Auguadra debutó ante la Bicameral: fondos reservados para la visita del Papa y definiciones sobre terrorismo
Por unas horas, prácticamente toda la cúpula de la inteligencia argentina se concentró en una oficina del quinto piso del edificio anexo del Senado. Cristian Auguadra llegó este martes al Congreso para presentarse por primera vez ante la Bicameral de Inteligencia, pero no fue quien más habló durante el encuentro. Ese lugar quedó para José Lago Rodríguez, subsecretario de Inteligencia y virtual número dos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), el funcionario que por la estructura actual del organismo oficiaría como el “Señor 8”, la denominación con la que históricamente se identificó al segundo de la central de espías.
Auguadra, el “Señor 5”, había llegado acompañado por Lago Rodríguez y por buena parte de la plana mayor del organismo: el subsecretario de Operaciones, Diego Kravetz; el director de la Agencia Nacional de Contrainteligencia (ANC), Alejandro Cecati; el titular del Servicio de Inteligencia Argentino (SIA), Alejandro Colombo; y el responsable de la Agencia Federal de Ciberinteligencia, Héctor Casas. La magnitud de la delegación anticipaba que la primera comparecencia del jefe de la SIDE no sería una visita meramente protocolar.
Del otro lado de la mesa los esperaba la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, que desde hace poco más de un mes preside Sebastián Pareja, uno de los principales armadores de Karina Milei. La composición de las dos delegaciones terminó por darle a una reunión que debía permanecer reservada una dimensión política adicional: el hombre que responde a Karina quedó al frente del primer examen parlamentario de la conducción de la SIDE que el asesor Santiago Caputo terminó de ordenar después de la salida de Sergio Neiffert.
Durante varias horas, los funcionarios respondieron preguntas sobre el crecimiento de los gastos reservados, el Centro Nacional Antiterrorista (CNA), la cooperación con agencias extranjeras y las amenazas que actualmente identifica el sistema de inteligencia. Según pudo saber elDiarioAR, Lago Rodríguez tomó buena parte de las respuestas y se convirtió, de hecho, en la principal voz de la SIDE frente a los diputados y senadores. Auguadra intervino también durante el encuentro y asumió un compromiso concreto: las preguntas que no pudieran contestarse allí tendrían una respuesta por escrito el próximo lunes.
La explicación fue que la batería de preguntas preparada por los integrantes de la comisión había llegado a la SIDE con poco margen antes de la presentación. Por eso, Auguadra se comprometió a responderlas en su totalidad por escrito, además de remitir documentación e informes complementarios sobre algunos de los asuntos que concentraron buena parte de la reunión. El encuentro de este martes funcionó así como una primera ronda de explicaciones de un interrogatorio que finalizará la semana próxima sobre el papel.
Uno de los datos más llamativos apareció durante la discusión presupuestaria. Los legisladores preguntaron por el peso creciente de los gastos reservados dentro de los recursos asignados a la SIDE, una tendencia que comenzó a profundizarse durante la administración libertaria. Según se explicó durante la reunión, esas partidas pasaron de alrededor de $19.000 millones a unos $27.000 millones.
Auguadra dio una explicación particular para justificar los aproximadamente $8.000 millones adicionales: la futura visita del papa León XIV a la Argentina. Los funcionarios vincularon el incremento con las necesidades operativas y de seguridad que demandará la llegada del pontífice, cuya organización comenzó a ocupar durante las últimas semanas a distintas áreas del Gobierno.
La discusión sobre el dinero ocupó una parte importante del encuentro. Los integrantes de la Bicameral reclamaron precisiones no sólo sobre cuánto gasta la SIDE, sino también sobre cómo puede el Congreso controlar efectivamente la utilización de partidas cuyo carácter reservado restringe el acceso público a su destino. La conducción del organismo informó que hasta el momento se ejecutaron alrededor de $12.019 millones en gastos reservados y prometió enviar el lunes un detalle sobre su utilización.
Otro capítulo estuvo dedicado al CNA, que se puso en funcionamiento en abril pasado. Allí aparecieron preguntas sobre su financiamiento, su funcionamiento y, especialmente, sobre los mecanismos mediante los cuales la SIDE comparte información con organismos extranjeros como el FBI. Los legisladores buscaron conocer, además, cómo se articula ese intercambio con una institución estadounidense que no forma parte del sistema argentino de inteligencia.
Pero uno de los intercambios políticamente más sensibles ocurrió cuando la conversación se desplazó hacia las amenazas terroristas que identifica actualmente el sistema de inteligencia. Ante las preguntas de los legisladores, la conducción de la SIDE sostuvo que no detecta actualmente la existencia de una amenaza de terrorismo de extrema izquierda en la Argentina.
La definición resulta particularmente significativa por el contraste con el discurso que distintos integrantes del oficialismo utilizaron durante los últimos meses. La cuestión había ganado relevancia a partir de los contactos recientes en Washington y de la decisión del Gobierno de profundizar la cooperación internacional contra distintas expresiones de extremismo. Frente a las inquietudes planteadas en la Bicameral, los funcionarios aseguraron además que la SIDE no realizará tareas de persecución contra personas por sus posiciones políticas.
El límite está escrito en la propia Ley de Inteligencia 25.520. Durante la reunión se recordó el artículo 4, que prohíbe producir inteligencia o almacenar información sobre personas por sus opiniones políticas, su adhesión partidaria, sus creencias religiosas o por el desarrollo de actividades lícitas. El señalamiento adquiere especial importancia después de las controversias que generó el Plan de Inteligencia Nacional (PIN) elaborado originalmente durante la gestión de Neiffert y las sospechas opositoras sobre la amplitud de algunos de sus objetivos.
La evaluación que transmitió la SIDE sobre otra de las amenazas bajo seguimiento también llamó la atención. Los funcionarios calificaron como “bajo” el riesgo actual de que se produzca un atentado de inspiración yihadista en la Argentina, una caracterización más moderada que las advertencias públicas que durante distintos momentos formuló el Ministerio de Seguridad.
Auguadra y sus colaboradores buscaron transmitir, al mismo tiempo, una imagen de normalidad hacia adentro del organismo. La conducción negó que existan internas dentro de la SIDE, después de un período atravesado por desplazamientos y cambios en las principales áreas de la estructura. El mensaje no resulta menor: Auguadra llegó al cargo en diciembre tras la salida de Neiffert y desde entonces avanzó una reorganización que terminó de exponer el objetivo de Santiago Caputo de transformar el organismo en una suerte de CIA “a la criolla”.
PL/MG
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