The Guardian

Hezbolá pone en aprietos a las tropas de Israel en Líbano con drones por cable de 250 euros

Julian Borger / William Christou

Jerusalén / Beirut —

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Tres soldados israelíes, junto a un tanque, oyeron el ruido antes de ver de dónde procedía. Cuando finalmente divisaron el dron, ya era demasiado tarde. La transmisión de vídeo se interrumpió cuando el pequeño dron de fibra óptica con visión en primera persona explotó junto a ellos, matando a uno de los militares e hiriendo a otros seis.

Las imágenes de drones atacando tanques, soldados y excavadoras israelíes en el sur de Líbano se volvieron cada vez más comunes, a medida que el grupo chií Hezbolá los emplea como principal arma en su guerra asimétrica contra la ocupación israelí del sur del país árabe.

Son baratos, desechables y difíciles de esquivar. A diferencia de los drones teledirigidos, están conectados a los operadores mediante un cable de fibra óptica de muchos kilómetros de longitud que no puede ser interferido por las defensas electrónicas. Y representan un serio desafío para el Ejército israelí en su ofensiva contra la milicia libanesa.

Con los drones, Hezbolá mató a un conductor de una excavadora [que utilizan para destruir viviendas], eludió el sistema de defensa antiaérea de los tanques Merkava y atacó muchas veces a las tropas israelíes. Esta semana, un dron hirió a tres civiles, dos de ellos de gravedad, en un estacionamiento en el norte de Israel, muy cerca de la frontera libanesa, según el Ejército israelí.

Las capacidades de visión en primera persona (FPV, por sus siglas en inglés) permiten al operador pilotar los pequeños drones cargados con explosivos viendo sus propias transmisiones de vídeo y detonarlos cuando alcanzan el objetivo.

Una amenaza en aumento

Según un oficial militar israelí, el Ejército “reconoce la amenaza de los vehículos aéreos no tripulados” y está trabajando para desarrollar “capacidades para la detección e interceptación” de los drones. La semana pasada se encargó a un alto oficial del Ejército buscar una solución para hacer frente a este reto para Israel, que también utilizó drones FPV en Líbano.

Los drones demostraron ser una herramienta eficaz para que Hezbolá cause daños a un ejército mejor equipado y financiado y para aumentar el costo de la continua presencia militar de Israel en el sur de Líbano, donde estableció una “zona de seguridad” de hasta 10 kilómetros de profundidad.

La creciente dependencia de los drones desde el alto el fuego en Líbano del 17 de abril refleja no solo nuevas tácticas en el campo de batalla, sino también la nueva configuración de la milicia chií. Hezbolá ya no puede abastecerse de armas desde Irán a través del corredor terrestre que pasaba por Siria y, en su lugar, debe fabricar sus propias armas y municiones con un presupuesto mucho menor, explicó una fuente del grupo a The Guardian. “Este desarrollo se considera parte de los esfuerzos para superar los problemas de suministro tras la interrupción de la ruta siria después de la caída de [el presidente] Bashar Al Asad a finales de 2024”, afirmó la fuente.

Este desarrollo se considera parte de los esfuerzos para superar los problemas de suministro tras la interrupción de la ruta siria a finales de 2024

El grupo recurre cada vez más a drones de bajo costo y de fabricación local. Cada dron cuesta entre 300 y 400 dólares (entre 250 y 340 euros) y se fabrica mediante la impresión 3D y componentes electrónicos disponibles en el mercado que pueden adaptarse para uso civil y militar, según la fuente.

El uso del dron FPV también indica un regreso de Hezbolá a sus raíces guerrilleras, elevando el costo de la ocupación israelí de su bastión en el sur de Líbano, después de no haber podido evitar la nueva invasión terrestre durante la guerra que Israel lanzó el 2 de marzo pasado. El grupo chií fue creado en los años 80 del siglo pasado para luchar contra la primera invasión de Israel de Líbano en 1982.

