Crisis de deuda

Con la negociación con el FMI en sus horas decisivas, el Gobierno busca un auxilio de China para subir las reservas

El presidente chino, Xi Jinping

En plena negociación con el Fondo Monetario Internacional, el viaje que Alberto Fernández hará a China la semana próxima es parte de una apuesta oficial por mostrar un radio de relaciones que exceda la política de acercamiento con Estados Unidos y le permita a la Argentina elevar las inversiones chinas y atenuar la balanza comercial deficitaria que marca el intercambio bilateral. 

Según anuncia desde Cancillería, el presidente argentino firmará con Xi Jinping el ingreso a la Ruta de Seda como ya lo hicieron otros países de América Latina, como Uruguay, Chile, Bolivia y Ecuador. Sin embargo, la fragilidad macroeconómica y la caída de las reservas del Banco Central aparecen como una de las prioridades del gobierno en medio de la urgencia. En ese marco, la posibilidad de ampliar el swap chino, que ya hoy representa la mitad de las tenencias que exhibe la entidad que preside Miguel Pesce. 

Fue la agencia Bloomberg la que difundió en las últimas horas la versión de que el gobierno argentino había pedido la ampliación del intercambio de monedas que se inició en 2009, a mitad del primer gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner y durante la gestión de Martin Redrado en el Banco Central. Fue ampliado durante el gobierno de Mauricio Macri y renovado por un plazo de tres años, en agosto de 2020, por la gestión de Alberto Fernández.

Según la agencia estadounidense, el Gobierno apunta a que China amplíe el canje de 130.000 millones de yuanes (unos u$s 20.600 millones que están hoy en el Central y representan más de la mitad de las reservas brutas) en otros 20.000 millones de yuanes adicionales, el equivalente a otros u$s 3000 millones, un 15% del swap actual. Ante la consulta de elDiarioAR, desde el BCRA prefirieron relativizar el pedido y aseguraron que no había información al respecto. En el ministerio de Economía, en cambio, no descartaron que pueda haber una ampliación del swap, como la que ya hubo durante el mandato de Macri, cuando Guido Sandleris incrementó el intercambio de monedas por el equivalente a 8.700 millones de dólares. 

Sin embargo, en las filas de la oposición ahora prima el escepticismo y se habla de una maniobra distractiva del gobierno. El último ministro de Economía de Macri, Hernán Lacunza, fue uno de los que expresó con ironía la postura de Juntos: “Tenés sed y 20 botellitas de agua en el frigobar. Pero tiene candado. Pedís que agreguen tres más, pero no la llave. Ahora vas a tener 23. ¿Cómo se dice ”no entiendo“ en chino?”, escribió. 

Es que los yuanes que están en poder del Banco Central no son fácilmente convertibles a dólares y, según explican en el gobierno, para poder pasarlo a moneda estadounidense es necesario tener la autorización del Banco de la República Popular de China (PBC) y pagar una tasa de interés muy elevada, cercana al 7%. El intercambio de monedas está pactado a la tasa interbancaria de Shanghai, Shibor, y eso reduce su poder de fuego. Por eso, los críticos de la operación sostienen que es apenas un asiento contable, una forma de maquillar reservas que están en niveles críticos y expresan la debilidad del gobierno. 

El domingo último, en una entrevista exclusiva con este diario, el embajador en Beijing, Sabino Vaca Narvaja, dijo que no podía dar precisiones sobre el tema, aunque afirmó: “Vamos a tener buenas noticias”. Vaca Narvaja se despegó además de las posturas que desde el oficialismo apuestan todo a la relación con China y esperan un salvataje del gobierno de Xi Jinping. “Soy de la idea de que nosotros tenemos que cerrar con el Fondo de la mejor manera. A nadie le sirve que eso se dilate y está todo el Gobierno trabajando para resolverlo de la manera mejor posible para la sociedad argentina. China puede ayudar pero depender de China y pedir que nos dupliquen el swap, eso para mí no sería bueno”, dijo. 

Fuentes cercanas al Presidente le anticiparon a elDiarioAR que el gobierno argentino tiene además una intención adicional, tal vez más importante, y apunta a que se le permitan utilizar yuanes para pagar vencimientos de deuda con el FMI. “Estamos tratando de que un porcentaje del swap se pueda usar para pagar deuda. Pero no solo en lo que tiene que ver con infraestructura con China, sino deuda del FMI. En eso están trabajando Guzmán y Pesce”, aseguró el funcionario.

Durante la pandemia, el gobierno nacional logró algo que es considerado un antecedente válido por parte del Frente de Todos. Los dos bancos centrales acordaron el pago con yuanes de las últimas 20 millones de dosis de Sinopharm, lo que permitió un precio menor al que se discutía en una primera instancia. Entre las consultoras del mercado sostienen que una operación de ese tipo requeriría un préstamo bilateral de China, además por supuesto del consentimiento del Banco de la República Popular. 

Como parte de la disputa geopolítica con Estados Unidos, China está embarcado en un proceso de internacionalización de su moneda y viene avanzando en acuerdos con otros países para basar el comercio bilateral en yuanes y dejar de usar el dólar, la tercera moneda que rige la mayor parte de las operaciones de comercio global en las que no participa Estados Unidos. En los últimos años, el gobierno de Xi Jinping acordó con el de Vladimir Putin que el gigante petrolero Gazprom comience a cobrar yuanes las ventas de combustible a China y llegó a un entendimiento similar con Nigeria.  

Faltan apenas unos días para el viaje de la comitiva argentina a Beijing. Entonces se sabrá el alcance de las gestiones oficiales y en qué medida puede beneficiar al BCRA. Si se trata de un maquillaje como dice la oposición o si tiene efectos concretos que no representen para el país un costo adicional y un interés desmedido.

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