Santilli posible sucesor
Horas clave: Milei recibe a Adorni en Olivos y define la salida del jefe de Gabinete
Cuando Javier Milei regresó de madrugada de su viaje por Madrid la decisión había sido tomada por él: Manuel Adorni se tenía que ir. La noche anterior, Karina Milei había decidido soltarle la mano al jefe de Gabinete, luego de casi cuatro meses de sostenerlo en el Gobierno, y solo faltaba el okey final del Presidente. Adorni, aseguran en Casa Rosada, ya redactó la carta de renuncia.
El sábado, el jefe de Gabinete arribó temprano a la Quinta de Olivos, donde Milei lo estaba esperando. El día anterior, Adorni conversó con Karina y consensuó con ella su partida. El escándalo generado por la causa de enriquecimiento ilícito había llegado a un punto de no retorno, y la secretaria de la Presidencia decidió escuchar, esta vez sí, el coro desesperado de funcionarios y aliados que, hace meses, reclaman la salida de Adorni para reactivar la gestión.
“Manuel fue parte del proceso. Está cansando a nivel personal con todo esto”, aseguró un funcionario nacional que estuvo, hasta tarde a la noche, participando de las conversaciones en el despacho de Karina en Casa Rosada. Hay versiones contrapuestas, sin embargo. La mayoría coincide en que la salida de Adorni fue consensuada con el jefe de Gabinete, que no se irá en malos términos, pero muchos advierten que la hermana presidencial está furiosa con él.
El punto de quiebre, advierten en el karinismo, fueron los últimos consumos que la Justicia descubrió en la tarjeta de Adorni y de algunos de sus empleados. Desde los $8 millones en “The Rosen Store”, en compras de sábanas y toallas, hasta los casi $6 millones en un monitor gamer y dos proyectores, como contó La Nación. El problema, señala un dirigente al tanto de las conversaciones, fue que hubiese utilizado las tarjetas de crédito que pertenecen a dos empleados de la vocería presidencial. “Es utilizar tu poder sobre los trabajadores de planta permanente”, cuestiona, crítico, un dirigente oficialista.
El motivo fundamental, sin embargo, fue político. La presión de los aliados en el PRO, la UCR y los gobernadores amenazaba con convertirse en un dolor de cabeza constante en el Congreso. Si bien el Gobierno había logrado blindar a Adorni en las sesiones opositoras de la Cámara de Diputados y el Senado, era cuestión de tiempo que el Congreso volviera a insistir y conseguir el número para avanzar con la moción de censura.
El martes, en la Cámara de Diputados, se reunirá la comisión de Asuntos Constitucionales para debatir los proyectos de interpelación y de censura que se acumulan contra Adorni. Y, según advierten en el oficialismo, la oposición tiene la mayoría para avanzar, con el acuerdo de la UCR y el PRO, con un dictamen de mayoría en su contra. Una situación similar se vive en el Senado, que también convocará a la comisión de Asuntos Constitucionales el miércoles y el poroteo, como en Diputados, anticipa un mal desenlace para el jefe de Gabinete.
Fue Patricia Bullrich la que le llamó la atención a la hermana presidencial sobre este punto. El jueves a la tarde, luego de que se hubiera caído la sesión en el Senado por falta de quórum, Karina llamó a la senadora y le preguntó por qué había boicoteado la sesión. “No da para más, nena. Hagan lo que quieran, pero a este tipo el miércoles se lo cargan”, le respondió Bullrich, quien insistió con que, si Adorni seguía en el Gobierno, sería imposible avanzar con los proyectos de ley que quedan pendientes en el Senado.
Reuniones de medianoche en Casa Rosada
El viernes a la noche, una vez que Adorni abandonó Casa Rosada, Karina se dedicó a mantener numerosas reuniones en su despacho. Se los veía circular a Santiago Caputo y a Martín y Lule Menem, así como a los dos funcionarios que pasarán a ocupar lugares clave en el nuevo organigrama: el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. El objetivo era tener una propuesta lista para cuando Milei llegara de viaje.
El candidato de Karina para reemplazar a Adorni en la Jefatura de Gabinete es Santilli. El dirigente del PRO se ganó la confianza de la hermana presidencial hace un año, al punto de que fue ella quien, pese a su desconfianza de todo lo que proviene del macrismo, lo propuso para ocupar el Ministerio de Interior tras la salida de Guillermo Francos. Santilli, que tiene también el visto bueno del caputismo, viene funcionando como interlocutor clave con los gobernadores. Y su ascendencia en el PRO, además de su sociedad política con Cristian Ritondo, permitió destrabar muchas de las tensiones que LLA viene manteniendo con el partido de Mauricio Macri.
Devitt, mientras tanto, mantiene un perfil más bajo, pero es uno de los principales negociadores del Gobierno con los bloques aliados. Se lo suele ver, con una carpeta bajo el brazo, recorriendo los pasillos del Congreso, conversando y monitoreando las negociaciones con las fuerzas provinciales que definen las mayorías del Poder Legislativo. En el nuevo organigrama en el que trabaja Karina, Devitt pasará a ocupar el lugar que hoy ocupa Santilli, ya sea como ministro de Interior o como vice jefe de Gabinete.
El objetivo del Gobierno es anunciar, antes de que arranque el partido de Argentina, los cambios en el gabinete. Pero ninguno se anima a anticipar nada hasta que Adorni abandone la Quinta de Olivos. La decisión final, necesariamente, será de Milei.
MCM/MG