OPINIÓN
Carta a los herederos de la Junta Militar
1.
La represión selectiva y despiadada de la protesta social y de quienes la narran, detenciones por posteos en redes sociales, la distorsión mentirosa de los datos de la economía, la deshumanización discursiva de les adversaries, la abolición de la justicia social señalada como robo a los ricos, la habilitación de la crueldad como goce de los poderosos y espectáculo para las masas, sitúan a quienes gobiernan como claros herederos del golpe militar producido hace cincuenta años. La situación nos obliga a buscar esta forma de expresión colectiva, que busca también la resonancia colectiva.
Ustedes, los que gobiernan, defienden la genealogía del terrorismo de Estado. En este aniversario de medio siglo, asistiremos a consabidos videos y declaraciones. En ellos lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El golpe militar del 24 de marzo de 1976 no fue el punto final de un gobierno sino una interrupción de un proceso democrático para destruir la trama social argentina, disciplinar a la población y construir un país al servicio de las clases dominantes. Implementaron el terrorismo de Estado, creando campos de concentración, detención y exterminio; desapareciendo a decenas de miles de personas; aplicando la tortura como método no sólo de obtención de información sino de cruenta destrucción de lo humano, tortura absoluta, intemporal, metafísica.
El 10 de diciembre de 2023, ustedes, los herederos de aquel genocidio, asumieron el gobierno. Fue una elección legal, dentro de los procedimientos democráticos, pero comenzaron a gobernar de un modo ilegítimo, anulando las condiciones que hacen posible hablar de democracia. Son otros los métodos, pero la política a la cual están al servicio es la misma. Ustedes, los herederos, saben cómo hacer circular el miedo y hacer revivir el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.
2.
Treinta mil desaparecidos. Miles de presxs políticxs, cientos de familias exiliadas. Centenares de niñas y niños apropiados. Secuestradas mantenidas con vida hasta parir para alimentar el mercado de infancias arrebatadas. Cuerpos arrojados al río y al mar, dinamitados o quemados para borrar la huella de su existencia. Aquellos que ustedes reivindican crearon, en las principales guarniciones del país, virtuales campos de concentración y convirtieron a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio. Como buenos herederos, quieren blindar las cárceles actuales de todo reclamo, legalizar el trabajo esclavo y ampliar la cantidad de personas destinadas a la prisión al bajar la edad de punibilidad a los catorce años. En las prisiones hay tortura y ustedes, lejos de procurar su límite, agitan en la opinión pública los argumentos que pretenden justificarla, al construir la fantasmagoría de unas vidas amenazantes que deben ser privadas de todo derecho y merecedoras de toda crueldad.
La seguridad, la guerra contra el narco y la construcción del enemigo interno terrorista definen el campo en el cual inscriben una serie de políticas de control social, represión callejera y bloqueo del derecho a la protesta. Encarcelaron a la ex presidenta y principal dirigente de la oposición e intentan revocar la prisión domiciliaria de Milagro Sala, enferma y condenada por causas amañadas hace diez años.
El protocolo de seguridad implementado apenas asumieron el gobierno está destinado a impedir movilizaciones, protestas y cortes. Cada miércoles las fuerzas de seguridad apalean jubilades en los alrededores del Congreso. El 12 de junio de 2024, día que se votó la Ley Bases, detuvieron más de cien personas a las que el gobierno acusó de sedición. Cada movilización termina en cacería, las personas detenidas son procesadas y el gobierno busca aplicarles la ley antiterrorista. Policías motorizados se lanzan a la caza de quienes desconcentran, como si recibieran un pago extra por cada ojo que se pierde con sus disparos. En Mendoza, se persigue y detiene ilegalmente cada vez que se manifiesta en defensa del agua de los glaciares. En marzo de 2025, el fotógrafo Pablo Grillo recibió un disparo con un tubo de gas lacrimógeno que lo dejó al borde de la muerte. Amenazan a trabajadores de prensa y fotorreporteres, porque no quieren testigos de lo que hacen.
3.
Ustedes cacarean sobre la libertad, pero no cesan de imponer restricciones. La única libertad que respetan es la del mercado. Ni libertad de prensa, ni de circulación, ni de protesta, ni de expresión. Hablan de libertad educativa para agitar la persecución contra les docentes. Construyen un lenguaje del velo y la mentira. Mientras dicen pelear contra la casta, apelan a todas las trapisondas habituales, negocian con las elites políticas, juegan al toma y daca con gobernadores. Nunca embaten contra los verdaderamente poderosos (¡para ellos gobiernan!) ni contra un Poder Judicial rozagante de privilegios. Casta es, en esa lengua encubridora, el conjunto de personas que queremos vivir con otras lógicas que no son las de la servidumbre al mercado, que pensamos en modos de vida que no impliquen la explotación y la opresión de otres.
