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La inflación se recalienta aún más: saltó al 7,7% en marzo, el peor mes de los últimos 21 años

Alimentos y bebidas (9,3%), uno de los rubros que más aumentó en marzo.

Alejandro Rebossio

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El dato de inflación de marzo no comenzó con un 3, como quería el ministro de Economía, Sergio Massa, y como también deseaba toda la población agobiada por la constante remarcación de precios. Fue más del doble. Arrancó con un 7 y siguió con una coma y un 7, según informó este viernes el Instituto de Estadística (Indec). Fue 7,7%, el mayor nivel mensual desde abril de 2002, cuando estalló la convertibilidad que había igualado a un peso con un dólar por 11 años.

El índice de precios al consumidor (IPC) volvió a pasar la barrera del 7, como no hacía desde agosto pasado, cuando Massa asumió como ministro. En los últimos 12 meses acumula un 104,3%, el mayor nivel desde septiembre de 1991, cuando era del 115%, hace 31 años y medio. En 1991, la convertibilidad del presidente Carlos Menem y su ministro Domingo Cavallo derrotó la hiperinflación y la fue bajando mes a mes del 1.343% en diciembre de 1990 al 84% el mismo mes de 1991, es decir, por debajo del 95% de 2022. Aquel régimen se aplicó con un fuerte ajuste y salto del desempleo, permitió la reelección de Menem en 1995, pero comenzaría a resquebrajarse en 1999 y terminaría por explotar en otra crisis social en 2001/02, quizás peor o tan mala como la híper. Toda una enseñanza para los que ahora pregonan la dolarización o el bimonetarismo.

Pero volvamos al presente crítico, tan crítico que alimenta el riesgo de una espiralización de la inflación así como las ilusiones de volver a aquellas recetas del pasado. Entre los productos que más aumentaron en marzo figuran la educación (29,1%), ropa y calzado (9,2%) y alimentos y bebidas (9,3%). Entre los alimentos los que más se encarecieron fueron pan tipo flauta (10%), de mes (12%), nalgas y hamburguesas (10%), pollo (26), merluza (10%), huevos (25%), naranja (43%), batata (19%), lechuga (58%) y tomate (37%).

Detrás de las causas de la inflación de esta Argentina de marzo de 2023, los economistas identifican diversas. Juan Miguel Massot, profesor de la Universidad del Salvador, señala los excedentes monetarios, las expectativas inflacionarias, la inercia en la suba de precios y los aumentos de los costos, incluidos el dólar, los insumos, la tasa de interés, las tarifas y los combustibles.

En un banco extranjero, un analista que prefiere el anonimato considera que “la principal causa de la inflación de la Argentina tiene ver con los desequilibrios fiscales que redundan en el desmanejo monetario”. “Como hay déficit crónico, los agentes económicos siempre esperan que a la larga aparezca el Banco Central emitiendo pesos para cubrir el gap (brecha) de financiamiento (del rojo fiscal). Me preguntaras porque cuando hay déficit y se emite deuda en vez de pesos también hay inflación. Justamente porque juega el factor expectativas. Si no corregís el déficit, en algún momento se te corta el crédito y el Central va a tener que emitir”, razonan en la entidad financiera foránea.

En cambio, en un banco de capital nacional identifican que la mayor razón del alto IPC es la “inercia, es decir, venir de una elevada dinámica inflacionaria, que condiciona la actual”. “Es una economia que viene corriendo aproximadamente al 6% mensual, entre el tipo de cambio, los salarios, las tasas de interés. A eso se agregan cuestiones puntuales, como ser la carne en febrero, tarifas, combustibles, en breve impactará el dólar agro para exportaciones de alimentos que se consumen localmente”, agregan en la banca argentina, en referencia a los cítricos, las manzanas, las peras, las uvas, las aceitunas, el azúcar, el tabaco, la yerba, la miel y el algodón.

Habrá que ver cómo reacciona ahora el Gobierno ante esta nueva suba del IPC. Una opción es que el Banco Central siga subiendo la tasa para desalentar la corrida al dólar paralelo, que provoca inflación. Pero la caja de herramientas de las que dispone Massa parece agotada. Justo cuando faltan dos meses para que se defina si será precandidato presidencial del Frente de Todos. Cuando nos separan cuatro meses de las primarias presidenciales, en las que el peronismo puede sufrir una derrota ante Juntos por el Cambio e incluso La Libertad Avanza si no lograr recomponer el poder de compra de los asalariados, que han crecido en cantidad en este gobierno pero con sueldos magros por la inflación creciente.

AR

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