Testimonio

Una familia argentina decidió huir de Kiev ante la crisis con Rusia: “Vivís bajo la permanente amenaza de un ataque”

Hace una semana, Sebastián y su familia vivían en Kiev, pero decidieron mudarse ante la amenaza de un conflicto con Rusia

Son las 4 de la mañana de Argentina y las 9 de la mañana en España, Sebastián (47), argentino, está junto a su mujer Sophie (40), peruana, y sus dos hijos: Kevin (11) nacido también en Perú y Candy (9) nacida en Bangkok. En España es invierno y hoy hace mucho frío. Sebastián prepara un fuego para calentar el hogar, es el primero de la familia en despertarse. Cuando la casa empieza a templarse, toma su teléfono para hablar con elDiarioAR acerca de cómo vivieron la inminencia del conflicto bélico y los días antes de abandonar Ucrania de un día para el otro. Cuando regalaron todo y viajaron.

 

Para Sebastián invadan o no invadan el país en los próximos meses, Ucrania estará bajo constante presión. “Vivís bajo la permanente amenaza de un ataque o tal vez de que ”separatistas“ también hagan algo, entonces puede haber cualquier tipo de atentado. Fue ese conjunto de razones las que nos hicieron tomar la decisión”, cuenta. “Hasta la semana pasada las cosas seguían igual a pesar del peligro. Quizás algunas personas estaban un poco más tensas que de costumbre, pero no cerraron locales ni tomaron otro tipo de medidas de precaución. La vida en Kiev seguía tensa pero normal, dentro de lo que eran las circunstancias”. 

Desde hacía unos meses, Sebastián notaba que había muchísima circulación de armas en Ucrania. Recuerda que en el verano -cuando fue el 30 aniversario de la independencia de la Unión Soviética- hubo un desfile militar que duró 2 o 3 días. Tanques, aviones, cazas de guerras, miles de soldados, misiles, enumera. “Fue una demostración de Ucrania y del gobierno de (Volodimir) Zelenski, porque los rusos habían tenido en abril y mayo un ejercicio militar muy grande cerca de la frontera, que fue el preludio a esto. Ucrania respondió con un desfile militar enorme. Esto fue hace unos meses, luego se empezaron a ver muchos militares en la calle, personas en uniforme y con traje de camuflaje”. 

En 2019, Sebastián, Sophie, Candy y Kevin se instalaron en Kiev, la capital de  Ucrania. Ellos se definen como una familia “nómada”. En los últimos años vivieron en Tailandia, Sri Lanka, Indonesia. También en Vietnam y en Laos. “Mi hijo, Kevin, nació en Perú. Mi hija, Candy, nació en Bangkok. Nos gusta para su educación que vean la mayor parte posible del mundo. Como nunca habíamos vivido en Europa del Este, me pareció una buena idea, luego de vivir un breve tiempo en Turquía, ir a Ucrania para aprender un poco de cómo es la cultura allá, conocer gente y seguir con nuestra experiencia de nómades viviendo por el mundo. Nos recibieron muy bien, yo ya había viajado mucho por Rusia, por Rumania, por Bulgaria y otros países cercanos”.

El sábado 15 de enero del 2022, después de haber estado un año y medio viviendo en Ucrania, abandonaron el país. “Salimos un poquito antes de que se vuelva mucho más pesado. Muchos ucranianos, gente que trabaja en restaurantes, en bares o gente que trabaja en IT (Information technology), me pidieron que les avisara si llegaba a conocer a alguien que tenía trabajo en otros lugares para poder abandonar Ucrania”.

Sebastián trabaja en proyectos de desarrollo relacionados al turismo y a viajes. Mientras estaba en Kiev trabajaba en un proyecto en Sri Lanka, otro proyecto en Tailandia, y otro en Japón, entonces Ucrania simplemente era una base desde donde realizar esa tarea. Sophie hace trabajos de diseño y contenidos online para distintos países, así que tampoco importa en su caso dónde esté. Sus hijos asisten a un colegio online con base en Inglaterra, por lo que siguen con su educación de forma virtual. “Desde que nos mudamos a Turquía van a ese colegio. Entonces tienen un horario de clase, profesores, materias, todo normal. Sophie y yo lo que hacemos es ver que cumplan sus tareas. Nos sirve esta educación para ellos porque no importa en verdad en qué país estemos viviendo. Y también funcionó muy bien durante la pandemia”.

Desde el primer día que pisaron el territorio ucraniano, Sebastián sabía que se encontraban en un lugar donde había zonas de conflicto. “Estábamos al tanto de que había problemas en la zona de Donestsk y Luhansk, pero era un conflicto que se encontraba bajo mantos fríos, es decir, se notaba pero no era algo fuerte. A partir de mediados de diciembre es cuando empezó a escalar la situación con el movimiento de tropas rusas a las fronteras. Yo sigo a muchos medios internacionales, entre ellos el Washington Post, The Atlantic, y también hablando con gente en Ucrania nos empezamos a dar cuenta de que esta vez no era simplemente un ejercicio militar de Rusia sino que podía acarrear algo más grande”.

