Mundial de fútbol

El agua enfrenta a vecinos y desarrolladores en Ciudad de México de cara a la Copa del Mundo

Madeleine Wattenbarger

8 de febrero de 2026 17:36 h

0

Cuando México salga al campo de juego en el partido inaugural de la Copa del Mundo de fútbol en junio, el país estará frente al televisor animando a su equipo. Sin embargo, los residentes que viven cerca del emblemático Estadio Azteca estarán calculando el costo de la disminución de sus reservas de agua.

El torneo masculino de 2026 será el primero en ser coorganizado por tres países: los partidos se disputarán en 16 ciudades de México, Estados Unidos y Canadá. México será sede de 13 de los 104 partidos, cinco de ellos en la Ciudad de México, y se prevé la llegada de más de 5,5 millones de visitantes durante el evento.

Se espera que el evento genere 620 millones de dólares en venta de entradas, reservas de alojamiento y otros gastos de consumo en la Ciudad de México. Además de una renovación del Azteca por el valor de 2 mil millones de pesos mexicanos (110 millones de dólares), las autoridades han anunciado una serie de ambiciosos proyectos de obras públicas para la zona. Entre ellos se incluyen una ciclovía de 34 kilómetros que se extenderá desde el centro de la ciudad, la repavimentación de las carreteras alrededor del estadio y la construcción de una pasarela peatonal elevada de 1,5 kilómetros en la avenida Tlalpan.

Félix Aguirre, director del Azteca, ahora conocido oficialmente como Estadio Banorte, afirma que su renovación garantizará el futuro del recinto durante las próximas cinco décadas.

Sin embargo, para quienes viven a la sombra del estadio, esta avalancha de inversión pública no ha servido para atenuar sus preocupaciones sobre el ya menguante suministro de agua.

En las inmediaciones del Azteca hay tres pozos. Pero durante los últimos 12 años, los grifos de la casa de la familia de Norma Piñón solo han recibido agua dos o tres veces por semana. Ella vive cerca del estadio, en Santa Úrsula Coapa.

Cuando hay agua disponible, la familia llena los depósitos que hay en el patio y en la azotea. Piñón reutiliza el agua de la colada para limpiar y regar las plantas: “Tenemos que saber reciclarla”.

El barrio está compuesto principalmente por casas familiares autoconstruidas, como la de los Piñón. Sin embargo, una empresa inmobiliaria adquirió recientemente una propiedad detrás de su casa y comenzó a construir un moderno complejo de apartamentos de 19 unidades. La construcción de ocho pisos en la calle Popocatépetl se elevará por encima de los edificios que la rodean.

Según los vecinos, un anuncio promocionaba la ubicación estratégica de los apartamentos para la próxima Copa del Mundo. A Piñón le preocupa que este desarrollo supere la capacidad del suministro de agua local: “No sé de dónde van a sacar el agua”.

Dentro de los ambiciosos planes de infraestructura para la Copa del Mundo, el jefe de gobierno de la Ciudad de México anunció obras de regeneración urbana en tres zonas: las colonias Santa Úrsula, Pueblo de Santa Úrsula y Pueblo de San Lorenzo Huipulco. Estas obras incluirían mejoras en el suministro de agua potable y la construcción de colectores de aguas pluviales. Pero para los residentes que llevan años sin un acceso fiable al agua y que acusan a los funcionarios del gobierno y a los promotores privados de falta de transparencia, hay motivos para el escepticismo.

Desigualdad en el acceso al agua

Antes de la colonización, los habitantes del valle de Anáhuac —como se conocía la actual zona metropolitana de la Ciudad de México— tenían una relación armoniosa con el agua. Así lo afirma Gonzalo Hatch Kuri, profesor de Geografía de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Hoy en día, en medio del rápido desarrollo urbano, los habitantes de la ciudad se enfrentan a frecuentes cortes de agua. “El problema no es la escasez”, afirma Hatch Kuri. “El problema es la distribución desigual del agua”.

La Ciudad de México obtiene su suministro público de agua de tres fuentes principales: una red de pozos en la ciudad y el área metropolitana; una cadena de embalses conocida como el sistema Lerma-Cutzamala; y una serie de presas que comienzan en el estado occidental de Michoacán. Todos esos sistemas alimentan la red que proporciona agua potable a los hogares.

Las empresas inmobiliarias se encuentran entre las industrias de la ciudad que más agua consumen, según datos de las autoridades responsables del agua en la Ciudad de México. Cuando se trata de nuevos desarrollos, las empresas inmobiliarias deben presentar estudios públicos sobre el agua que demuestren que hay suficiente suministro.

Los vecinos afirman que los nuevos apartamentos situados detrás de la casa de Piñón carecen de los permisos y estudios necesarios. A principios de diciembre, las autoridades municipales cerraron la obra, pero los videos grabados por los vecinos parecían mostrar que las obras continuaban.

