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Panorama Político
— La Justicia de Milei

Urgencias políticas detrás de los fiscales crédulos que defienden a quienes deberían acusar

Javier Milei, Manuel Adorni, Eduardo Taiano y Gerardo Pollicita

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El reacomodamiento de las piezas en el edificio de Comodoro Py ejecutado este año por los Hermanos Milei aporta una novedad sustancial: fiscales federales argumentan como si fueran abogados defensores de las personas a las que deben investigar.

No importa que los planteos esgrimidos por los acusados sean un insulto a la inteligencia de tan absurdos. Los fiscales aceptan el argumentario con candidez ilimitada y procuran cerrar la causa. Una condición: los imputados deben orbitar en los planetas del mileísmo y el macrismo.

La diferencia que se huele en estos meses con respecto a los largos años de impunidad de los que goza el entorno político y económico de Mauricio Macri radica en la celeridad del proceso y la nitidez de un fiscal y/o un juez dispuestos a inmolarse con su firma.

En los tiempos de dominio plenipotenciario de la trama compuesta por el PRO, el Grupo Clarín y la SIDE, los tribunales penales federales de la Ciudad de Buenos Aires alternaron la técnica estelar del adormecimiento con un ida y vuelta más movidito entre juzgados e instancias superiores, cambios de radicación del expediente y otros ardides procesales.

De esa manera, transcurrieron años hasta gestar un sobreseimiento a hurtadillas cerca de Año Nuevo, un Mundial, o en un cambio de Gobierno, o simplemente se optó por dejar que el expediente languideciera en un cajón, sin morir del todo. Ejemplos emblemáticos de esto último son las causas del soterramiento del ferrocarril Sarmiento, que tiene a Ángelo Calcaterra como uno de los grandes beneficiados por decisiones tomadas por su primo y Cristina en Casa Rosada, o el presunto fraude cometido por Sociedades Macri (Socma) en la gestión privada del Correo Argentino. Ambos expedientes llevan una eternidad en el edificio de Comodoro Py, lo que motivó alguna precipitación ansiosa de Macri que le terminó jugando en contra para dar vuelta la página definitivamente.

El mecano de Juan Bautista

El dato clave de 2026 es la coronación de Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola como números 1 y 2 del Ministerio de Justicia. Pocos despachos de Comodoro Py se resisten al llamado del primero, un artífice de la Mesa Judicial del macrismo y representante de una familia multiempleada en el fuero federal. Su amigo Viola, en tanto, sobrelleva un currículum de operaciones de Inteligencia, otro factor de empoderamiento en el edificio de Retiro. Ese dúo heredado del corazón del macrismo y entronizado por Karina Milei fue el motor de la reciente aprobación en el Senado del pliego de 180 jueces y fiscales, y va por más. Esos nombramientos habilitaron un toma y daca de enorme eficiencia para negociar sentencias.

El mecano armado por Mahiques y Viola eliminó riesgos y acortó plazos. Así aparecieron los otrora lentísimos Marcelo Martínez de Giorgi (juez) y Eduardo Taiano (fiscal) para tratar de borrar de un plumazo la causa por la presunta criptoestafa $LIBRA. Primero, limpiaron a los damnificados como querellantes para actuar sin interferencias. Tras cartón, a fines de octubre, los anestesistas más letales de Comodoro Py sostuvieron que la criptomoneda fue una inversión de riesgo similar a una apuesta en un casino —no un mecanismo de financiamiento de las pymes, como propagandeó el Presidente en X—, y el cúmulo de indicios sobre la remuneración de USD5 millones y la coordinación entre la gavilla de los cryptobros y los Hermanos Milei fue simplemente desestimado, sin explicaciones. La posibilidad de reapertura de la causa vía la reincorporación de los querellantes y la intervención de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (Fiscalía Anticorrupción) pende de un hilo.

El empresario Hayden Davis, junto al presidente Javier Milei, socios intelectuales de la cripto $LIBRA.

En pocas semanas, una sala de la Cámara Federal (Llorens, Bertuzzi, Yadarola) gatilló varios fallos con beneficiarios cantados (causa espionaje ilegal bajo Macri, deuda con el FMI de 2018, negocios personales de Luis Caputo, vínculo de una hermana de Caputo en el financiamiento de grupúsculos violentos de ultraderecha), pero el segundo gran acto de un fiscal que actúa como un defensor de quien debería ser investigado acaba de ser puesto en escena por Gerardo Pollicita en beneficio de Manuel Adorni.

