Versos de agosto y los fantasmas de Naomi Osaka

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“Ahora pienso que lo que mi madre quería decir era lo siguiente. Cuando te resbalás con una cáscara de banana, la gente se ríe de vos. Pero en el momento en que vos le contás a la gente que te resbalaste, es tu risa, sos vos quien se ríe. De alguna manera te convertís en el héroe más que en la víctima de esa situación”, dice Nora Ephron en una entrevista en la que intenta descifrar una frase que solía repetir su madre y también los orígenes de su vínculo con la escritura. 

De acuerdo con su relato, lleno de giros cómicos y encantadores como toda su obra, cuando ella o sus hermanos llegaban a la casa con algún problema –“por ejemplo, alguien no te sacó a bailar o el ruedo del vestido se te cayó, o cualquier cosa que pensaras que era lo peor que te podía pasar en la vida”– la mujer, guionista de profesión, repetía una especie de mantra: “Everything is copy” (en una versión libre: algo así como que todo eso que aparenta trágico o difícil en el momento puede ser material para otra cosa; algo sobre lo que se podrá escribir algún día). 

Nora Ephron fue escritora, directora de cine, ensayista agudísima y autora de los guiones de algunas de las mejores comedias románticas del cine de todos los tiempos, como Cuando Harry conoció a Sally y Sintonía de amor (en el original y mucho más ajustado: Sleepless in Seattle). 

Everything is Copy es, además, el nombre del documental que dirigió Jacob Bernstein, hijo de Nora Ephron, tras su muerte en 2012. Ahí, él también se propone interpretar a su madre, leerla, ver cómo funcionaba en ella esa herencia que había recibido y que la llevó muchas veces a hacer de su propia vida la inspiración para lo que escribía, la punta del ovillo.

Pensé en esto después de leer este texto que escribió Matilda Forn a propósito de la salida de Yo recordaré por ustedes, el último libro de su padre Juan Forn. Me encandilan las escenas de ellos mirando una película de noche, el té, el código compartido, decir magoya; los padres y las madres como enigmas y, también, como colecciones de palabras.

Vuelvo a Nora Ephron de niña, enredada con algún problema; vuelvo a la frase repetida de su mamá y de inmediato pienso en la mía y en los mantras que yo misma escuchaba de ella en mi infancia. Había uno tan perturbador como mágico –las madres también son sablazos– que usaba cuando veía a alguien conflictuado o con alguna duda (desde lo más trivial como comer o no una segunda porción de postre, hasta una pena de amor): “Mirá, hoy estamos, mañana no estamos”. Ahora no lo dice tanto, pero hubo un tiempo en el que lo lanzaba así, liviana, entre risas, como un levántate y anda pagano, como una anti-receta, su versión particular de elige tu propia aventura

En estos días un poco pendulares, voy yo misma de la fórmula de mi mamá (el tiempo es hoy, abrí esa botella, mandá ese mensaje) al everything is copy (ya está, ya pasó, alguna vez este resbalón que vivo va a ser relato).

Si para ustedes también el desconcierto es total, junté algunas cosas para agarrarse bien fuerte en una nueva edición de Mil lianas. Por un rato, al menos, o hasta toparnos con la próxima cáscara de banana.

1. Nora Ephron: Everything is Copy. “Mi madre era escritora. Yo también soy escritor, pero de un tipo muy distinto. Soy periodista, por lo que mi trabajo es sacarme a mí mismo de la ecuación. El agnosticismo es el eje de lo que hago. Ella, en cambio, era una ensayista y una guionista y su vida era su principal inspiración. La certeza era el centro de su marca. Después de que murió de leucemia, en 2012, comencé a reflexionar sobre lo que significa ser un escritor. ¿Dónde estaban los límites para ella? ¿Cuál es el costo de everything is copy? ¿De verdad mi madre creía en su propio mantra?”, se pregunta Jacob Bernstein apenas comienza la película que les mencioné arriba. 

En Nora Ephron: Everything is Copy el director, hijo también del periodista Carl Bernstein (sí, uno de los que destapó el caso Watergate), convoca a amigos, familiares, colegas y seres queridos de la escritora para intentar armar el rompecabezas que para él representan tanto su madre como el oficio que ella alguna vez eligió.

Es además, una oportunidad para transitar por las palabras de Ephron (el largometraje reúne varias de las entrevistas que dio), por los grandes hitos de su carrera y por una Nueva York plagada de reuniones sociales, amores, celebridades y chismes. El documental tiene unos años ya, pero es de lo más conmovedor y tierno que se van a encontrar para ver por streaming.

Traducido como Nora Ephron: Todo es copia, el documental está disponible en HBO Max.

2. Naomi Osaka. Fue noticia mundial cuando anunció que abandonaba Roland Garros, luego de pedir no participar de las ruedas de prensa de ese exigente torneo de tenis francés. Y abrió una puerta, que ahora cada vez más deportistas de élite se animan a atravesar: dijo que quería preservar su salud mental. También su cara se vio por todos lados recientemente, porque fue la encargada de encender el pebetero en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio

La tenista japonesa Naomi Osaka, actual número dos en el ranking mundial, es la protagonista de un documental de tres episodios que Netflix lanzó por estos días. Allí se hace un repaso sobre su vida, pero también se recorre el camino espinoso que atraviesan varias personas jóvenes –la tenista tenía apenas 20 años cuando venció a Serena Williams en el Abierto de los Estados Unidos de 2018– que de un momento a otro se convierten en superestrellas globales.

Aunque se trata de un trabajo controlado por la deportista y su entorno, me gustó que el retrato se permite mostrar, además de sus éxitos y su esfuerzo personal, buena parte de lo que la hace vulnerable (en ese sentido, me hizo acordar un poco al documental sobre Billie Eilish del que hablamos acá y que está disponible en Apple TV). La combinación es súper atractiva: mientras la vemos dar golpes infalibles en los torneos, en sus declaraciones no deja de exhibir algunos de sus fantasmas y miedos recurrentes. 

El documental Naomi Osaka está disponible en Netflix. Les dejo también algo que escribió Fabián Casas.

3. Versos de agosto. De la ilustradora y autora argentina Mariana Ruiz Johnson hablamos algunas veces en el diario porque somos un poco fans. Por acá, Malena Rey recomendó su trabajo en una nota sobre tendencias de la literatura infantil argentina en tiempos pandémicos sobre la que vale la pena volver ahora que se viene el Día de las infancias. También destacamos en Mil lianas una iniciativa de Mariana, que desde sus redes invitó a artistas visuales a hacer reseñas en cuatro viñetas de libros que estuvieran leyendo o tuvieran ganas de compartir con los demás. La consecuencia fue una colección preciosa de ilustraciones (pasen por este lugar, les aseguro que lo van a disfrutar) de clásicos de todos los tiempos y también de textos recientes.

Ahora, la ilustradora lanzó una nueva propuesta junto a Nicolás Schuff, que se puede encontrar en Instagram bajo el nombre de #versosdeagosto. “Durante agosto vamos a escribir e ilustrar un poema por día. La fecha indica el número de palabras de cada verso”, cuenta en su perfil e invita a otros artistas a sumarse. Otra vez una invitación a jugar, otra vez un montón de ilustraciones divinas y poemas que atrapan, con la suavidad envolvente de una viñeta.

Más sobre #versosdeagosto por acá y en el perfil de Instagram de Mariana Ruiz Johnson.

¡Hasta la próxima!

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