El alcance de los drones, que puede ser de decenas de kilómetros, está obligando a Israel a reevaluar la profundidad de su “zona de seguridad” en el sur de Líbano. Antes se calculaba que era necesaria una profundidad mínima de 11 km, por el alcance de los misiles antitanque guiados, armas difíciles de interceptar que Hezbolá empleó sobre todo al principio de la guerra para atacar a soldados y ciudades en el norte de Israel.

El sistema de defensa aérea ‘cúpula de hierro’, con el que Israel se protege de los proyectiles de corto alcance, demostró su ineficacia a la hora de detener los pequeños drones, y en vídeos recientes se puede ver que los soldados israelíes intentaron derribar las aeronaves con sus armas reglamentarias.

Una fuente militar israelí señaló que los servicios de Inteligencia de los cuerpos del Ejército están tratando de desarrollar “modelos de alerta más eficaces” e investigando para desarrollar armamento avanzado para contrarrestar la nueva amenaza.

Uso de drones “al estilo ucraniano”

“Los drones FPV con cable de fibra óptica no pueden ser interferidos con guerra electrónica y son más difíciles de detectar”, explicó Rob Lee, investigador principal del programa de Eurasia del Foreign Policy Research Institute. Añadió que el Ejército israelí no es el único que lucha contra los drones. Países de todo el mundo priorizaron el desarrollo de sistemas para contrarrestar el uso de drones “al estilo ucraniano”, que se extendió a otros conflictos en todo el mundo.

Vídeos publicados por Hezbolá muestran que el grupo está adquiriendo mayor destreza en el uso de drones. Las imágenes difundidas al inicio de la guerra mostraban cómo los drones eran interceptados por los sistemas de defensa antiaérea de los tanques israelíes o cómo alcanzaban sus objetivos sin causar bajas. Sin embargo, la propaganda difundida por la milicia la semana pasada mostró un dron FPV dirigiéndose tranquilamente hacia un tanque en Qantara, en el sur de Líbano, mientras otro grababa desde la distancia para confirmar que había alcanzado su objetivo, una táctica adoptada de Ucrania.

Los drones FPV con cable de fibra óptica no pueden ser interferidos con guerra electrónica y son más difíciles de detectar

Los drones de fibra óptica comenzaron a aparecer en el conflicto ucraniano a finales de 2024, utilizados por Kiev y Moscú como respuesta experimental a las interferencias de radio. Su gran operatividad pronto se hizo patente y Rusia, con mejor acceso al cableado, hizo un uso particularmente efectivo de estas armas. La fuente de Hezbolá reconoció que el grupo había observado cómo se utilizaban los drones de fibra óptica con efectos devastadores en la guerra de Ucrania.

Grupos armados y ejércitos de todo el mundo utilizan ahora drones ofensivos baratos en todo tipo de conflictos, incluida la guerra en Irán. Además de su eficacia como armas, las imágenes de drones FPV también funcionan como propaganda.

Comenzó a proliferar vídeos de soldados israelíes corriendo aterrorizados en los últimos momentos de sus vidas en Líbano, como sucedió en Ucrania. Por su parte, Israel publicó con frecuencia imágenes de drones FPV en Líbano: en un vídeo, se ve a un combatiente de Hezbolá solitario y exhausto en la ciudad sureña de Bint Jbeil, cubriéndose el rostro con resignación justo antes de ser asesinado por un dron.

Esta semana, Hezbolá publicó imágenes FPV intercaladas con clips de un águila real cazando a su presa, con una música de película de fondo, con el título ‘te cazaremos’.

“El objetivo en la guerra de guerrillas no es una victoria rápida, sino el desgaste gradual del enemigo”, explicó el general de brigada libanés retirado Mounir Shehadeh, excoordinador del Gobierno libanés con la misión de mantenimiento de paz de la ONU en Líbano (UNIFIL o FPNUL).

“Si se utilizan de forma inteligente, [los drones FPV] son capaces de alterar el equilibrio de poder en el campo de batalla, especialmente en entornos de conflicto asimétrico”, agregó Shehadeh.

Texto traducido y actualizado por Francesca Cicardi