Un área sensible del Gobierno
Un hombre de Santiago Caputo pidió licencia en la Aduana y crecen las versiones sobre su salida
La licencia llegó sin aviso previo y encontró desprevenida incluso a la Casa Rosada. José Andrés Velis, director general de Aduanas, solicitó este miércoles quince días fuera de funciones a través del sistema electrónico interno del organismo. En los papeles, el movimiento tiene fecha de regreso. Dentro de la Dirección General de Aduanas (DGA), sin embargo, pocos se animaban a asegurar que vaya a ocurrir: desde hace varios días circulan versiones sobre una posible salida definitiva de uno de los funcionarios que llegó a un puesto clave de la administración de la mano del esquema de poder de Santiago Caputo.
La incertidumbre respecto a la salida de Velis tiene antecedentes: según pudo saber elDiarioAR, es la tercera licencia prolongada que se toma en los últimos meses y ocurre después de una etapa de creciente desgaste dentro de Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), donde su capacidad de decisión fue achicándose a medida que Andrés Vázquez consolidó el control sobre el organismo. En las últimas horas se agregó, además, una situación de carácter personal que terminó de alterar una semana que ya había comenzado cargada para el jefe de la Aduana.
La eventual salida de Velis tendría inevitablemente una dimensión política. Leer su posible alejamiento exclusivamente como otro retroceso del asesor presidencial simplificaría una trama bastante más compleja: Vázquez, su superior directo, también llegó a ARCA vinculado al universo de Caputo y, según distintas versiones, recomendado por el empresario Leonardo Scatturice. Pero el avance que protagonizó desde entonces abre otra pregunta que desde hace un tiempo circula alrededor del organismo: ¿sigue respondiendo Vázquez a Caputo como cuando desembarcó en el cargo o, como aseguran algunas fuentes, dejó incluso de atender sus llamados?
La disputa que se desarrolló durante los últimos meses puertas adentro de ARCA fue menos entre terminales políticas enfrentadas que por quién ejercía efectivamente el poder dentro del organismo. En esa pelea, Vázquez fue ganando terreno. Desde que reemplazó a Juan Pazo, a mediados de diciembre, centralizó decisiones y avanzó sobre áreas que hasta entonces conservaban cierta autonomía bajo Velis. El movimiento se hizo especialmente visible en el puerto de Buenos Aires, Campana y Ezeiza, donde promovió cambios y colocó funcionarios de su confianza.
Ezeiza fue uno de los principales escenarios de la pulseada. A comienzos de año, Vázquez intentó modificar su conducción con el desembarco de Gustavo Mariezcurrena, que duró apenas unas semanas ante la resistencia de una estructura históricamente reacia a funcionarios provenientes de la DGI o de la política. Meses después, los cambios alcanzaron a Nicolás Andrés Velis, hijo del director general, quien fue trasladado del Departamento Operacional Aduanero y reemplazado por Diego Hernán Lizarraga, aunque mantuvo su categoría salarial.
Nicolás Velis ya había quedado bajo la lupa por su rápido ascenso dentro del organismo. Ingresó durante el gobierno de Alberto Fernández y este año fue promovido al grupo 3, una de las categorías más altas del escalafón. La recategorización formó parte de una tanda de más de doscientas promociones dispuestas por Vázquez que despertó cuestionamientos internos sobre los criterios utilizados.
Rumores
Al desgaste dentro de ARCA se agregó esta semana una situación familiar que habría sido el detonante de la licencia pedida por Velis y que comenzó a circular con fuerza en los pasillos del organismo durante las últimas horas. Las versiones, que no cuentan hasta el momento con una confirmación oficial, refieren a un episodio que habría involucrado a uno de sus hijos en el exterior y que obligó al jefe de la Aduana a concentrarse de manera imprevista en un asunto personal.
El lunes, en medio de ese escenario y antes de que los rumores comenzaran a multiplicarse, el titular de la DGA viajó a Misiones para participar de la visita del embajador estadounidense Peter Lamelas, centrada en la cooperación contra el narcotráfico y la seguridad en la Triple Frontera. Su presencia allí mostraba que seguía ejerciendo funciones de representación en uno de los asuntos más sensibles de la agenda aduanera apenas dos días antes de pedir una nueva ausencia.
Velis acumula más de cuatro décadas en la Aduana y pasó por puestos clave en Ezeiza, áreas operativas y de resguardo y dependencias de Buenos Aires, un recorrido que le permitió construir vínculos propios dentro de una estructura particularmente cerrada. Fue jefe de la División Operativa del Aeropuerto de Ezeiza, del Departamento Operacional Aduanero, de las divisiones Resguardo I y II y del Departamento Asistencia Administrativa y Técnica de Buenos Aires. Estaba jubilado cuando asumió la conducción y durante su extensa carrera atravesó las gestiones de Ricardo Echegaray en la AFIP y de Guillermo Michel en Aduana, cuando ocupó funciones vinculadas con el área de puertos.
Esa trayectoria explica parte de la capacidad que conservó para resistir algunos de los primeros movimientos promovidos desde ARCA y también las dificultades que supone encontrar un reemplazante que pueda ser aceptado puertas adentro. Velis no es solamente un funcionario que llegó a la conducción durante el gobierno libertario: pertenece a lo que dentro de la estructura denominan la “familia aduanera”, una red informal construida durante décadas de carreras compartidas y que suele mirar con desconfianza los desembarcos provenientes de la política o de otras áreas de la administración tributaria.
En ese escenario ganó espacio Andrés Kunisz, actual subdirector de Control Aduanero y también identificado con esa estructura histórica. Su nombre comenzó a circular como una alternativa capaz de combinar dos condiciones que no necesariamente aparecen juntas entre los posibles reemplazantes: conocimiento operativo y pertenencia al mundo aduanero, pero también la posibilidad de establecer una relación de mayor confianza con Vázquez. Antes había aparecido Javier Ferrante, responsable de Operaciones Aduaneras Metropolitanas, aunque su candidatura habría encontrado objeciones del titular de ARCA, que no estaría convencido de sus antecedentes ni de entregarle la conducción de un área de semejante peso.
Por ahora no existe ninguna definición y tampoco una vacante formal que cubrir: mientras corren los quince días de licencia, la discusión sobre el sucesor queda atada a una incógnita anterior, si Velis efectivamente volverá a ocupar su despacho. Por ahora, nadie fue formalmente designado para sucederlo. Y esa indefinición explica también la cautela con la que se manejan las distintas terminales del Gobierno.
La licencia de Velis puede terminar siendo apenas una ausencia de dos semanas o convertirse en la antesala de una salida definitiva. Si ocurre lo segundo, Vázquez habrá terminado de eliminar uno de los últimos contrapesos internos que todavía encontraba en ARCA y quedará con un control prácticamente completo sobre la estructura que concentra, al mismo tiempo, la recaudación tributaria y el control aduanero de las fronteras argentinas.
PL/MC