El operativo blindaje

La Casa Rosada ganó tiempo para Adorni y envió un mensaje: su futuro lo decidirá Milei y no el Senado

25 de junio de 2026 13:07 h

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Durante toda la semana la oposición intentó instalar una idea: que el Congreso podía convertirse en el ámbito donde comenzara a definirse el futuro político de Manuel Adorni. Este jueves, la Casa Rosada respondió con una demostración de fuerza. La sesión especial del Senado terminó sin quórum y el oficialismo consiguió, con ayuda de la oposición dialoguista, postergar una vez más la discusión sobre la interpelación y la eventual moción de censura contra el jefe de Gabinete.

En Balcarce 50 no leyeron el resultado únicamente como una victoria parlamentaria. Lo interpretaron como un mensaje político. La continuidad de Adorni, repiten cerca del Presidente, no será resuelta por el Congreso sino por Javier y Karina Milei. “Los tiempos los manejamos nosotros”, sintetizó un importante funcionario del oficialismo en diálogo con elDiarioAR.

La maniobra comenzó a tomar forma minutos antes del inicio de la sesión. La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, terminó de cerrar un entendimiento con la UCR y con los bloques provinciales para convocar el próximo martes a la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde comenzarán a discutirse los proyectos de interpelación presentados por el kirchnerismo y otros sectores de la oposición. La oferta resultó suficiente para desactivar la sesión de este jueves y trasladar la pelea a un terreno mucho más favorable para el oficialismo.

El movimiento no fue gratuito. A cambio de ganar tiempo para Adorni, el Gobierno resignó el tratamiento de uno de los proyectos que impulsaba para la sesión, el de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que había quedado completamente eclipsada por la crisis política del jefe de Gabinete.

La apuesta, sin embargo, era otra. El oficialismo necesitaba impedir que el Senado fijara desde ahora una fecha para la comparecencia de Adorni y evitar que la oposición pudiera avanzar, apenas una semana después, hacia una eventual moción de censura. La convocatoria a comisión abre un nuevo plazo y, al mismo tiempo, fortalece la posición reglamentaria que impulsa la Casa Rosada: sin dictamen previo, cualquier intento de tratar el tema sobre tablas requerirá una mayoría de dos tercios.

Ese criterio quedó respaldado por los bloques dialoguistas con los que Bullrich reconstruyó una mayoría durante las últimas horas. Radicales, senadores de fuerzas provinciales y representantes de gobernadores que habitualmente colaboran con el oficialismo terminaron acompañando la estrategia dilatoria diseñada por la Casa Rosada. El kirchnerismo, que sostiene que alcanza con la mayoría absoluta prevista en el artículo 101 de la Constitución, quedó nuevamente en minoría.

Detrás de esa ingeniería volvió a aparecer Karina Milei. Después de varios días de versiones cruzadas sobre el manejo político del caso Adorni, la secretaria general de la Presidencia terminó imponiendo la estrategia que ya había funcionado en Diputados: evitar cualquier definición de fondo, trasladar el conflicto a las comisiones y convertir el procedimiento parlamentario en una herramienta para administrar el tiempo.

El protagonismo de Karina no pasó inadvertido ni siquiera dentro del propio oficialismo. El miércoles por la noche, mientras la Cámara de Diputados debatía el denominado Súper RIGI, la secretaria general apareció en uno de los palcos del recinto. Cuando los legisladores libertarios advirtieron su presencia comenzaron a cantar “Adorni no se va”. Ella respondió con una sonrisa y celebró el gesto. La escena fue interpretada por varios dirigentes como una señal política hacia adentro del Gobierno, en momentos en que todavía circulaban versiones sobre el futuro del jefe de Gabinete.

La imagen contrastó con la incertidumbre de apenas cuarenta y ocho horas antes, cuando Patricia Bullrich había anunciado que Adorni no concurriría al Senado para presentar su informe de gestión y el propio funcionario salió a desautorizarla a través de X. En la Casa Rosada sostienen ahora que aquella confusión quedó superada y que el mensaje definitivo fue el que terminó imponiéndose este jueves. El blindaje de Adorni es una decisión política del núcleo de poder que integran Javier y Karina Milei.

Eso no significa que el Gobierno considere cerrado el episodio. En Balcarce 50 reconocen que la causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito seguirá condicionando al jefe de Gabinete y que el desgaste político difícilmente desaparezca en el corto plazo. Pero hacen una distinción que consideran central. Una cosa es el deterioro de un funcionario; otra muy distinta es quién administra su corrimiento.

La sesión frustrada dejó, según esa lectura, una enseñanza. La oposición puede instalar el debate, reunir firmas o intentar construir mayorías. Pero el oficialismo cree haber recuperado algo que durante varios días pareció perder: el control del calendario político. Y allí reside, probablemente, el principal mensaje que quiso enviar este jueves: el momento de su eventual salida no será decidido por una votación en el Senado. Será, insisten en la Casa Rosada, una decisión que tomarán exclusivamente los hermanos Milei.

PL/CRM