Pollicita, como Taiano

Pollicita, como Taiano, tiene una carrera de cuatro décadas en tribunales, lo que le da un amplio conocimiento en diferentes terminales. Como Taiano, tiene vínculos orgánicos con el macrismo. Además de su amistad con Juan Bautista Mahiques (“son íntimos”, relatan en el edificio de Retiro), integró años atrás la comisión de Seguridad de Boca Juniors, el club que bajo las presidencias de Macri y Daniel Angelici actuó como hub de conexiones que se extendieron a Comodoro Py. A diferencia de Taiano, poseedor de un rayo adormecedor de las causas precisas, Pollicita asoma hiperactivo apenas toma un expediente. Los resultados, no obstante, no difieren demasiado.

En el dictamen emitido el viernes, el fiscal de la investigación por el presunto enriquecimiento de Adorni adoptó por entero la explicación de que el exjefe de Gabinete de Milei invirtió en criptomonedas entre 2014 y 2018, y ello le dio un rédito extraordinario, hasta llegar a US$565.000. La única prueba que aportó Adorni meses atrás —luego de múltiples dilaciones— fue que poseía las claves de ocho billeteras cripto, ya vacías de fondos. Dijo que esas mismas billeteras son las que manejó en sus años como supuesto inversor, pero no lo pudo probar, porque no eran nominales.

A diferencia de Taiano, poseedor de un rayo adormecedor de las causas precisas, Pollicita asoma hiperactivo apenas toma un expediente. Los resultados, no obstante, no difieren demasiado

Pollicita razonó que, como tampoco cuenta con elementos para asegurar que Adorni no poseía las billeteras virtuales una década atrás, la aparición de los $565.000 suena hipotéticamente factible; por lo tanto, cae la imputación de enriquecimiento ilícito, y a lo sumo se lo podría acusar de evasor, un delito subsanable con una multa.

Dictámenes como los de Pollicita y Taiano deberían ser estudiados en las universidades por muchas décadas. Son fiscales, deben investigar. Cuando se encuentran con cabos sueltos (desde las acciones de la gavilla de $LIBRA en Casa Rosada a la incapacidad de Adorni de dar una explicación mínimamente verosímil de cómo le apareció medio millón de dólares), deciden que no configuran de por sí una prueba del delito y cierran el expediente. Sin imputación del fiscal, el margen del juez de ir en camino contrario es muy acotado.

La modalidad del investigador que se ata de pies y manos y finge demencia implicó que Pollicita no se cuestionara por qué Adorni vivió en un modesto edificio de Parque Chacabuco durante una década, si tenía US$565.000 en un placard; cómo fue que, con un pasar discreto y un sueldo como vendedor de autos en una concesionaria, decidió volcar sus magros ahorros a comprar criptomonedas a desconocidos, de quienes no pudo aportar ningún dato; ni qué llevó al matrimonio Adorni-Angeletti a desatar en 2024 y 2025 un frenesí de adquisiciones: un departamento en Caballito de mucho más nivel que aquel en el que vivía, una casa en un country y una camioneta. Tampoco se preguntó cómo la pareja pudo afrontar esas compras mientras gastaba de US$10.000 a US$20.000 mensuales y sumaba viajes frecuentes, cuyo costo triplicaba su ingreso declarado, y traslados en aviones privados, etcétera.

Los US$565.000 seguían en el placard y Adorni solicitaba préstamos con intereses. Avanzado 2026, ya se había desatado la indignación colectiva por los gastos exorbitantes de un funcionario que estigmatizaba a críticos y opositores muchas veces con datos falsos, y Adorni seguía aferrado a la mentira de sus declaraciones juradas. Hasta hizo concurrir a un desencajado Milei y a todo el gabinete a una sesión especial de la Cámara de Diputados para seguir mintiendo. Los US$565.000 se impacientaban para salir a aclarar las cosas, mientras Pollicita ordenaba allanamientos y se valía de cuanta escribana pintoresca apareciera frente a cámaras para ordenar más medidas.

