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INDUSTRIA Y EMPLEO

La industria automotriz vende 41% menos vehículos nacionales y los despidos no se detienen

La producción cayó 18% en siete meses y las ventas de vehículos nacionales retrocedieron 40,9%, el dato que conecta con la caída del empleo industrial.

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La industria automotriz volvió a mostrar en julio una recuperación partida: vende más al exterior, pero produce menos, coloca muchos menos vehículos en el mercado interno y arrastra a una cadena autopartista que sigue ajustando empleo. El último informe de ADEFA registró una baja de 18% en la producción nacional acumulada en los primeros siete meses del año y una caída de 40,9% en las ventas a concesionarios de vehículos nacionales.

El dato de julio confirmó que la actividad fabril sigue lejos de los niveles de 2025. La producción nacional fue de 31.189 unidades, con una baja de 15,8% frente a junio y de 16,0% contra el mismo mes del año pasado. En el acumulado enero-julio, las terminales produjeron 235.847 vehículos, contra 287.590 en igual período de 2025: son 51.743 unidades menos.

En enero y febrero, la producción ya había caído 30,1% interanual en cada mes. Marzo fue la única excepción, con una mejora mínima de 0,4%. Después volvieron los números negativos: abril cayó 17,5%, mayo 21,5%, junio 13,6% y julio 16,0%. La serie muestra un sector que no logró recomponer el ritmo productivo en lo que va del año.

El golpe es todavía más fuerte cuando se mira el mercado interno de vehículos fabricados en el país. Las ventas a concesionarios de vehículos nacionales fueron 9.461 unidades en julio, contra 18.484 en julio de 2025. La baja interanual fue de 48,8%. En siete meses, el retroceso acumulado llegó al 40,9%: 78.869 unidades en 2026 contra 133.408 en 2025.

Ese dato es el que acerca la estadística automotriz al mundo del trabajo. Menos vehículos nacionales vendidos implican menos presión de demanda sobre terminales, autopartistas, proveedores, logística y concesionarios. La industria automotriz no es sólo la fábrica que ensambla: alrededor de cada unidad producida hay piezas, turnos, transporte, mantenimiento, servicios técnicos y empleo industrial indirecto.

El informe de ADEFA no releva empleo, pero la señal laboral aparece en la cadena autopartista. Un relevamiento de la Unión Industrial Argentina citado por AFAC mostró que, en abril de 2026, el 48,9% de las empresas autopartistas redujo su dotación de personal respecto de marzo; el 40,4% la mantuvo y sólo el 10,6% la aumentó. Además, ante la baja de producción, el 9,4% de las firmas informó que aplicó o prevé aplicar reducción de turnos, el 9,1% adelanto de vacaciones y el 8,8% suspensiones.

La foto de 2026 aparece como continuidad de un retroceso previo. Según AFAC, el sector autopartista perdió 4.100 puestos de trabajo en 2025, una caída del 7,7% frente al año anterior. Ese antecedente no alcanza por sí solo para explicar lo que pasa este año, pero permite leer el dato de abril como parte de una misma secuencia: menos actividad, menos dotación y más medidas defensivas dentro de las fábricas.

El contraste con las exportaciones muestra el carácter incompleto de la mejora. En julio, las exportaciones automotrices subieron 4,5% frente a junio y 28,3% contra julio de 2025. En el acumulado de los primeros siete meses, exportaron 150.270 unidades, apenas 1,6% más que en el mismo período del año pasado. Es una señal positiva, pero no compensa el deterioro productivo ni el desplome de las ventas nacionales.

De hecho, las exportaciones representaron en julio el 75% de la producción mensual y el 63,7% de la producción acumulada. La industria depende cada vez más de colocar unidades afuera mientras el mercado interno sigue debilitado. Esa combinación puede sostener una parte de la actividad, pero no necesariamente alcanza para recomponer turnos, proveedores y empleo en toda la cadena.

Las ventas totales a concesionarios también retrocedieron con fuerza. En julio fueron 34.178 unidades, 22,5% menos que en junio y 31,9% menos que en julio de 2025. En el acumulado anual, la caída fue de 24,9%. La baja abarca tanto automóviles como utilitarios y muestra que el problema no se limita a un segmento puntual.

El único rubro con expansión fuerte es el de vehículos electrificados, aunque todavía sobre una base baja. Las ventas a concesionarios de modelos electrificados de las marcas de ADEFA crecieron 281,5% interanual en julio y acumulan una suba de 1036,5% en siete meses. Pero ese dinamismo convive con una industria general que produce menos y con ventas nacionales en retroceso.

Para los trabajadores, el dato central no está en la sofisticación de un nicho, sino en el nivel general de actividad. La cadena automotriz sigue siendo una de las ramas industriales con mayor capacidad de arrastre: cuando baja la producción, no sólo se resiente la terminal. También sienten el golpe las autopartistas, talleres, transportistas, servicios tercerizados y comercios vinculados al sector.

Por eso el informe de ADEFA, leído junto con los datos de UIA y AFAC, deja una conclusión laboral más amplia que la foto mensual de julio. La industria automotriz no está frenada por completo, pero tampoco muestra una recuperación capaz de ordenar la cadena. Exporta un poco más, produce bastante menos y vende muchos menos vehículos nacionales. En el medio, las autopartistas recortan dotaciones, reducen turnos, adelantan vacaciones o suspenden personal.

La caída de autos nacionales funciona así como un indicador del deterioro industrial. No habla sólo de concesionarios con menos unidades o terminales con menor volumen. Habla de una cadena que venía perdiendo empleo, que en 2026 sigue ajustando personal y que todavía no encuentra en las exportaciones un motor suficiente para recomponer trabajo.

JJD

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