Bill Gates se suma a las críticas a la IA: “Si alguien tuviera un plan creíble para frenarla, lo apoyaría”
La revolución de la inteligencia artificial tiene al mundo en vilo. También a aquellos que conocen muy bien cómo funciona la gran industria tecnológica. Bill Gates, uno de los grandes evangelizadores de la digitalización, una figura clave para entender la democratización de la informática y los ordenadores personales, ha sido el último en reconocer que está “asustado”. “La transición a la era de la IA será uno de los periodos más turbulentos de la historia humana” y, de no actuar, “la peor fuente de injusticia jamás inventada”, advierte en un extenso ensayo y en una entrevista en el New York Times publicados este miércoles.
El fundador de Microsoft, de 70 años, cree que la IA tendrá un profundo impacto en las democracias, el empleo, la capacidad cognitiva de los menores y las relaciones humanas. “No me gusta dar malas noticias a la gente, y no me gusta decir que la innovación puede resultar en un balance negativo... Pero ahí es donde estamos”, asevera.
Esos efectos perniciosos le han hecho subirse al barco de los que piden un freno o moratoria al desarrollo tecnológico. “Si alguien tuviera un plan creíble para frenar los avances de la IA a nivel mundial, probablemente lo apoyaría”, revela en su manifiesto. “Sin embargo, no creo que eso vaya a suceder. Los incentivos geopolíticos y económicos ejercen una presión demasiado fuerte para seguir adelante a toda velocidad”, lamenta.
Acusa a las tecnológicas de ocultar la realidad
Gates dispara bala contra los ejecutivos de las tecnológicas cuyos despachos habitó durante décadas. Por un lado, para desmentir el argumento de que la IA creará más empleos de los que destruya, como ha ocurrido en otras revoluciones tecnológicas en el pasado: “¿Están de broma? Es una afirmación tremenda y me juego todo lo que sé al decir que esto será total, absoluta, completa y totalmente diferente”.
Por otro, para acusarlos de esconder los riesgos de seguir avanzando. “En privado, las personas que entienden lo buena que es esta tecnología y cuánto está mejorando, están muy preocupadas”, revela, indicando que aquellos que se atreven a señalarlo son censurados por el resto del sector. “Se dicen entre sí: 'Oye, amigo, no digas eso. Es malo para los próximos billones de dólares que estamos intentando recaudar'”.
Se dicen entre sí: 'Oye, amigo, no digas eso. Es malo para los próximos billones de dólares que estamos intentando recaudar'
Por ello, pide a los Gobiernos que tomen cartas en el asunto y critica a Donald Trump por permitir que estas multinacionales intervengan en la elaboración de las leyes que deben regular la IA. “¿Autorregulación para la herramienta más peligrosa jamás inventada? ¡No, gracias!”
Impuestos a los robots para salvar el empleo
El fundador de Microsoft ha pasado este 2026 en medio de la polémica por su aparición en los papeles de Epstein. En julio, declaró durante horas ante la Cámara de Representantes sobre su relación con el cabecilla de la red pedófila este julio. Ahora Gates quiere recuperar su agenda de contactos con líderes internacionales afirma que los riesgos de la IA se han colocado al mismo nivel que su preocupación por la salud global y anticiparse a la próxima pandemia.
En su manifiesto, el magnate propone una profunda intervención pública de los Gobiernos en la economía, empezando por una reforma fiscal que frene los incentivos de las corporaciones para despedir en masa. Gates denuncia que los sistemas tributarios actuales premian la sustitución de trabajadores por algoritmos. “En este momento, si eres empleador y contratas a alguien, pagas impuestos sobre la nómina por sus ganancias. Pero si compras un robot, normalmente puedes deducirlo de inmediato como un gasto comercial”, remarca.
Para corregir esta situación, Gates defiende la creación de impuestos específicos para la IA y los robots. En el caso de los algoritmos, el magnate propone hacer que las empresas paguen por cada unidad de cómputo que consumen, que en el sector de la IA se conocen como tokens. Cree que así se impediría que los empresarios automaticen labores a la primera oportunidad y se recaudarían fondos para agilizar la reinserción de los trabajadores despedidos.
“Reservado para Humanos”
La segunda gran propuesta de Gates es crear áreas donde el uso de la IA esté directamente prohibido para proteger la dignidad del trabajo. “A medida que la IA y los robots mejoren, reservaremos ciertas cosas para que solo las hagan las personas. He empezado a llamar a este dominio Reservado para Humanos”, explica. “Me gusta esta frase porque me hace pensar en las reservas naturales: lugares donde podríamos construir edificios y carreteras, pero decidimos no hacerlo porque la pérdida sería demasiado grande”, abunda.
Esas áreas, propone, serían sectores como el cuidado de personas enfermas o ancianas, la educación infantil o la redacción de noticias médicas especialmente delicadas.
Un regulador internacional inspirado en el control nuclear
El plan global de Gates culmina con una advertencia sobre la ineficacia de las fronteras nacionales frente a una tecnología que se propaga a la velocidad de la luz. Para evitar que la IA caiga en manos de actores capaces de diseñar armas biológicas o ejecutar ciberataques masivos, el magnate cree que la sociedad debería jubilar las instituciones creadas para una realidad que ya no existe.
“Ninguna de nuestras instituciones actuales fue diseñada para manejar una tecnología que se propaga tan rápido y afecta a tantas partes de nuestras vidas. Así que tendremos que crear nuevas”, asevera el ensayo. Gates sugiere que la solución podría estar en una gran agencia reguladora internacional inspirada en “los regímenes de inspección de armas nucleares, las regulaciones de la aviación civil y los acuerdos para proteger la capa de ozono”.
En su entrevista con el Times, el primero de los grandes magnates tecnológicos reconoce que su fortuna, que supera los 100.000 millones de dólares, le aleja de los daños que los efectos negativos de la IA pueden provocar. Pero, a la vez, señala que “la ironía de que un amante de la innovación esté asustado, diga que no estamos preparados y que estamos cruzando umbrales, tal vez sea aún más perturbadora”.
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