A contramano del sueño de Milei

Expertos consideran que la baja de la inflación llevará tiempo y requerirá de nuevos ajustes

El presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, lograron, no sin dolor, bajar la inflación al nivel más bajo en ocho años en 2025, pero desde junio en adelante ha venido subiendo mes a mes. Consiguieron bajarla de un estándar alto, de tres dígitos, de más del 100% anual, a uno moderado de más del 2% mensual, similar a los años kirchneristas de 2007 a 2013. Milei promete hundirla a menos del 1% en agosto. Para entender por qué fue más rápido reducirla de uno a otro nivel y por qué ahora se torna más difícil seguir recortándola, elDiarioAR dialogó con tres economistas que han estudiado los procesos de desinflación de la Argentina y otros países: Martín Rapetti, director ejecutivo de la consultora Equilibra: Fernando Morra, exviceministro de Economía y director de Suramericana Visión; y Fernando Navajas, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) y miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas.

–¿Por qué después del éxito del Gobierno de bajar la inflación al menor nivel desde 2017 ahora cuesta más reducirla?

– Martín Rapetti: El análisis muy de corto plazo lleva a que se hagan comparaciones con ruidos en los datos mensuales. Uno tiene que mirar tendencias. Si uno mira la inflación anual, hubo un repliegue muy importante. Entonces hay un proceso de desinflación. Los procesos de desinflación no son siempre lineales. Ahora, ciertamente tenés desde mayo una muy tenue aceleración, efectivamente tenés alguna dificultad para bajar. En ese proceso hubo una depreciación en términos reales muy grande de la moneda. En abril, cuando el Gobierno hace el acuerdo con el Fondo (Monetario Internacional) empieza un proceso de flexibilización del tipo de cambio, con algunos saltos abruptos termina en el techo de la banda. No se notó inmediatamente el pasaje a precios, pero se ve muy gradualmente.

– Fernando Navajas: La inflación ha vuelto a situarse en un escalón de más del 2% y muestra una inercia que ha revertido el descenso que se observó en parte de 2025, cuando cayó por debajo del 2% en condiciones fiscales y monetarias restrictivas y con un deslizamiento del tipo de cambio. Que la inflación no caiga mucho ha sido tomado como un consejo por economistas como Ernesto Talvi que en la última conferencia de FIEL hizo una comparación con el caso uruguayo de comienzos de los 90 y dijo que era preferible ir más despacio en la desinflación para poder acumular reservas. Esa sería la idea que está plasmándose ahora en 2026, es decir, puede decirse que se asienta en este cambio de velocidad de convergencia de la inflación. La idea es que esto ocurre porque la economía se va monetizando, es decir, hay mayor demanda de pesos y en una economía bimonetaria la estabilidad y crecimiento genuino de la demanda de dinero depende del tipo de cambio esperado a futuro y esto depende de la acumulación de reservas. Es un proceso que lleva tiempo y puede tener contramarchas. Pero si uno piensa en la acumulación genuina de reservas, uno tiene que pensar que en el fondo eso trasunta un problema fiscal, visto con ojos ortodoxos. Es que lo que indica es que en realidad el superávit fiscal necesario dado el requisito de comprar reservas le pone una mayor presión a la política fiscal. Las reservas son como una transferencia a una caja de seguridad que tranquiliza a la ventanilla fiscal del pago de servicio e intereses de la deuda. Es decir, que la explicación ortodoxa es que la inflación no baja porque la demanda de dinero es inestable porque hay pocas reservas y el resultado fiscal no es lo suficientemente superavitario para acumular reservas por esta vía y, por lo tanto, depende de la inestabilidad de la demanda de dinero. La explicación heterodoxa es que existen otros factores, que siempre se explican por la combinación de shock más inercia. Por ejemplo, sube la carne y eso trae inercia, suben las tarifas y también y sube la banda cambiaria y también. El salario, que era uno de los vehículos de transición en esta hipotesis, hoy no puede decirse que explique la inercia inflacionaria. Sea por razones ortodoxas u heterodoxas o una combinación de ambas existe un efecto sobre expectativas que en los últimos 15 años ha tendido a hacer gravitar la expectativa de inflación hacia una norma: el 2% mensual, así como EE.UU. tenía una norma del 2% anual en la cabeza de los agentes económicos. Para romper esa inercia de expectativas se necesita un cambio de régimen de expectativas. Y las reservas son un ingrediente crítico. Por ello el retiro parcial del apoyo de EE.UU. en materia de intervencion no es bueno y pone la pelota del lado argentino para acumular reservas.

