Dante Gebel está de traje, todo de negro con su look de galán de telenovela de los 80’, y hay unas 4800 personas escuchándolo en el River Church, un mega auditorio en California en donde oficia sus servicios hace 11 años. Unas decenas de miles de personas los siguen en vivo por Youtube, a través de una transmisión que llegará, con el correr de las horas, a las 600 mil visitas. Gebel se ríe, hace chistes y cita de memoria versículos de la Biblia que interpreta, con voces, como si fuera un actor. Es el primer servicio de 2026 y habla de encontrar un propósito en la vida –lo llama una “asignación de Dios”– y de que a veces no alcanza con orar, sino que hay que hacer.
El pastor evangélico hace una pausa y menciona, frente a una audiencia compuesta mayoritariamente por latinos, que en Argentina están queriendo candidatearlo como presidente. No menciona ni a Juan Pablo Brey, el secretario general de Aeronavegantes que impulsa su proyecto político, ni a Eugenio Casielles, el legislador que construyó la candidatura de Javier Milei y que, ahora, trabaja en la de Gebel. Tampoco a Mario Pergolini, su socio y productor de “La divina noche”, el programa televisivo que Gebel tiene en Canal 13.
Sí menciona, en cambio, a los otros pastores evangélicos que salieron a cuestionarlo. Gebel es un pastor al que no le gusta que le digan que es pastor, prefiere que lo llamen comunicador, artista o influencer. Es un showman y se jacta de serlo: se saca foto con Ferraris, tiene un avión privado y, en la entrada de la River Church, reparte muñecos con su cara (edición limitada). “Los religiosos me dan urticaria”, se ríe, frente a su congregación, y vuelve sobre ellos para responder sobre los rumores sobre su candidatura.
“De repente surgió un patrón predecible: aparecieron los pastores para desacreditarme. Y fue la señal. Ahí dije ‘Apa, Dios podría estar en el asunto’. Porque es la señal inequívoca si se oponen. Así que gracias compatriotas pastores”, provoca Gebel, y sus fieles aplauden. Es la primera vez que Gebel habla abiertamente sobre su deseo de ser presidente frente a su congregación desde que salieron a instalar su candidatura.
Los hombres de Gebel
Dante Gebel tiene, hace más de dos años, un show que se llama “Presidante” con el que recorrió todo el mundo. En diciembre cerró su gira por Argentina con dos Gran Rex repletos y se calcula que vendió más de 600 mil entradas. En Instagram tiene 2,3 millones de seguidores y su cuenta de Youtube tiene más de 3,2 millones de suscriptores. El doble que las del Vaticano. Desde que explotó su carrera pastoril, con su primer “Superclásico de la Juventud” –llenó su primer Vélez a los 28 años, en un show junto a “Palito” Ortega–, Gebel acumula estadios y moviliza miles de personas a sus conferencias, shows y servicios.
En las últimas semanas, sin embargo, su nombre empezó a aparecer en la conversación política. En las redes sociales y los medios de comunicación aparecía, una y otra vez, el nombre de Dante Gebel, el pastor influencer con posibilidades de disputarle la presidencia a Javier Milei en 2027. No era casual: detrás había un equipo, comandado por su padrino político, el peronista Juan Pablo Brey, preparado para instalarlo.
Brey es el secretario general de la Asociación Argentina de Aeronavegantes. Ocupa una silla en la CGT –es el secretario de Deportes– y es el principal responsable de que, hace dos meses, todos los gobernadores peronistas estén preguntando, en privado, quién es Gebel y si se pueden reunir con él. Su relación con Gebel, a diferencia del resto de los hombres que impulsan su candidatura, es personal: su padrino es Daniel Darling, el CEO de River Church y quien se encarga de todas las finanzas de la fundación de Gebel. “Es el que maneja la plata”, explica un hombre que conoce a la familia Gebel.
Brey es quien está organizando, desde el peronismo, una estructura política, social y sindical que sirva de sustento para la candidatura presidencial de Gebel en 2027. Hasta ahora, el pastor no confirma que quiera ser presidente –tiene un paso de baile, que repite en la mayoría de las entrevistas, en la que responde que, hace unos años, hubiera dicho que no quería ser presidente, pero que ahora no lo descarta–, pero cerca de Brey están convencidos de que Gebel quiere ser presidente y que es una cuestión de ayudarlo a dar el primer paso.