La decisión de conceder un permiso a Televisa, la corporación mediática propietaria del Azteca a través de una filial, también ha resultado controvertida. La empresa había solicitado un permiso para respaldar una solicitud para el Complejo Estadio Azteca, que incluía centros comerciales, hoteles y oficinas junto al estadio. El proyecto se suspendió tras la oposición local, pero el permiso se concedió de todos modos. Esto alimenta el temor de que en el futuro se produzcan desarrollos a gran escala.

Santa Úrsula Coapa está reconocida legalmente como uno de los barrios originarios de la Ciudad de México. Esta designación otorga a la comunidad derechos de autogobierno y competencias en materia de planificación. Sin embargo, según el responsable de la estructura de gobierno comunal de la localidad, Rubén Ramírez, no se llevó a cabo la consulta legalmente exigida para las obras de regeneración antes de conceder el permiso.

Según un mapa proporcionado por los residentes de Santa Úrsula Coapa, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha designado el barrio como zona de alto riesgo de estrés hídrico debido a la intensa explotación del agua.

“Esto implica un riesgo total para toda la comunidad que rodea el estadio, ya que el acuífero se encuentra en niveles muy bajos”, explica Ramírez a Dialogue Earth. “Estamos en nuestro derecho de exigir que se revoque esta concesión. No cumple ninguno de los parámetros establecidos en las normas [gubernamentales] y viola los derechos del pueblo originario de Santa Úrsula”.

La información oficial sobre la extracción de agua en la Ciudad de México es escasa. No existe un registro público de las concesiones otorgadas a empresas privadas.

La autoridad municipal encargada del agua, la Secretaría de Gestión Integral del Agua (Segiagua), no respondió a una solicitud de comentarios, al igual que la FIFA. No fue posible contactar con representantes de Televisa para recabar sus comentarios.

Los defensores del agua

En julio, cientos de personas salieron a las calles del sur de la Ciudad de México en una marcha contra la gentrificación. Fue la segunda de una serie de movilizaciones recientes para denunciar la especulación inmobiliaria relacionada con la Copa del Mundo. Luis Alberto Salinas Arreortua, geógrafo de la UNAM, ha advertido sobre los riesgos de la gentrificación, incluido el eventual desplazamiento de la población local.

Entre los manifestantes se encontraban miembros del Frente por la Defensa de los Derechos de los Pueblos y Barrios Originarios de la Cuenca del Anáhuac (FDDPBOCA). La organización, que defiende los derechos de los barrios originarios de la ciudad, se opone a 50 megaproyectos inmobiliarios en toda la Ciudad de México.

Un factor común en estas disputas es la sobreexplotación hídrica: proyectos inmobiliarios que demandan más agua al sistema de abastecimiento de la ciudad. Se trata de una amenaza clave para los residentes a largo plazo (algunos de los cuales remontan sus raíces a los asentamientos prehispánicos del valle). La prueba está en los grifos de los vecinos: los residentes del sur de la ciudad afirman haber visto cómo se reducía su suministro de agua cuando se construyeron centros comerciales y complejos de apartamentos en las cercanías.

“El capital inmobiliario sueña con venir al sur de la ciudad para quedarse con el agua de la gente”, afirma Alejandro Ortiz, miembro del FDDPBOCA.

El FDDPBOCA publicó un informe en enero de 2025 en el que se detalla la demanda estimada de agua de una serie de proyectos en curso, incluidos varios en las inmediaciones del Azteca. Entre ellos se encuentran la ampliación del centro comercial Gran Sur, con una demanda de 109.650 litros de agua al día, y las tres torres de 30 plantas conocidas como Mantik Luis Cabrera, que requieren 408.280 litros para 586 apartamentos.

En 2017, una investigación realizada por la Universidad de Central Lancashire, en el Reino Unido, exploró los abusos de los derechos humanos relacionados con “megaeventos” como la Copa del Mundo. La investigación reveló que existe una “rutinización del daño a las poblaciones locales”.

La FIFA no respondió a una solicitud de comentarios. Las anteriores Copas del Mundo se han celebrado en medio de controversias sobre los daños relacionados al evento deportivo, como el desplazamiento masivo de residentes de favelas antes del mundial de Brasil de 2014 y los presuntos abusos a los trabajadores migrantes en el período previo al mundial de 2022 en Qatar.

Con cinco partidos de la Copa del Mundo programados en el Azteca, los activistas afirman que el megaevento no es solo un hito deportivo. También podría marcar un punto de inflexión en cuanto a quién tiene derecho al agua corriente.

Este artículo fue publicado originalmente en Dialogue Earth: https://dialogue.earth/es/agua/agua-enfrenta-vecinos-desarrolladoes-ciudad-mexico-mundial/