Tiene acciones en la Falkland Islands Company

“Dueño de la Argentina”: más allá de Malvinas, el imperio de Elsztain abarca shoppings, hoteles, campos y minas

Si se busca en Google “Dueño de la Argentina”, el motor con base en Estados Unidos responde automáticamente con un nombre: el de Eduardo Elsztain. El dato digital puede ser anecdótico —es el algoritmo del buscador el que devuelve esa afirmación— pero revela el imperio que ostenta el empresario amigo de Javier Milei, que esta semana reconoció que es accionista de la Falkland Islands Company, la compañía británica que administra buena parte de la actividad económica de las islas Malvinas.

El propio Elsztain salió a explicar en una carta que difundió en LinkedIn que compró esas acciones “porque la causa Malvinas es tan importante para todos los argentinos” que no quiso “quedarse callado”, y evocó que Juan Domingo Perón había intentado comprar la compañía “más de una vez”. Se trata de una participación minoritaria cercana al 2% del capital de la compañía, que Elsztain empezó a acumular en el mercado desde 2005/2006 y que en 2017 intentó ampliar hasta quedarse con el control, en una operación que terminó bloqueada por el entonces gobierno británico de Theresa May. El canciller Pablo Quirno lo bancó en redes con un escueto “todo lo contrario a traidor”, mientras en las islas y en Londres la noticia cayó como un exabrupto. Pero la inversión en Malvinas, con ser llamativa, es apenas una arista minúscula de un entramado empresario que Elsztain construyó durante más de tres décadas y que hoy combina bienes raíces, agro, minería, energía y finanzas en al menos cuatro países.

Elsztain se formó en el Colegio Nacional de Buenos Aires y cursó los primeros años de la carrera de Economía en la UBA, que no llegó a terminar. Tomó el control de IRSA (Inversiones y Representaciones Sociedad Anónima) en 1991, un año antes de que la empresa —fundada en 1943— saliera a cotizar en la Bolsa de Buenos Aires. Desde entonces construyó una arquitectura societaria en cascada: Elsztain controla, de forma directa e indirecta, un 38% de Cresud S.A.C.I.F. y A., la sociedad agropecuaria que a su vez es accionista controlante de IRSA con el 53% de su capital, según el último informe de calificación crediticia de FIX SCR (afiliada de Fitch Ratings), fechado en enero de 2026. El otro 62% de Cresud cotiza libremente en los mercados de Buenos Aires y Nueva York. Es, en los hechos, un control corporativo que le permite a Elsztain manejar un imperio de miles de millones de dólares en activos con una porción relativamente acotada de capital propio. elDiarioAR intentó comunicarse con el área de comunicación de su empresa, pero no hubo respuestas al cierre de esta nota.

El negocio más visible del grupo es el inmobiliario comercial. A través de su subsidiaria Alto Palermo S.A. (APSA), IRSA es dueña o coinversora de una red de shoppings que incluye a Abasto, Alto Palermo, Alto Avellaneda, Alcorta Shopping, Patio Bullrich, Distrito Arcos Premium Outlet, Dot Baires, Soleil Premium Outlet, Alto Rosario y Terrazas de Mayo, entre otros. Según reportes financieros de la compañía difundidos este año, el portafolio suma 18 centros comerciales con más de 410.000 metros cuadrados de área bruta locativa, con presencia en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Salta, Neuquén, Santa Fe y Mar del Plata.

El grupo sigue expandiéndose: en 2025 pagó US$9 millones por el shopping de Haedo que reconvirtió en “Oeste Outlet”, y en junio de 2026 sumó el shopping Los Gallegos de Mar del Plata por 13,5 millones de dólares. Además, construye un nuevo shopping en La Plata (Distrito Diagonal, con apertura prevista para 2027) y desarrolla sobre la Costanera Sur porteña el proyecto residencial y comercial Ramblas del Plata, un megaemprendimiento de unas 70 hectáreas que la propia compañía valuó en alrededor de US$1.800 millones.

A los shoppings se suma un negocio de oficinas premium —con torres en el corredor Catalinas Norte, entre ellas el Edificio República— y una cartera hotelera integrada por el Intercontinental de Montserrat, el Llao Llao de Bariloche y el Libertador de la avenida Córdoba, este último conocido en 2023 por haber sido, durante meses, la residencia y el búnker de campaña de Javier Milei. IRSA participa también en emprendimientos residenciales de lujo a través de una alianza con la brasileña Cyrela Brazil Realty, y mantiene una extensa reserva de tierras, con un foco histórico en Puerto Madero. El grupo, además, controla una porción relevante de Banco Hipotecario, uno de los bancos con más historia del sistema financiero argentino.

El otro gran pilar del conglomerado es agropecuario y corre por cuenta de Cresud, que según el mismo informe de FIX SCR de enero de 2026 tiene 728.015 hectáreas propias y 149.183 hectáreas arrendadas —cerca de 880.000 hectáreas en total— distribuidas entre Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay, estas últimas tres a través de su controlada BrasilAgro. Los ingresos consolidados de Cresud en el último año móvil informado rondaron los US$765 millones, con un EBITDA de 182 millones, activos totales por 4.273 millones y una deuda financiera de US$1.108 millones; la calificadora le asignó la nota máxima local, AAA(arg). Esa escala territorial tiene, sin embargo, un costado cuestionado: la organización Global Witness documentó más de 170.000 hectáreas de bosque nativo desmontadas por Cresud en Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay desde 2001, mientras que Greenpeace había contabilizado antes unas 120.000 hectáreas desmontadas en propiedades salteñas de la compañía entre 1998 y 2018, con más de 60.000 hectáreas arrasadas solo en la Estancia Los Pozos desde 1997. Una investigación revelada por elDiarioAR reconstruyó además el rol del Banco Santander como financista histórico de esas operaciones, a través de la compra de bonos y préstamos directos a la compañía por cientos de millones de dólares.