El líder de Aeronavegantes no está solo, sin embargo. Al lado suyo, trabajando para instalar el nombre de Gebel entre los presidenciales de 2027, hay otra figura. No un peronista, no un sindicalista, sino un ex libertario que forjó la carrera política de Javier Milei y busca, ahora, impulsar a su principal competidor: Eugenio Casielles. El legislador porteño fue quien fundó, allá por 2021, La Libertad Avanza junto a su socio Ramiro Marra. Fue quien convenció a Milei de lanzarse a la política, pero terminó, como gran parte de los miembros fundadores de LLA, enemistado con Karina Milei y, por lo tanto, expulsado del espacio.
Casielles se enteró de la existencia de Gebel hace un año, a partir del estado de WhatsApp de un amigo. Le escribió a Brey, a quien conoce desde hace años, y le pidió conocerlo. Brey le dijo que tenía que ir a verlo a un show, así que se subió a un avión, viajó a La Rioja y lo conoció. Trabaja desde entonces con Brey para lanzarlo como presidente.
Alrededor de la dupla giran empresarios y sindicalistas. Pergolini, socio comercial de Gebel, lo sigue desde las sombras. El consultor Fernando Cerimedo, ex asesor de Milei y Jair Bolsonaro y uno de los dueños de la Derecha Diario, también intentó acercarse, aunque duró poco.
Todavía no tiene equipo técnico y es lo que la dupla Brey–Casielles quiere construir durante 2026. El objetivo, de momento, es convencer a Gebel que quiera candidatearse, y para eso quieren ofrecerle una estructura política con aliados en todo el país. Los gobernadores están particularmente interesados y el objetivo es poder ir organizando encuentros y cerrar el año con un lanzamiento más formal.
No solo falta músculo político, sin embargo. Faltan mujeres. Los impulsores de la candidatura de Gebel, que lanzaron un espacio político llamado “Consolidación Argentina”, son casi todos hombres. Se organizaron reuniones con algunas dirigentas, como Mayra Arena, pero sin grandes éxitos. Otras figuras del evangelismo, como Lourdes Arrieta o Cynthia Hotton, intentaron acercarse al espacio, pero los armadores políticos del “gebelismo” se mueven con cuidado de teñir el espacio de un evangelismo extremo.
Es un equilibrio delicado: Gebel se muestra más como un showman que un pastor –muchos de sus sermones parecen más discursos motivacionales, que plegarias religiosas–, pero comparte con ellos muchas de sus doctrinas. Como la postura en contra del aborto o el matrimonio igualitario que le llevó a publicar, en 2010, una carta calificando de “aberración” al matrimonio gay.
El operativo clamor
La base del operativo clamor por la candidatura de Gebel se está gestando en “Consolidación Argentina”, el espacio político lanzado hace dos semanas en el Club de Pescadores ubicado en la Costanera. Participaron más de 200 personas: un rejunte heterogéneo que mezcló pesos pesados del peronismo –como el secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, el secretario general de los Trabajadores de Subte y Premetro, Néstor Segovia, o el secretario general de Conductores Navales, Mariano Vilar– con libertarios heridos, como el legislador Yamil Santoro o los influencers de ultraderecha, Emmanuel Dannan y Eduardo “el Presto” Prestofelipo.
“El objetivo es construir las condiciones políticas, sociales y organizativas necesarias para una propuesta nacional asociada al liderazgo de Gebel”, explican, con grandilocuencia, en el espacio. En privado, sin embargo, es más sencillo: los reúne el deseo de derrotar a Milei y la convicción de que Dante Gebel es la mejor alternativa. “Solo un outsider puede echar a otro outsider”, repiten.
Para los dirigentes del peronismo, sin embargo, es más que eso. Muchos de los presentes –dirigentes sindicales de peso– habían acompañado, hasta hace muy poco, la candidatura presidencial de Axel Kicillof. Se alejaron en los últimos meses, alertados por la interna interminable con La Cámpora y Cristina Fernández de Kirchner.
“Yo voté a Kicillof, pero el peronismo está muy dividido. No sale a la calle, está desencantado y encerrado en la lógica de la secta. Yo quiero que Dante se presente, me gustan sus valores, está por encima de la grieta”, señala uno de los dirigentes peronistas que integra “Consolidación Argentina”. Y confiesa: “La verdad que ojalá que esto ayude a unir al peronismo, que despabilen. En ultima instancia servirá para sacarle votos a Milei”.
Un outsider que saque otro outsider. Y que unifique al peronismo. Esos son los milagros que le piden a Dante Gebel.
MCM/MF