El foro Llao Llao reúne fortunas por más de US$17.500 millones: cómo funciona el club de ricos que invitó a Milei
“Llao llao” es un hongo que crece en los árboles de la cordillera de los Andes y es comestible. En lengua mapuche significa “muy dulce”, pero una acepción que le cabría mejor esta semana sería la de “muy rico”. El foro Llao Llao, que comenzó este miércoles en el lujoso hotel de Bariloche, reúne a algunos de los empresarios más ricos del país, que juntos acumulan al menos unos US$ 17.500 millones, si se toma en cuenta el ranking de la revista Forbes y datos de mercado.
Cada año, cuando la nieve empieza a asomar en los picos de Bariloche, el hotel Llao Llao se transforma en una fortaleza de cristal. Allí, bajo el ala de Eduardo Elsztain (dueño de hotel y de la desarrolladora IRSA), se reúne el segmento más exclusivo del empresariado local: el “círculo rojo” de los dueños, herederos y fundadores de compañías que marcan el pulso de la economía. Ante los más ricos daría examen este viernes el presidente Javier Milei, aunque su presencia no fue aún confirmada.
La agenda de este año sí incluye a panelistas “estrellas” como la Reina Máxima de los Países Bajos o el joven ajedrecista Faustino Oro, según consignó el sitio Infobae. Los magnates también invitaron al tecnofascista Peter Thiel, pero el dueño de Palantir estaría de viaje en Brasil. Según se comunicó, otros expositores serán emprendedores de Endeavor Argentina, deportistas como David Nalbandian, Felipe Contepomi y Juan Martín Hernández; el músico Charly Alberti; el investigador del Conicet Daniel Lauretta –que estuvo a cargo del relevamiento del lecho marino argentino–; Victoria Alonso, exvicepresidenta de Marvel Studios, así como referentes empresariales de Venezuela y Chile con intereses en medios y entretenimiento, banca, energía, minería e industria.
Quiénes son los dueños de la mesa
El corazón del foro late en su Consejo, un grupo que mezcla linajes tradicionales con el nuevo dinero digital. Allí se sientan Federico Braun (La Anónima), Marcos Galperin (Mercado Libre), Eduardo Elsztain, y los fundadores de Globant, Martín Migoya y Guibert Englebienne. Se suman nombres como Carlos Miguens (San Miguel), Karina Román (Román Logística) y Agustín Otero Monsegur. Completan la mesa los “conectores” del ecosistema: Luciano Nicora (Pampa Start) y Gustavo D’Alessandro, figuras clave en el financiamiento de startups.
El mapa patrimonial del cónclave está encabezado por Marcos Galperin, cuya fortuna de US$ 8.500 millones lo consolida como el hombre más rico de la Argentina según la última actualización de Forbes. En el escalafón de los miles de millones le sigue Alfredo Poli (familia dueña de Pluspetrol), con un patrimonio estimado en US$1.350 millones, y Karina Román, que ostenta US$800 millones vinculados a la infraestructura logística y portuaria.
El ranking de los más ricos suele castigar la fragmentación familiar. Por eso, figuras centrales del foro son técnicamente “ausentes” en la lista de Forbes. El clan Braun, por ejemplo, posee un patrimonio consolidado de US$ 1.300 millones, pero al estar dividido entre múltiples herederos, ninguno alcanza el piso individual para el Top 50. Lo mismo ocurre con Elsztain: aunque maneja el holding inmobiliario más grande del país, sus activos están atomizados en estructuras corporativas que lo alejan de los primeros puestos de liquidez personal, demostrando que el rol de “anfitrión” depende más de los activos estratégicos que de la billetera individual.
En una sintonía similar se encuentran Martín Migoya y Guibert Englebienne, con fortunas personales que rondan los US$ 380 millones debido a la dilución de sus acciones en Wall Street, mientras que figuras como Luciano Nicora, Agustín Otero Monsegur y Gustavo D’Alessandro administran capitales que, si bien no siempre alcanzan el corte de los más ricos del país en términos líquidos, resultan determinantes por el valor estratégico de las tierras, agroindustrias y fondos de inversión que representan.
Las exclusivas reglas del Llao Llao
La prensa está vedada en el foro de los más ricos desde hace ya varios años. La invitación a periodistas para cubrir el evento es una interna que atraviesa a los magnates. El más reacio es Galperín, quien en una edición en la que se permitió el ingreso de medios de comunicación pidió explícitamente a guardias de seguridad que los retiren de la confitería del hotel cuando él ingresó.
Tradicionalmente los miembros del foro adoptan la Regla de Chatham House: se puede decir qué se habló, pero no quiénes hablaron. Los intercambios en los paneles entonces son casi secretos: queda a voluntad de un participante luego contar de qué hablaron los magnates, sin posibilidad de conocer muchos detalles.
Participar del cónclave es una cuestión de influencia y poder. Pero para cualquier turista también es un presupuesto hospedarse en el hotel durante estos días: una habitación doble superior promedia los US$ 300 por noche, mientras que las suites en el Ala Moreno –preferidas por los CEOs–, superan los US$ 1.000, según el tarifario actualizado en Booking.com y sitio oficial del Llao Llao Resort. Un detalle de color: solo añadir una cama extra en la habitación cuesta US$ 100 diarios.
MC
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