Ustedes entronizan la timba financiera como mérito. Lo importante es la apropiación de dinero: van desde la estafa promovida desde la presidencia con una bitcoin falsa como $Libra, hasta el cobro de coimas para contratar prestaciones para personas con discapacidad. ¡Hasta se llevaron el oro del Banco Central a destino incierto para que les sirva de garantía a sus negocios privados!
Ustedes dicen combatir la casta y poner fin a una historia de corrupción, mientras fluye la apropiación ilegal de recursos y derivan los alimentos destinados a comedores populares a iglesias evangélicas o los dejan pudrirse en depósitos. Parecen estar tranquilos porque en algún vericueto del aparato judicial, siempre hay un juez que somete los expedientes a las mayores morosidades. Pero saben que todo lo que está quieto se remueve cuando se pierde el poder. Estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores y aprueban como miembros del gobierno.
4.
No están solos. En Estados Unidos gobierna un régimen que avanza contra las libertades, persigue migrantes con fuerzas de choque enmascaradas, envían personas a campos de detención y deportación. Repiten su receta xenófoba y racista en toda América, haciendo de cada inmigrante un enemigo interno, al que se debe desterrar sin derecho alguno. Los que puedan pagar serán bienvenidos, el resto queda bajo sospecha.
Trump renueva los viejos modos del imperialismo, secuestra al presidente en Venezuela, desata la guerra en Irán como si fuera un videojuego, ahoga a Cuba y financia candidatos como hizo en Argentina. Su dádiva para sostener la falta de dólares en nuestro país es su forma de comprar un gobierno. El triunfo del que ustedes se jactan en las elecciones legislativas se debió a la intervención descarada de fondos norteamericanos y a la amenaza explícita de una debacle económica si las urnas les eran adversas.
En la década de 1970, la CIA financió golpes en toda América. El Plan Cóndor fue la estrategia represiva que unificó información e hizo circular los cuerpos capturados de un país a otro. Ahora les basta con el control de los mecanismos financieros y el uso de tecnologías de vigilancia y distracción, para aplicar el plan general de dominio. Los bienes comunes son riquezas a privatizar y extraer. El mapa entero -y también el universo- es visto como una cantera de recursos a apropiarse.
La vida está en riesgo. Los bosques se incendian, el mar aumenta de temperatura, múltiples especies aportan sus cuotas de sacrificio. Todo se convierte en mercancía y las vidas se vuelven desechables: más de un centenar de víctimas de fentanilo contaminado evidencian la destrucción de los mecanismos de control sanitario. Se interrumpieron programas como el de tratamiento de cardiopatías congénitas y se despiden médicas y enfermeros del mayor hospital pediátrico del país. Retornan enfermedades que creíamos desterradas y se destruyen controles para evitar nuevas.
Ustedes, herederos del terrorismo de Estado, aplican la política eugenésica de dejar morir a les débiles. Incumplen con la ley de financiamiento en discapacidad porque consideran que los cuidados son una cuestión privada, que las familias deben asumir. Mejor dicho, que las mujeres de las familias deben asumir porque el orden que propugnan es también el de las jerarquías de género. El presidente ha lanzado que “si la gente no llegara a fin de mes, la calle estaría llena de cadáveres”.
La calle está llena de personas sin hogar, comiendo de la basura, durmiendo y muriendo allí. Y sí, hay cadáveres: las cifras de suicidio aumentan sin cesar y quienes se suicidan mayoritariamente son jóvenes entre 15 y 29 años. Ninguna narrativa de sacrificio con final feliz alcanza para esas vidas precarizadas, ni para las personas a las que se les dice que no tendrán ayuda para seguir viviendo. Ustedes agitan discursos de odio contra gays, lesbianas, trans, disidentes de la heteronorma. En mayo de 2024 un hombre atacó a cuatro vecinas lesbianas y asesinó, con fuego, a tres de ellas en un hotel en la Ciudad de Buenos Aires. En 2025 aumentaron un 70 % los ataques y crímenes de odio. La policía de Córdoba asesinó a Samuel Tobares a patadas, al grito de “¡tomá puto!”. En el mismo año, Daniela Fernanda Arias fue asesinada en una comisaría de Salta, destino común para personas trans y travestis, sino muertas, extorsionadas y torturadas.
Ustedes son parte de una avanzada fascista que no tiene límites morales, aunque hablen de moral como política de estado. Crueles y serviles adhieren a una minoría que actúa como dueña de vidas y cuerpos como lo evidencia el caso Epstein.