Menos conocida es la faceta minera y energética del empresario, que en 2026 lo puso, de manera inesperada, en tensión con el propio Gobierno que integra su círculo de confianza. Elsztain es presidente y principal accionista de Austral Gold Ltd., que opera la planta de procesamiento de oro y plata de Casposo, en Calingasta (San Juan), y controla además, a través de Golden Mining S.A. —subsidiaria de la australiana Challenger Gold—, el proyecto aurífero de Hualilán, en Ullum, cuyo mineral viaja 165 kilómetros por camino hasta la planta de Casposo.

Tras una audiencia pública convocada por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) mediante la Resolución 219/2026, las dos compañías de Elsztain objetaron formalmente que el megaproyecto de cobre Vicuña —de las multinacionales BHP y Lundin Mining, insignia de la política minera de Milei— se quedara con acceso prioritario a la línea de 500 kV que conecta Nueva San Juan con Rodeo por los próximos 25 años. El ENRE, sin embargo, les dio la espalda: mediante la Resolución 330/2026, de julio de 2026, rechazó las once oposiciones presentadas —entre ellas las de Golden Mining y Casposo Argentina, pero también las de Barrick, Minera Argentina del Sol y Andes Corporación Minera (dueña de Los Azules)— y ratificó que Vicuña se queda con el 90% de la capacidad remanente de la línea, equivalente a cerca del 71% del total del corredor.

El negocio internacional de Elsztain tuvo, por otra parte, un fracaso de proporciones que marcó su trayectoria. En 2012 le compró al empresario Nochi Dankner el control de IDB Holding, uno de los mayores conglomerados de Israel —con activos como la aseguradora Clal Insurance, la cadena de supermercados Shufersal (a través de Discount Investment Corporation) y la telefónica Cellcom—, control que un tribunal israelí terminó de convalidar en enero de 2014. Elsztain sostiene haber destinado unos 25.000 millones de shekels (varios miles de millones de dólares al tipo de cambio de cada momento) a lo largo de ocho años para hacer frente a las deudas del grupo con los tenedores de bonos. No alcanzó: tras negarse a afrontar un pago de 70 millones de shekels, el 25 de septiembre de 2020 un tribunal de Tel Aviv decretó la insolvencia y liquidación de IDB Development, removió a su directorio y designó un síndico para las acciones del grupo, según consta en un informe presentado por la propia IRSA ante el regulador bursátil estadounidense (SEC). Elsztain perdió así, de manera definitiva, el control de su aventura empresaria en Israel.

La arquitectura financiera del grupo también quedó expuesta en las filtraciones internacionales de los Panama Papers y los Paradise Papers, que identificaron una serie de vehículos offshore vinculados a Elsztain e IRSA en jurisdicciones de baja tributación: entre ellos, Latin America Capital Partners II LP, registrada en Bermudas en 1997 —con el financista George Soros entre sus socios—, y el Dolphin Global Fund, radicado en la Isla de Man, que en la década de 1990 y nuevamente en 2013 sirvió de vehículo para canalizar inversiones hacia el grupo. Ninguna de esas estructuras implicó imputaciones penales contra el empresario en la Argentina.

Elsztain conoció personalmente a Milei en abril de 2023, en el Foro Llao Llao que él mismo organiza cada año en su hotel de Bariloche y que reúne a buena parte del empresariado argentino más rico. Desde entonces se convirtió en uno de sus principales nexos con el mundo de los negocios: le facilitó contactos con empresarios como Marcelo Mindlin y Gerardo Werthein, le cedió el Hotel Libertador como sede de campaña y, ya electo, lo acompañó a Nueva York a visitar la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, en un viaje que profundizó el acercamiento de Milei a la corriente judía ortodoxa. Elsztain integra además el Foro Económico Mundial, el Council of the Americas y es vicepresidente del Congreso Judío Mundial, credenciales que lo instalaron como uno de los empresarios con más llegada directa a la Casa Rosada.

El Foro Llao Llao es un capricho personal de Elsztain por hacer un “Davos argentino”. El proyecto nació a partir del impulso de Endeavor para emprendedores. El “dueño de la Argentina” maneja codo a codo el foro junto con el magnate online Marcos Galperín, pero tienen fuertes diferencias entre ambos. Mientras Elsztain busca que cada edición sea abierta a periodistas, el dueño de Mercado Libre es muy celoso a cualquier acceso de intrusos, al punto que en una edición pidió a los guardias de seguridad que saquen del bar del hotel a un grupo de periodistas. Las charlas en el foro —donde este año estuvo invitado el tecnofascista Peter Thiel, aunque no fue— se dan bajo las reglas Chatham House, que permite a los asistentes a una reunión usar libremente la información recibida, pero prohíbe revelar la identidad de los participantes.

Un dato conecta al Llao Llao con Elsztain y su impulso patriota por Malvinas: en una sala del primer piso del Llao Llao, el mismo en el que está el bar que custodia Galperín, hay mapas históricos encuadrados. Uno de ellos es una réplica del Colton's Patagonia de 1869. Allí las islas aparecen con su identificación colonial, como “Falkland Islands”.

MC