–Fernando Morra: Lo que dicen algunos libros, no todos, los que leen los libertarios no, es que tenés tres problemas interrelacionados cuando uno ve una dinámica inflacionaria crónica. Uno es fiscal, es decir, problemas para el financiamiento del sector público. El segundo es el problema externo, o sea, no tener reservas o tener vencimientos muy fuertes de los pasivos externos. Y el tercero es el cambio en los comportamientos de la economía, vamos a llamarlo 'la gente empieza a indexar, empieza a demandar moneda extranjera como forma de ahorro'. Veníamos de un contexto inverosímil de la política del ministro de Economía, Sergio Massa, con política fiscal expansiva, un esquema cambiario totalmente caótico, con pérdida de reservas múltiples. Y la consecuencia de eso es que entrás en un proceso de alta inflación, del 25% mensual. Los primeros meses, este gobierno fue bastante pragmático, pero el diseño de lo que hizo en esos meses te explica que tengas problemas. Todos los programas de estabilización tiene dos etapas. En la uno no podés prometer al mismo tiempo que vas a hacer un ajuste fiscal, acumular reservas y bajar la inflación, porque acumular reservas requiere que compres dólares y emitas pesos o que subas el tipo de cambio, que es lo que hizo Milei al principio. Que bajes el déficit fiscal en parte implicaba actualizar las tarifas. Todo eso llevaba a que en ese primer proceso a la inflación le va a costar estabilizarse. ¿Qué haces en esos momentos? Tratás de acomodar las cuentas fiscales, acumular reservas y ordenar los vencimientos financieros.

–¿Y qué es lo que hizo en la mitad de camino el Gobierno que ahora genera la inflación?

–Morra: Si vos mirás el Plan Real (Brasil, 1994) pasó lo mismo, si vos mirás la convertibilidad pasó lo mismo. Hay una etapa donde nadie anunció todavía el programa y vos estás haciendo cosas para acomodar lo fiscal y acomodar el frente externo. Esa etapa es la que el Gobierno se salteó. El Gobierno directamente dijo devaluamos, sinceramos los precios, hago el ajuste fiscal y la inflación se va a caer como un piano. Y ahora es demasiado tarde para volver a hacerlo. Cuando se lanzó el programa con el Fondo, dijimos 'tengamos cuidado porque están siendo demasiado optimistas con la cantidad de dólares que esta economía puede generar'. Después de un año, el balance del Banco Central estaba igual o peor que antes, tenías la misma cantidad de reservas netas. No hiciste nada para romper la indexación, no hiciste nada para romper la demanda de dolarización. Dijiste 'con el déficit fiscal alcanza para todo'. No alcanzó. Cuando vos abriste el cepo, la gente fue y compró dólares. La indexación de contratos sigue adentro de la economía. Eso te pone un piso a la inflación que es demasiado alto.

–¿Qué va a pasar con la inflación en 2026?

–Rapetti: La evidencia empírica internacional te muestra que es mucho más fácil bajar de 20% de inflación mensual al 2 o 3 que del 3 o 2 a casi cero. Lleva mucho tiempo. Hay un caso de libro de texto que es el de Israel, que bajó de tres dígitos a 20 y pico, pero está alrededor de 15 años tratando de bajar de de ese 20% a estándares internacionales. Colombia y Chile arrancan la década del 90 con inflación en torno al 30% y bajar a estándares internacionales les toma unos cuantos años. Eso tiene que ver con las inflaciones moderadas, que es lo que estudió Morra, son más difíciles de bajar. Te lleva más tiempo: ocho, diez años. Hay un desafío: es complejo explicarlo. Los ajustes de precios no se dan con tanta sincronicidad, un mes ajustan algunos, otro mes ajustan otros. Entonces la coordinación para que todos bajen al mismo tiempo es más complicada que cuando todos los actores cambian precios el mismo mes.

–Navajas: Sin shocks vamos a romper este escalón de 2% a mediados de año y, aunque no por mucho vamos a terminar con una inflación anualizada hacia adelante más cercana al 15/20%.

–Morra: En la etapa uno no acumulaste reservas, faltó trabajar con los vencimientos financieros. O sea, dar alguna garantía de que los vencimientos en dólares los tenías despejados. Ahora supuestamente debería estar lanzando la etapa dos, donde tratás de quebrar los comportamientos. En la convertibilidad, cambiaste el signo de la moneda, anunciaste el 1 a 1 (con el dólar), prohibiste la indexación y obviamente también hablaste con los sindicatos. Ese quiebre no está. Y tenés los problemas que vienen de la fase uno. El segundo problema que tenés ahora estás tratando de hacer lo que no hiciste en la fase uno. Y además vos no le podés pedir dos veces a la gente que se ajuste. Porque una de las cosas que tienen estos programas es que en la etapa uno hacés toda la parte donde el capital político te da para realizar esas correcciones que son dolorosas, bajar el gasto. Pero en la etapa dos, la economía, una vez que vos hiciste cuestiones para romper la inercia, la indexación, la demanda de dólares, tenés despejado los vencimientos financieros, no entrás en una dinámica de ajuste, sino en una de crecimiento, le mostrás el resultado del programa a la población. Entrás en una especie de dinámica de ajuste continuo que tiene pocos resultados en términos de actividad, que es un poco lo que estás viendo ahora. Mi impresión es que eso no va a cambiar demasiado en el año.

AR/MG