Entre micrófonos cortados y chicanas, Adorni aguantó sin correrse del guion y defendió su situación personal
Manuel Adorni hizo un esfuerzo sobrehumano para no reaccionar durante las siete horas que duró el informe de gestión. No se rió ni respondió a las chicanas de la oposición. No pestañeó cuando le preguntaron por su viaje a Aruba, la custodia policial de su esposa o el incumplimiento de la ley de financiamiento universitario. El vocero oficial del gobierno libertario se limitó a agarrar con fuerza la taza de té que tenía delante y repetir, en tono monocorde, el guion que redactaba concienzudamente luego de cada tanda de preguntas. Le habían pedido que no improvisara, que aburriera y así lo hizo.
Una vez que Javier Milei y el Gabinete abandonaron los palcos, el ánimo de Adorni decayó. Las respuestas se fueron volviendo más apagadas, aplanadas por los cuartos intermedios que el jefe de Gabinete iba solicitando para organizar sus respuestas. Cada vez que un diputado opositor le preguntaba por las vacaciones o viajes que había realizado, repetía: “Los miembros de esta cámara quieren asemejar gasto privado con gasto público. He afrontado los pagos de todos los viajes que realice. No se trataron de obsequios de ningún tipo”.
“Hoy sí tiene cara de deslomado”, ironizó, en un momento, la diputada de Patria Grande, Natalia Zaracho.
Adorni, cansado y alicaído, no se corrió del guion. El momento más álgido fue cuando, después de que casi una docena de diputados le preguntaran cuándo iba a renunciar, el jefe de Gabinete atinó a sacar pecho y provocar: “No cometí ningún delito y voy a probarlo en la Justicia. No voy a renunciar, estoy acá dando la cara”. La bancada libertaria estalló en aplausos, así como la militancia que había quedado en los palcos: durante toda la sesión, los hermanos Milei bajaron línea para que se notara el respaldo de toda La Libertad Avanza. Aún cuando, en privado, varios oficialistas se preguntan por qué no lo echaron.
La oposición, sin embargo, aprovechó para disparar toda la munición del último par de meses: deudas en el PAMI, ley de emergencia en discapacidad, caída del consumo y financiamiento universitario, por un lado, y la causa de enriquecimiento ilícito, por el otro. Adorni hizo todo lo posible para desentenderse de todos los temas, pero se vio acorralado ante la necesidad de tener que justificarse, una y otra vez, sobre sus gastos personales.
“Mientras usted se creía gracioso diciendo que se deslomaba en Nueva York, ¿sabe cómo le dice la gente? La gente le dice Aloe Vera, porque cada día le descubren más propiedades. Y no es gracioso. No es gracioso porque usted hizo de la burla de los periodistas, la burla de las personas con discapacidad, una forma de actuar”, apuntó Myriam Bregman, quien más temprano había protagonizado uno de los principales cruces con Milei cuando todavía estaba en el recinto. “Asesinos”, les gritó el presidente, luego de que los diputados de izquierda lo acusaran de ser “cómplice del genocidio palestino”.
“Gracias por no renunciar”, lo chicaneó, a contramano del resto de los diputados, el cristinista Rodolfo Tailhade, y deslizó: “Como me dedico a cazar corruptos hace 20 años hay algunas cosas que le quiero preguntar”. Hubo risas en la bancada peronista, pero también en la libertaria. Algunos oficialistas, incluso, lo aplaudieron irónicamente. Adorni, en cambio, no levantó ni una ceja. Solo atinó a mirarlo fijamente.
Tampoco pestañeó cuando Tailhade se refirió a la custodia policial de su esposa, Betina Angeletti. “¿Usted sabe que su esposa tiene custodia policial, un auto oficial, y tres equipos que cumplen servicio de custodia? ¿Sabe que su esposa usa esta custodia para ir a la manicura, para llevar chicos a la escuela y para ir a la Fernetería?”, apuntó. La Fernetería es un bar en Palermo.
Adorni no dijo nada al principio, pero fueron los diputados de LLA quienes salieron a responder por él. “Mentira”, gritó uno. “Se robaron todo”, agregó otra. Martín Menem había bajado línea interna: el jefe de Gabinete no podía arriesgarse a enojarse y pisar el palito, así que tendrían que hacerlo los diputados por él.
El riojano hacía equilibrio. Para afuera, buscaba mediar y controlar el recinto. Pero puertas adentro agitaba, bajo la línea de Karina Milei, que los diputados oficialistas salieran en defensa de Adorni. Hubo un solo momento en el que se enfureció y, en un gesto arbitrario que en su primer año como presidente de la Cámara de Diputados solía hacer seguido, le empezó a cortar el micrófono al radical Pablo Juliano. ¿El motivo? No le gustaba que tuteara a Adorni.
“Cuando uno no puede explicar lo obvio no podés decir que vas a terminar con la casta”, apuntó Juliano, y Menem le cortó la palabra. El radical volvió a intentarlo, y el riojano repitió la maniobra. “Le voy a seguir interrumpiendo la palabra si no trata de ‘usted’ al jefe de Gabinete”, le espetó, furioso, el presidente de la Cámara de Diputados.
El golpe más duro contra Adorni, sin embargo, se lo dio el jefe de bloque peronista, Germán Martínez, quien puso el dedo en la llaga de lo que nadie quería decir en público. Es decir: que ni los propios querían salir en defensa del jefe de Gabinete. “Usted es un lastre, un collar de sandías. No vinieron por usted, vinieron por el presidente. Es más, varios están buscando quedarse con su lugar. ¿Usted cree que está en condiciones de cumplir con las tareas de administración del país? ¿Cuánto tiempo le dedicó a prepararse para venir acá y cuánto tiempo le dedicó a solucionar problemas?”, atizó.
Martínez no terminó ahí, sino que subió la apuesta. “Los diputados del oficialismo tampoco creen en usted. Soy prudente y no digo las cosas que me dicen en los pasillos”, deslizó. Y remató: “Hoy usted no coordina el gabinete, hoy no tiene la confianza del Congreso o los gobernadores. Solo tiene la confianza del presidente. La figura del jefe de gabinete no fue creada para que el presidente viniera a protegerlo, sino al revés”.
Adorni tomó la palabra sobre el final, e intentó levantar el ánimo. “No voy a aceptar injurias de quienes sumieron al país en la pobreza más extrema. Ustedes no tienen derecho de pedirle explicaciones judiciales a nadie”, espetó, con ahínco, entre los aplausos de los diputados libertarios. “Adorni, Adorni”, cantaron desde las bancadas oficialistas, con el objetivo de terminar la jornada con un mensaje: pese a las recriminaciones internas, LLA se abroquelaba en defensa del jefe de Gabinete.
MCM/CRM
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