UN PARTIDO EN CRISIS

Pegar para negociar: sin candidato propio, Macri debate el futuro del PRO

“¡Qué lindo que estuvo todo! ¡Y Mauricio! Ya vamos a volver”, grita, entusiasmada, feliz, una ex consejera del PRO mientras abandona Parque Norte, poco después del acto del Consejo Nacional con el que Mauricio Macri buscó relanzar el partido. Se lo grita a una primera línea del macrismo, que está haciendo tiempo para subirse a su auto y le responde que sí, que gracias, que esto recién empieza. El dirigente después suspira, baja la voz y, mirando por la puerta donde, hace media hora, salió su líder político, desliza: “Para armar algo en serio, Mauricio tiene que ser candidato, y no quiere. Está en otra, prefiere salir con minas”.

Macri, comentan quienes lo conocen, está preparando el terreno. El expresidente observa que los números de la economía no cierran y que, si se le suma la última oleada de escándalos –el viaje de Manuel Adorni, el $LIBRAgate, el internismo interminable entre Karina Milei y Santiago Caputo–, Javier Milei podría enfrentar un escenario electoral difícil en 2027. “Mauricio ve que esto termina mal, y que tenemos que estar preparados. Un PRO activo y movilizado por si hay que presentar un candidato propio”, explica otro hombre de su núcleo chico. Un candidato que, advierte, no será Macri.

Esta limitación genera rispidez en el partido, en donde muchos le recriminan haber abandonado el barco. Fue uno de los motivos, incluso, por los que muchos dirigentes del PRO afianzaron la relación con La Libertad Avanza a principio del gobierno de Milei y empujaron para cerrar una alianza en 2025. Los bonaerenses, como Cristian Ritondo o Diego Santilli, pero también los gobernadores, como Rogelio Frigerio. Las mismas personas que, en una reunión virtual días antes del acto en Parque Norte, le advirtieron a Macri que, si anunciaba que presentaría un candidato propio en 2027, no irían. 

No todos coinciden, sin embargo. Hay un ala interna en el PRO que, comandada por María Eugenia Vidal y respaldada por los dos delegados designados de Macri –Soledad Martínez y Fernando de Andreis–, puja por independizarse de LLA y presentar una propuesta propia. Vidal quiere ser candidata y, cada vez que puede, reafirma que el PRO tendrá sus propios candidatos en 2027. 

En el acto del PRO –en donde Macri coqueteó con la idea de que el PRO era el “próximo paso” pero se negó a hablar de candidaturas–, Vidal sostuvo, a contramano de lo acordado, que el objetivo del partido era tener candidatos propios. “Nos estamos preparando para competir en todo el país”, anunció la ex gobernadora bonaerense, quien se negó a encabezar la lista de diputados nacionales de la Ciudad el año pasado, cuando Macri se lo pidió. El lugar lo terminó ocupando Silvia Lospennato, quien aplaudió con entusiasmo ante las palabras de Vidal. Fue una de las pocas. 

“Fijate cuánta gente le aplaudió a ella, nadie. Y fijate cuánta gente aplaudió a Ritondo, casi más que a Macri. Eso es lo que quiere el PRO”, deslizó un peso pesado del PRO bonaerense. Ritondo, el jefe de bancada PRO en la Cámara de Diputados, había hablado de que el PRO había sido clave para aprobar todas las leyes de Milei y que ocupaba un lugar clave en el “cambio” de época que había inaugurado LLA. “Nosotros somos parte del cambio en la Argentina. Y el 27 va a ser una parada más para continuar con el cambio”, exclamó el diputado, y el salón estalló en aplausos. 

Había dicho casi las mismas palabras que Vidal, antes, y que Macri, después. Pero el mensaje era totalmente distinto: Ritondo hablaba del cambio en primera persona del plural, y metía en la misma bolsa a LLA y el PRO. Porque para Ritondo, que ya está trabajando en la campaña de Diego Santilli para gobernador de la Provincia de Buenos Aires, no hay PRO sin LLA. Sin Milei, advierte, no hay supervivencia política posible

Pegar para negociar

Macri, como en 2025, se encuentra tironeado entre las dos líneas internas de su partido. Enojado con Milei, sobre quien creía que tendría mayor influencia política, Macri dudó un buen tiempo a la hora de definir una estrategia electoral. Finalmente, dejó que cada provincia sellara sus propias alianzas: dejó en manos de Ritondo la negociación más delicada, la lista bonaerense, y terminó convenciendo a su primo Jorge que acordara también en Ciudad de Buenos Aires. A cambio, puso tres candidatos entrables en la lista. 

La disputa, sin embargo, se vuelve a reeditar de cara a 2027. Pero con un problema nuevo: aunque Macri quisiera, no tiene candidato a presidente. El líder del PRO deja correr varios nombres –algunos, incluso, sin charlarlo antes con los protagonistas–, pero no encuentra aún una figura lo suficientemente convocante. Algunos quieren que sea un outsider, pero a la mayoría le gustaría que fuera el propio Macri. El ex presidente, sin embargo, ya dejó en claro que no tiene interés.

Con el acto del jueves, Macri buscó tapar esa falta, sabedor de que es una muestra de debilidad. En el Gobierno se burlaron del acto del PRO, a quien consideran un partido “muerto” que no supera el 5% de los votos a nivel nacional. Macri lo sabe y por eso escenificó una demostración de fuerza, con sus tres gobernadores y decenas de intendentes de todo el país, con el objetivo de mostrar su capacidad de daño. El Gobierno necesita del PRO para ganar en primera vuelta, razonan en su entorno. Mida 5 puntos o no. 

Jorge Macri, además, necesita demostrar fuerza a nivel nacional para convencer a Karina de que le permita participar de una PASO con LLA en la Ciudad de Buenos Aires. Si el PRO tiene la fuerza suficiente como para ser una amenaza a nivel nacional, entonces podrá negociar una interna que le habilite conservar, si gana, las joyas de la abuela del PRO. “Ojalá el candidato sea Adorni porque a él le podemos ganar. A Patricia no”, reconoce un dirigente del PRO que sospecha, como Macri, que Karina no les dará ningún lugar en las listas. Y que la única manera de convencerla es amenazándola con ir por afuera

Macri replica lo que fue, durante años, la lógica de Elisa Carrió en Juntos por el Cambio: pegar para negociar. 10 años después de haber sido electo presidente de la Nación, el líder del PRO aplica la estrategia de su histórica socia menor.

MCM/CRM