir la dependencia del dólar estadounidense.

“Mucho de lo que pase en los próximos años en la región, va a depender de si gana Lula o no”, explica un diplomático argentino y menciona, al respecto, otras dos cuestiones en proceso: retomar el proceso de integración plena de Venezuela, que falta sobre todo adaptaciones que debe hacer el gobierno de Nicolás Maduro, y además avanzar en el mismo sentido con Bolivia, trámite que está frenado en el Congreso brasilero y que podría destrabarse en caso de una victoria de Lula en octubre próximo.

Hace una semana, Evo Morales estuvo en Buenos Aires y almorzó con Fernández. Allí se abordó el tema regional y una mirada puntual sobre el rol que puede tener Lula, si gana en Brasil, como ordenar regional.

PI