La lógica del capital es el fundamento de los modos del terror contemporáneo y su laboratorio es el genocidio en Palestina, extendido como amenaza a distintos países. Podrían suscribir hoy la definición de guerra que hizo en 1976 uno de los jefes del terrorismo de Estado: “La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal”.
5.
Los crímenes del terrorismo de Estado no fueron gratuitos: estuvieron al servicio del proyecto económico neoliberal. Por eso, no fueron los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada. Ustedes son fieles herederos de esa política económica, actualizan ese plan que condena a la miseria a la mayor parte del pueblo.
Con jubilaciones y pensiones casi congeladas, condenan a les trabajadores retirados a una vida penosa y dependiente. Mueren más personas ancianas hoy por falta de medicamentos que las que murieron por COVID. Desacreditaron y quitaron fondos al sistema científico y universitario produciendo la paralización de las investigaciones, el éxodo de les más jóvenes y el empobrecimiento de les mayores. Les docentes de las universidades nacionales perdieron el 50 % del salario real en estos dos años. Entre noviembre de 2023 y el mismo mes del 2025 cerraron 21.938 empresas y se perdieron 294.000 puestos de trabajo registrado. Por cada diez personas que perdieron trabajo formal, se incorporaron al mercado cinco cuentapropistas. El 72 % de los trabajadores gana menos de una canasta básica. El aumento del endeudamiento y de las horas trabajadas para sobrevivir fueron la estrategia para sostener el consumo básico. Una de cada cuatro personas tiene dificultades para pagar su deuda y las horas extras tienen un límite físico.
Todo debe sacrificarse para sobrevivir. Como si no bastara con la coacción económica, impulsaron una reforma laboral que resucita formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales. La reforma termina con el derecho a huelga y no pone límites a la jornada de trabajo. Crea un fondo para pagar los despidos con dinero proveniente de los aportes previsionales destinados a jubilaciones. Es una revancha de clase que actualiza la que se dio, a sangre y picana, entre 1976 y 1983. Es un claro intento de disciplinar a la clase trabajadora y los sectores populares, desmantelando derechos, herramientas de protesta y formas de vida colectivas.
Aplicaron la motosierra al Estado, desmontando áreas de política social, trabajo, género, cultura y medio ambiente, mientras aumentaron los fondos destinados a seguridad y defensa. Se trata de una entera reorientación de las funciones estatales, ya no pensadas para el bien común sino para garantizar un orden excluyente, con calles sin piquetes y ámbitos de trabajo sin conflictos.
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En estos dos años de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido y todos los días cierran comercios. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública mientras compran aviones de guerra sin ninguna hipótesis de conflicto más que reprimir la protesta y cuidar los intereses extractivistas. Interrumpieron la obra pública y la urbanización de los barrios populares. Disolvieron Vialidad Nacional, abandonando las rutas y caminos, y están desguazando el sistema ferroviario. Miles de jóvenes son arrojades a la economía informal y a la timba financiera cuando no al juego on line.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar “la macro” han sido ustedes más afortunados. La inflación no baja desde mayo de 2024, al contrario, sube a pesar de las amañadas cuentas del INDEC. La deuda externa llega al 46,7% del PBI y la inversión decrece. Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Se trata de la acumulación financiera, con una serie de medidas destinadas a que sea más rentable el carry trade que la inversión productiva. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, la política económica que sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales con intereses en las riquezas naturales del país al que están ligados los miembros del gabinete, varios de ellos con carrera acumulada en la banca JP Morgan. Los precios de los alimentos se disparan, mientras una minoría viaja con dólar barato. La rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el “festín de los corruptos”. Rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina.
Si una propaganda abrumadora no pretendiera que este gobierno defiende la libertad, que el presidente viene a luchar contra la casta o que sus políticas intentan engrandecer el país, aún cabría pedirles que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras destruir la trama misma de los lazos sociales y condenar a las mayorías a la miseria y a vidas indignas, cuando no a la muerte temprana. Las causas que desde hace años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago que causan.
Estas son las reflexiones que, en el cincuenta aniversario del golpe infausto, le hemos querido hacer llegar a sus herederos, sin esperanza de ser escuchades, con la certeza de ser perseguides, pero fieles al compromiso que asumimos de dar testimonio en momentos difíciles.
CRI- Comité de Revolución Imaginaria, 24 de marzo de 2026. Es un grupo de elaboración política poética y afectiva transfeminista, antifascista y antipunitivista integrado por artistas, apicultores, docentes, poetas, escritorxs y periodistas.