Lo que dejó su viaje a Nueva York
Kicillof en Wall Street: crítica al dólar barato y al RIGI, pero guiño a la prudencia fiscal y el proteccionismo de Trump
“El riesgo país se mantiene en la zona de los 500 (puntos básicos), sube, fluctúa. Si aparecen pelotudos hablando por New York, sube, obvio, porque dicen: 'Uy, no, creíamos que era boludo, pero no tanto'', soltó este miércoles Javier Milei, que coincidió en esa ciudad norteamericana con el gobernador de la provincia de Buenos Aires y posible rival e las elecciones de 2027, Axel Kicillof, aunque con agendas paralelas, pero ambos con reuniones con inversores. El presidente no se hizo responsable de que el índice de peligro de impago de la deuda haya llegada a 556, el mayor nivel en cinco meses, por la menor acumulación de reservas y la caída de la actividad económica, que a su vez redunda en su mayor impopularidad. Otra fue la mirada de Kicillof.
En un encuentro el martes con una decena de fondos de inversión, entre ellos, Eaton Vance, Vanguard, GoldenTree, Mesarete y BlackRock, Kicillof, que por ahora no confirma su candidatura presidencial, fue llamado “proto precandidato” por uno de los ejecutivos de finanzas. El gobernador viajó en calidad de tal para hablar en teoría con los inversores en bonos bonaerenses. Además se juntó con empresarios de Microsoft, Mastercard, Google, MetLife, Dreyfus, a los que se sumó José Luis Manzano (dueño de Edenor, Metrogas, entre otras firmas) , participó de un evento con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, la revelación de la izquierda norteamericana, y el presidente español, Pedro Sánchez, y disertó en la Universidad de Columbia y en la New School.
Ante los inversores financieros, Kicillof relató en el inicio cómo el ajuste de Milei había afectado a la provincia de Buenos Aires, tanto a las transferencias de la Nación como a la herencia de obras públicas inconclusas. Advirtió que los recortes del Gobierno contra su distrito eran en materia de litigio, es decir, un pasivo contingente. Después explicó cómo suplió el faltante de recursos. “Fue una forma de admitir que había excedente de gastos”, razonó después uno de sus interlocutores. Otro de ellos destacó que sus bonos preferidos son los bonaerenses, pero aclaró que no es por mérito del gobernador ni su modelo económico.
Kicillof, acompañado de los ministros de Gobierno, Carlos Bianco, y de Hacienda, Pablo López, se refirió después al “daño colateral” del “programa de ajuste clásico sin programa de desarrollo” de Milei, y recordó la morosidad crediticia de las familias, el cierre de empresas y la pérdida de casi medio millón de empleos privados formales en su gestión. No explicitó ninguna medida para un futuro gobierno suyo. “Primero deberíamos saber qué va a dejar Milei cuando se vaya...”, suele decir Bianco.
Por eso Kicillof habló de objetivos. Criticó el peso sobrevaluado de la actualidad y sugirió que debería estar más depreciado. Razonó que el dólar barato es usado como método del Gobierno para bajar la inflación, pero alertó sobre el impacto en el encarecimiento de la producción local de bienes y servicios. Habló de proteger a la industria local y en eso se mostró de acuerdo con el proteccionismo de Donald Trump.
El gobernador opinó que el Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI) era innecesario para estimular la producción de Vaca Muerta, que ni las petroleras lo pedían y, por tanto, era un uso inútil de recursos fiscales. Pero no aclaró qué haría con el RIGI. “De las políticas de la gestión Milei la que se presenta como más difícil de ser modificada por una futura administración es el RIGI”, analizó el mes pasado en sus informes el analista político Ignacio Labaqui, muy consultado en Wall Street. Entre los motivos, figura el apoyo de los gobernadores andinos, inclusive los peronistas, a este carnaval de rebajas de impuestos y aranceles a la importación y también la amenaza de que cualquier inversor, sin importar si es local o del país que sea, puede demandar a la Argentina en tribunales internacionales.
Pero la pregunta es quién va a financiar una reconstrucción al menos parcial del Estado y sus funciones en educación, salud, jubilación y obra pública si los sectores económicos ganadores, la energía y la minería, tributan menos que los perdedores, como industria, construcción y comercio, y si los ricos cuentan con el respaldo de una reforma del impuesto de bienes personales que impide aplicarse nuevos gravámenes a su patrimonio hasta 2038. Por algo al diputado Máximo Kirchner -rival interno de Kicillof y de recorridas por el interior mientras crece la popularidad de su madre inhabilitada para ejercer cargos públicos- propuso esta semana un impuesto del 3% al 5% a la salida de capitales al exterior como método para recaudar los ingresos que cada vez escasean más en la economía libertaria.
El gobernador evitó ese tipo de definiciones, que hubiesen quizás irritado a unos inversores que lo miran con desconfianza. Cayeron bien algunas de sus frases: “¿A quién no le gusta que haya baja inflación?” y “no creo que haya que llevar el gasto por las nubes”. Cuando fue ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner entre 2013 y 2015, era de los que sostenían que podía darse rienda suelta a las erogaciones, lo que fue criticado después hasta por Martín Guzmán, que ocupó ese mismo cargo con Alberto Fernández de 2019 a 2022.
“Es dificil estar muy entusiasmado con un candidato que nacionalizó YPF, como gobernador hizo una renegociación complicada de la deuda bonaerense y que tiene una ideología con la que la economía sufrió bastante”, reflexiona un inversor tras el encuentro neoyorquino, que igual atribuye la suba del riesgo país a la caída de la popularidad de Milei y a una campaña electoral que ha comenzado muy temprano en un contexto de suba de tasas de interés internacionales que daña a todos los mercados emergentes. Kicillof recordó que como ministro y gobernador siempre abonó los pasivos: es cierto que normalizó los pagos al Club de París (grupo de naciones acreedoras) e indemnizó a la petrolera española Repsol por la expropiación de YPF, pero incumplió el fallo de EE UU a favor de los fondos buitre.
Para Mauricio Monge, economista de la consultora británica Oxford Economics, quien observó desde Ciudad de México la gira de Kicillof, la mirada es distinta: “Es un buen paso que dio, pero me parece que los inversores aún seguirán del lado de Milei”. “Axel se está moderando mucho. Sabe que volver a las viejas prácticas de la izquierda no es algo que ni los inversores ni la gente en la Argentina quieren. Es muy pronto para saber si puede ganar, pero aparece como el rival de Milei. Prevemos que Milei se quede en el gobierno, no porque la gente esté contenta con él, pero puede ganar porque no hay un candidato fuerte”.
“Kicillof quiere mostrarle a los inversores que no se va a volver a las políticas pasadas, con déficits fiscales gigantescos financiados por el Banco Central, lo que traía problemas de inflación”, opina Monge. “Ahora la Argentina tiene un modelo exportador en pleno boom, con Vaca Muerta, el agro, que generan dólares de manera sana, sin préstamos”, destaca, para sostener que el eventual candidato presidencial del peronismo quiere mantener esas fuentes de divisas pujantes.
AR/MC