Pulso sindical

La CGT va al paro y desafía al Gobierno en el tramo decisivo de la reforma laboral

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El paro general convocado por la CGT para este jueves marca el cuarto desafío sindical para el gobierno de Javier Milei desde su llegada al poder. La medida de fuerza tiene lugar en simultáneo a la sesión prevista para las 14 en la Cámara de Diputados para tratar la reforma laboral, el proyecto que la Casa Rosada busca aprobar antes del cierre de extraordinarias para convertirlo en bandera política en la apertura de sesiones del próximo 1° de marzo. En el oficialismo lo definen como una prueba de poder: si la ley avanza, creen que el conflicto sindical podrá ser absorbido como parte del costo político de la transformación.

A diferencia de otras jornadas de protesta, la CGT no convocó a movilización. La estrategia sindical apunta a un paro de alcance nacional, sin concentración central, pero con fuerte impacto en la actividad económica y como señal política directa al Gobierno en el momento más sensible del debate parlamentario. La medida, sin embargo, se siente con fuerza en el transporte por la adhesión masiva de los gremios del sector y de servicios clave: desde la medianoche se registran cancelaciones y reducciones en trenes, colectivos y subtes, mientras también hay complicaciones en la operatoria aérea.

En la conducción cegetista interpretan que el proyecto oficial implica un cambio estructural en las reglas del mercado de trabajo y decidieron sostener la presión mientras el Congreso discute la iniciativa. “Esta Confederación General del Trabajo ha decidido que cuando se trate esta ley va a hacer un paro de 24 horas sin que haya ninguna actividad que lleve adelante su función”, anunció ayer el triunviro Jorge Sola durante una conferencia de prensa en la sede de Azopardo. El dirigente integró además la delegación cegetista que este miércoles participó de la comisión en la Cámara de Diputados donde comenzó a discutirse el proyecto, en un intento por incidir sobre la discusión palaciega.

En ese marco, Sola describió un escenario social crítico y vinculó la protesta con el deterioro del empleo y del poder adquisitivo. “Tenemos una situación sociolaboral absolutamente complicada”, afirmó, antes de solidarizarse con los trabajadores de Fate tras el anuncio de cierre de la compañía. “El empleo ha caído 300 mil puestos de trabajo formales en los últimos dos años. Hoy, la empresa Fate, por citar solamente la de hace pocas horas, ha cerrado y ha dejado a casi 1000 trabajadores con los cuales nos solidarizamos”, señaló.

Protestas y malestar oficial

La calle no quedará vacía este jueves pese a la ausencia de la CGT. A las 12, organizaciones de izquierda realizarán un acto frente al Congreso, mientras la UTEP anunció un “paro activo” con cortes, ollas populares y actividades en distintos puntos del país, articuladas con conflictos laborales locales. Uno de los focos está en San Fernando, frente al predio de Fate, donde la crisis de la empresa se convirtió en símbolo del momento económico y social.

El cierre de la histórica fábrica nacional de neumáticos —propiedad del empresario Javier Madanes Quintanilla, también dueño de Aluar— sacudió el tablero político en la antesala de la huelga general. En la Casa Rosada no ocultaron malestar por el momento elegido para el anuncio. La comunicación se produjo el mismo día en que la CGT convocó formalmente al paro, lo que en el oficialismo interpretaron como una “coincidencia sospechosa”.

Aunque no figuraba en la agenda, el tema dominó una reunión que tuvo lugar ayer por la mañana en Olivos, entre Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Allí se resolvió dictar la conciliación obligatoria entre Fate y el SUTNA, el sindicato del neumático. La decisión no buscó resolver el conflicto estructural sino ganar tiempo y postergar el cierre definitivo en medio de la tensión política y social, justo cuando el Presidente se encuentra fuera del país: Milei viajó a Estados Unidos para participar de la Junta de Paz impulsada por Donald Trump, pero en la Casa Rosada aseguran que el foco sigue puesto en Diputados.

El Gobierno intenta evitar que el conflicto laboral se convierta en un golpe político en el tramo final de la negociación parlamentaria. En Balcarce 50 insisten en que la reforma laboral es parte de la solución y no del problema, y la consideran una pieza clave del programa económico. La apuesta es aprobarla antes del discurso de Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, donde se buscará exhibirla como símbolo de consolidación del rumbo.

Sin embargo, la protesta vuelve a exponer un frente sindical activo, una oposición movilizada por carriles propios y un clima social que no termina de estabilizarse. A menos de dos semanas de la apertura de sesiones ordinarias, la disputa por la reforma laboral se convirtió en el eje que ordena el escenario político del Gobierno. Si logra aprobarla, Milei demostará que tiene el control. Suceda lo que suceda, el conflicto está asegurado.

PL/MG