Javier Milei, durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana, con un manuel Adorni en la cuerda floja, el 25 de mayo de 2026

El mordaz Adorni de antaño lucía atribulado, sin hilvanar una idea que no lo perjudicara. Las pantallas de TN, LN+ y A24, aliadas de las llamaradas del jefe de Gabinete hasta poco antes, se volvieron hostiles. Su abogado penalista, Matías Ledesma, causaba intriga en funcionarios judiciales, porque no atinaba a solicitar ninguna medida ni a formular ninguna pregunta mientras cada testigo que aparecía develaba otro set de mentiras de su cliente.

Hasta que Adorni renunció a horas del comienzo del Mundial y Pollicita entró en modo Taiano: tres meses de siesta. Finalmente, a horas del comienzo de una visita papal, el fiscal suscribió un texto que parece más propio de un defensor que de un acusador.

Una persona con acceso al expediente ven tantas lagunas en la explicación de las billeteras cripto, que buscan algún resquicio para tratar de reanimar una investigación herida de muerte. Otra fuente clave de Comodoro Py recuerda que, en el delito de enriquecimiento ilícito, es el imputado quien debe demostrar cómo accedió a sus bienes, y que hay antecedentes de peso, como los casos de Carlos Menem y Julio de Vido, en los que, ante la inacción de un fiscal, intervino la Procuraduría de Investigaciones Administrativas. Ese organismo estuvo hasta ahora bastante raleado de la investigación de Pollicita, pero podría actuar.

El pasado del fiscal brinda un antecedente gemelo que permite entender su último movimiento.

El antecedente Sbarra

El 21 de enero de 2020, transcurridas apenas cinco semanas de la asunción de Alberto Fernández en Casa Rosada, una funcionaria del Ministerio de Desarrollo Productivo halló un sobre con US$10.000 en un cajón. Rodrigo Sbarra, exsecretario de Coordinación del Ministerio de Producción durante la Presidencia de Macri, había ocupado ese escritorio hasta el 10 de diciembre de 2019.

Sbarra fue funcionario de Economía durante los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y en 2012 se cruzó a la vereda del PRO en la Ciudad de Buenos Aires. A partir de 2015, fue una pieza clave de Francisco Cabrera en el Ministerio de Desarrollo Productivo.

La denuncia del hallazgo del sobre que hizo el ministro peronista Matías Kulfas recaló en la fiscalía de Pollicita. A los US$10.000 que Sbarra se había olvidado en el cajón en un sobre con membrete de Nordelta —casualmente, el mismo monto que costó el vuelo de Adorni a Punta del Este que disparó la sospecha de enriquecimiento ilícito, revelado por este diario—, el fiscal le sumó la incongruencia del avance patrimonial de Sbarra. En el lapso que fue del inicio al fin del mandato presidencial de Macri, el patrimonio declarado por el olvidadizo funcionario creció de $1,1 millones a $30 millones, unas cinco veces medido en dólares. El progreso significó depósitos en el exterior y un Mini Cooper.

Pollicita pareció ir a fondo y le imputó a Sbarra lavado de dinero.

Rodrigo Sbarra, registrado en el sitio oficial de la maratón de Nueva York, el 1 de noviembre de 2026

Tras el impulso inicial, la causa entró en letargo. El 13 de diciembre de 2023, tres días después de la asunción de Milei, el fiscal dictaminó a favor del sobreseimiento de Sbarra. El crédulo Pollicita adujo que los US$10.000 hallados en un cajón podían estar relacionados con la venta de una propiedad heredada (tal como Adorni justificó parte del capital inicial que lo llevó a comprar criptomonedas hace más de diez años), y que el progreso patrimonial pudo suponer evasión impositiva, pero no enriquecimiento (igual que Adorni). El juez federal Julián Ercolini confirmó el sobreseimiento el mismo día.

Con cuarenta años, todo un pasado como funcionario y toda una fortuna por delante, Sbarra quedó rehabilitado para la función pública apenas asumió Milei y pasó a ser uno de los ex PRO legados a la gestión ultra.

Primero ocupó un puesto en la vicejefatura de Gabinete y luego, en julio de 2026, pasó a ser viceministro de Salud, la cartera de Mario Lugones, verdadera caja de cristal por su reconocida transparencia. Sbarra quedó a cargo de lo que era la Agencia Nacional de Discapacidad, dependencia disuelta luego de que su extitular Diego Spagnuolo describiera en un audio cómo Karina Milei y los Menem le habían puesto interventores “para afanar” y llevarse, todos juntos, un 8% en coimas. A Sbarra le toca la tarea de perfeccionar esa oficina.

