Enriquecimiento ilícito

Adorni gastó $139 millones con tarjetas y su secretaria reveló que hizo más compras a su nombre

1 de julio de 2026 14:31 h

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La lista de compras que distintos empleados de la Vocería Presidencial hicieron a nombre de Manuel Adorni volvió a crecer este miércoles. Gisela Kocsis, quien fue secretaria privada del exvocero y exjefe de Gabinete, declaró como testigo ante el fiscal federal Gerardo Pollicita en la causa que investiga un posible enriquecimiento ilícito y reconoció haber puesto su nombre en al menos tres operaciones distintas.

La primera es la que ya había llegado a la causa a través del teléfono del contratista Matías Tabar: una factura de $8.183.303,25 en la tienda Rosen The Store, especializada en blanquería y ropa de cama de alta gama, cuyo destino final fue la casa que Adorni y su familia tienen en el country Indio Cuá. Kocsis confirmó ese gasto ante el fiscal, pero agregó un dato que hasta ahora no había trascendido: según su relato, quien se presentó en el local a pagar en efectivo no fue ella, sino Bettina Angeletti, la esposa de Adorni.

La secretaria contó que unas semanas después de la operación en Rosen —unos 20 días, según pudo reconstruirse— gestionó otra compra en efectivo, esta vez de almohadas, por unos $400.000. Y fue más atrás en el tiempo: relató que en mayo de 2025 puso su tarjeta para adquirir un lavavajillas y un lavarropas Whirlpool que costaron cerca de $3.100.000, también con destino a Indio Cuá. En los tres casos el mecanismo fue el mismo, dijo: ella pagaba con su plástico y después Adorni le devolvía la plata en mano. Ante los funcionarios judiciales resumió su rol con una frase corta: que se ocupaba de las gestiones personales de su entonces jefe.

Este mismo miércoles declaró Luis Alujú, coordinador de Información de Gobierno dentro de la estructura de la Vocería y, según se define él mismo, amigo de Adorni desde hace muchísimos años. Esa cercanía tiene, además, un correlato concreto: hace once años que Alujú tiene una extensión de una tarjeta de crédito vinculada a Adorni. Fue con dos tarjetas a su nombre que se pagaron, en agosto de 2025, dos proyectores Epson para videojuegos por un total cercano a los $3,6 millones. Los equipos, de acuerdo con lo reconstruido en la causa, terminaron en el departamento que el exfuncionario tiene sobre la avenida Asamblea, en el barrio de Parque Chacabuco.

Las declaraciones de Kocsis y Alujú se suman a la que había dado días atrás Laura Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales de la Vocería, quien reconoció haberle prestado su tarjeta a Adorni para comprar un monitor gamer de $2.185.000, monto que también le fue reintegrado en efectivo. Los tres testimonios apuntalan la misma hipótesis que investiga Pollicita: que Adorni usó a empleados de su confianza como pantalla para pagar gastos personales que, de otro modo, hubieran quedado registrados a su nombre.

Esa hipótesis empieza a tener también un correlato numérico. Según pudo reconstruir la fiscalía a partir de los resúmenes bancarios incorporados al expediente, entre diciembre de 2023 —cuando asumió el Gobierno de Javier Milei— y marzo de este año, Adorni gastó $139 millones de pesos con tarjetas de crédito. La cifra llama la atención porque, en varios meses, superó ampliamente su sueldo: hacia fines de 2025 cobraba unos $3,5 millones, mientras que sus consumos rondaban entre $4 y $6 millones mensuales.

Con esos números sobre la mesa, la fiscalía espera ahora el informe técnico definitivo de la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI), que deberá establecer si existen inconsistencias entre el patrimonio declarado por Adorni —y por su esposa, Bettina Angeletti— y los gastos detectados. Si ese informe resulta desfavorable, Pollicita podrá pedirle al juez Ariel Lijo que le exija a Adorni una justificación patrimonial: el primer paso formal antes de una eventual indagatoria.

MC