A Sebastián le costó hacerle ver a su familia en Argentina lo que empezaba a pasar. Cree que se debe a que en país no se da tanta trascendencia a lo internacional y por lo tanto no se difunde bien la información de lo que se está viviendo en Ucrania. “Mi familia en Argentina, a comienzos de enero, no estaba enterada de lo que estaba pasando, porque si lees los medios argentinos, casi todos  se hacen eco de las noticias que ven en medios internacionales y recién esto empezó a salir allí hace muy poco. Si bien ya tenía cobertura desde diciembre en algunos medios. Me costó un poco hacerle entender a mi viejo de que realmente la cosa estaba mal y que lo más sabio era no quedarse a ver qué pasaba sino irse. A los chicos les explicamos lo que estaba pasando y fue una decisión que tomamos los cuatro, y la tomamos de forma muy rápida, en 72 horas”.

Como argentino que hasta hace días vivía , ¿qué opinas sobre que el presidente Alberto Fernández se va a reunir con Putin en estas circunstancias?

 Preferiría no opinar, pero es lo mismo que la reunión que van a tener ahora con China. Al estar cerrando las alianzas con la Europa occidental, con Estados Unidos y con el conflicto con el Fondo Monetario Internacional, necesitan tener aliados en cualquier otro lugar del mundo. Lo que veo es que Putin en Rusia y Xi Jinping en China son autócratas, entonces no sé si es el camino correcto en un mundo que debería apuntar a reforzar las instituciones, las democracias. 

Sebastián intenta explicar cómo es su visión del conflicto y cómo lo vive el pueblo ucraniano día a día.  “El conflicto entre Rusia y Ucrania es un tema muy complejo, depende de con quién hables, la respuesta obtenida va a ser diferente”. Para él, hay dos fuentes de información que considera claves: el documental de Winter on Fire, en Netflix  y el artículo de the Atlantic: “Estados Unidos es ingenuo acerca de Rusia. Ucrania no puede permitirse el lujo de serlo”, escrito por Anne Applebaum.

 “Hay una parte de la relación entre Ucrania y Rusia que es fuertísima, son muchísimos siglos, en Ucrania comenzaron los Kievan Rus que son los vikingos que después tomaron la religión ortodoxa. La religión ortodoxa para los eslavos comenzó allí y de ahí se extendió a Moscú. Entonces para los rusos Kiev, la capital de Ucrania, es un poco el centro de la cultura de la religión ortodoxa. Si bien la religión ortodoxa ellos la tomaron de Constantinopla, la tomaron de lo que es ahora Estambul, había mucha relación entre Kiev y el sur. Es un tema que lleva muchísimos siglos Si te vas un poco más al presente, durante la época de la Unión Soviética, Ucrania era una de las repúblicas favoritas, no solo por las personas, por las afinidades, sino también por la industria. Si hablás con personas en Ucrania, mayores de 45 o 50, es decir gente que ha vivido en la época de la Unión Soviética, la gran mayoría de ellos hablan favorablemente de Rusia. Si hablas con personas jóvenes, que nacieron post 1991 o 1992, la mayoría de ellos son pro ucranianos, así que es un tema muy complejo”.

Justamente The Atlantic dio a conocer una encuesta realizada la primavera pasada, donde aparece que alrededor del 30 por ciento de los ucranianos (y el 46 por ciento de los hombres) dicen que están dispuestos a unirse a una batalla armada si ocurre una invasión. En una entrevista en la prensa polaca, el expresidente ucraniano Petro Poroshenko lo explicó así: Ucrania quiere asegurarse de que “cada ciudad y cada hogar se conviertan en una fortaleza. Y que miles de ataúdes son enviados de regreso a Rusia”. En este tiempo que estuviste viviendo en Ucrania, por lo que escuchabas y veías, ¿los ucranianos que querían?

Bueno esto también depende de  a quién le preguntes y en qué región de Ucrania viven, porque si te pones un mapa del país en frente, vas a ver que la parte al oeste de Ucrania, es decir la parte de Kiev hacia el oeste, es una región en la que se habla más en ucraniano, que tiene más conexiones con Europa Occidental. Pero al este de Ucrania, y también te diría al sur, la cuenca del río Dnipro, ahí se habla casi siempre ruso, no se habla ucraniano. Para darte un ejemplo práctico, las señoras que estaban en la entrada de nuestro edificio, que son como un poco las porteras del edificio, eran señoras mayores y no hablan ucraniano entre ellas, hablan ruso, no más. La gente mayor, los que nacieron antes de 1991 o 1992 son más rusos que ucranianos. No es que sean rusos por nacionalidad sino que han crecido mucho más dentro de la esfera de influencia rusa. Pensá que te hablé de la Unión Soviética, pero Ucrania fue parte del Imperio Ruso, 200 años atrás, entonces las relaciones entre Rusia y Ucrania son muy profundas. El hecho de que Ucrania sea independiente, que lo es desde hace muy poco, es algo relativamente nuevo, entonces es un tema muy complejo para tratar así levemente. A mí me parece que entre la gente del este de Ucrania hay una gran mayoría que no ven con malos ojos una invasión rusa. No es blanco y negro.

LS

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