Primera conferencia de Adrián Ravier

El nuevo vocero del Gobierno esquivó el caso Adorni y buscó devolver la economía al centro del discurso oficial

Nueva escenografía, nuevo vocero y una decisión evidente: hablar de economía y evitar quedar atrapado por el caso que precipitó la salida de su antecesor. Adrián Ravier debutó este martes al frente de la vocería presidencial con una conferencia de prensa en la Casa Rosada que tuvo bastante más de exposición económica que de intercambio político. El flamante portavoz habló este mediodía, horas antes de la jura de Santilli, agendada para las 17.30 de este martes.

Economista de formación, el vocero dedicó la mayor parte de su intervención a defender el rumbo del Gobierno, explicar la recuperación de la actividad y proyectar un escenario de crecimiento. Cuando las preguntas giraron hacia Manuel Adorni, en cambio, optó por responder con la menor cantidad de definiciones posible.

El vocero se refirió a “puntos de inflexión” para describir la evolución de la economía, reconoció que en los últimos meses de la gestión de Javier Milei hubo un período de estancamiento y sostuvo que ahora comenzó una nueva etapa de crecimiento. También admitió que “el comercio y la industria vienen de atrás”, aunque insistió en que la recuperación dependerá de la consolidación del crédito. “Yo sé que hay preocupación por lo que pasa, pero tenemos que volver al crédito”, afirmó.

En la misma línea, el vocero defendió el Régimen de Inocencia Fiscal, volvió a advertir sobre el denominado “riesgo kuka” y aseguró que el Gobierno cuenta con respaldo financiero para afrontar eventuales turbulencias. “Tenemos acuerdos con el FMI y organismos internacionales para blindarnos de ser necesario”, sostuvo.

El tono cambió cuando aparecieron las preguntas sobre Manuel Adorni. Lejos de ofrecer una defensa política del exjefe de Gabinete o anticipar una posición oficial, Ravier se limitó a leer una respuesta preparada. “La vía judicial continuará y veremos por dónde va”, dijo, sin agregar ninguna consideración propia. Consultado sobre la posibilidad de que el Gobierno abra una investigación administrativa paralela por el uso de tarjetas de crédito, volvió a esquivar una definición concreta: “Estamos apenas llegando, pero todas estas cosas se están evaluando”. El flamante vocero evitó en todo momento profundizar sobre el tema que domina la agenda política desde hace semanas y procuró trasladar toda la discusión al terreno judicial.

Sí hubo, en cambio, espacio para destacar el nuevo armado del gabinete. Definió al PRO como “un aliado” y elogió la incorporación de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete. “Le agrega a este gobierno mucho valor por su relación con los gobernadores. Y su protagonismo para conseguir los acuerdos en el Congreso es clave”, aseguró. Esta tarde, durante la jura del flamante jefe de Gabinete, está previsto que se hagan presentes 14 mandatarios provinciales.

Ravier también defendió las restricciones que continúan vigentes para los periodistas acreditados en la Casa Rosada. Para justificar la imposibilidad de circular por los pasillos del edificio, aseguró que “no es habitual esto de circular por la Casa de Gobierno” y citó como ejemplo el funcionamiento de la Casa Blanca. La comparación, sin embargo, omitió una diferencia central: la sala de prensa de la sede presidencial estadounidense se encuentra a pocos metros del Salón Oval. Entre ambos espacios apenas existe una sala de reuniones, lo que permite un contacto cotidiano entre los periodistas acreditados y el corazón del poder político, exactamente lo contrario de lo que ocurre hoy en Balcarce 50.

La conferencia terminó con una imagen que sintetizó la nueva etapa de la comunicación oficial. Mientras Ravier respondía las preguntas, Santiago Caputo siguió toda la exposición desde el fondo de la sala, de pie y en silencio. Al finalizar, esperó al flamante vocero y ambos abandonaron juntos el lugar. La escena también reflejó un cambio en el organigrama de hecho del Gobierno: tras las salidas de Manuel Adorni y quien fuera su segundo, Javier Lanari, el área de Prensa pasó a gravitar, cada vez más, alrededor del principal asesor presidencial.

PL/MC