En semanas complicadas para el Soez, jaqueado por la recesión y el riesgo país, Sbarra no pareció especialmente afligido. Voló a Nueva York para participar el domingo pasado de la Maratón de esa ciudad. Demoró 4 horas y veinte minutos en recorrer los 42 kilómetros, registró el usuario de X Bartolomerulli. El registro oficial de la maratón ratifica la información. “Fue por las suyas. Partió el viernes y regresó el lunes”, dijeron en el Ministerio de Salud ante la consulta de este medio.

Con Sbarra, Pollicita demoró cuatro años entre el ímpetu inicial y la desistimiento de la acusación. Con Adorni, apenas seis meses.

La celeridad para limpiar los cargos más graves contra el exjefe de Gabinete es una señal de que los tiempos políticos son otros, tanto como el margen de acción. En $LIBRA, como con Adorni, los fiscales liquidaron el pleito sin siquiera formular una imputación, y mucho menos solicitar una indagatoria.

Cada vez más voces con peso se animan a elucubrar un escenario en el que Milei se retire en 2027, con el incentivo de hacerlo por las buenas y no derrotado en primarias o envuelto en una deriva violenta y autoritaria

“Todos contra todos” y sin vocero

En el mismo momento en que Adorni recibía la primera buena noticia de un año aciago, un funcionario del ala karinista describía un cuadro lúgubre para La Libertad Avanza: “Antes, la pelea con Santiago (Caputo) de alguna manera ordenaba al Gobierno. Había quilombo, pero se avanzaba a algún lado. Ahora hay un todos contra todos; ni Karina, ni los Menem, ni Santiago manejan a su gente como lo hacían; se sumó el Colo (Diego Santilli), presiona el PRO”.

El Presidente ya hizo pública su indecorosa conducta de celebrar sobreseimientos urdidos en Comodoro Py como si fueran reivindicaciones del honor personal y de los suyos

La mirada optimista sobre la ola que trajo a Milei y el desprecio por sus adversarios prevaleció por mucho tiempo en el mundo oficialista, pero ya no. “La economía se enquilombó bastante antes de lo pensado, y tenemos que afrontar esta situación sin vocero”, se lamentó el funcionario, conocedor al detalle del paisaje de Casa Rosada. 

El razonamiento expone la convicción generalizada en el Ejecutivo de que Adorni era el portavoz que necesitaba Milei, así como el ninguneo que concita la figura de Adrián Ravier, su reemplazante en los papeles. “Como la designación de Ravier fue por decisión de Milei, no va a saltar por una interna. Javier no se banca las internas, pero si decidió él, mucho no se discute”, sintetiza.

El Presidente ya hizo pública su indecorosa conducta de celebrar sobreseimientos urdidos en Comodoro Py como si fueran reivindicaciones del honor personal y de los suyos. ¿Se verá nuevamente a Adorni con el traje de funcionario y sus corrosivos estiletazos más temprano que tarde?

El Gobierno necesita rearmarse. Un agobio económico cada vez más profundo ocupa el lugar de los “mejores 18 meses de la historia” prenunciados por Caputo, mientras Milei sigue subsumido en su espiral de groserías y violencia, que ya no prenden ni siquiera en sus huestes (salvo en los fans que acudieron a las clases magistrales en la Universidad Di Tella, las escuelas ORT y un par de templos evangélicos).

A la preocupación por esa realidad se suma la convicción en el Gobierno de que Patricia Bullrich inició un camino con el objetivo ya no de plantearle cara a Milei y competir, sino de lograr una rendición de los Hermanos.

Es un elemento que transita los pronósticos en el campo de la derecha, dentro y fuera del Gobierno. Cada vez más voces con peso se animan a elucubrar un escenario en el que Milei se retire en 2027, con el incentivo de hacerlo por las buenas, como un Presidente que, desprendido de ambiciones, deja la posta con algo de capital político, y no humillado por una derrota en una primaria o envuelto en una deriva violenta y autoritaria propia del político despectivo con la democracia que es.

slacunza@eldiarioar.com

SL

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