Interna en la CGT: no hubo acuerdo para convocar a un paro general en repudio el ataque a Cristina Kirchner

La idea de convocar a un paro general en repudio al atentado a Cristina Kirchner puso en evidencia la interna en la CGT, que este lunes suspendió a último momento una reunión de su Consejo Directivo. Con un comunicado firmado por los miembros del triunvirato –Pablo Moyano, Héctor Daer y Carlos Acuña– la central obrera se mostró en “estado de alerta” y “seguir la evolución de los acontecimientos”, pese a que era el moyanismo el que empujaba a la marcha.

El argumento público de que no haya paro es que ya hubo una masiva movilización el viernes en Plaza de Mayo, a la que adhirieron no solo la CGT, sino también la CTA de Hugo Yasky y la de Hugo “Cachorro” Godoy. El comunicado difundido esta tarde, menos de dos horas antes de la reunión prevista para las 14 en Azopardo, explica: “Frente a la respuesta contundente de los trabajadores a la convocatoria efectuada y por las razones expuestas en la última reunión, corresponde dar por superada la reunión del Consejo Directivo convocada para el día de hoy, seguir la evolución de los acontecimientos y mantener el estado de alerta”.

Lo que quería Moyano no solo era un paro, sino también una movilización a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. De hecho, quería que esa acción sea hoy lunes. Fue su postura que planteó en la cumbre sindical de urgencia que hubo el viernes a la mañana en Azopardo. El camionero expuso su línea apoyado por el frente sindical, la Corriente Federal y la CTA; es decir, el ala más kirchnerista del gremialismo. 

En nombres propios, la postura de Moyano tenía la banca de Mario “Paco” Manrique –número dos del Smata de Ricardo Pignanelli, de Vanesa Siley –diputada nacional y referente de los judiciales, y con terminales en Máximo Kirchner– y Walter Correa –flamante ministro de Trabajo bonaerense y secretario de los curtidores–. 

También el bancario y diputado Sergio Palazzo había pedido la convocatoria a un paro: él mismo lo expresó en la noche del jueves del ataque a CFK, cuando los legisladores oficialistas se reunieron de urgencia en el Congreso.

A ellos se le plantaron las otras dos patas del triunvirato: Daer, de la Sanidad y cercano a Alberto Fernández, y Acuña, jefe de los trabajadores de las estaciones de servicio y referenciado con Sergio Massa. A su vez, los “independientes” como Gerardo Martínez –Uocra–, Andrés Rodríguez –UPCN– y José Luis Lingeri –Obras Sanitarias–.

El paro estaba encaminado para hoy y se suspendió para reanalizar algunas cuestiones. Algunos querían marchar al Congreso y otros a la Corte”, dijo hoy el mecánico Manrique, que desafió internamente: “Este momento no es de los dirigentes, es el momento del Pueblo. Esto no lo comprenden en la CGT. Algunos están preocupados por la relación con las cúpulas”. Y completó al portal especializado InfoGremiales: “Espero que pueda ponerse una fecha de paro”.  

El fin de semana hubo contactos telefónicos entre los popes sindicales y ahí ya Moyano se dio cuenta que su propuesta no tenía la venia del resto de la CGT. La actitud generalizada del oficialismo es, por el momento, bajar el tono de la disputa política. Consideran que la movilización del viernes sirvió para “canalizar” el dolor que había en la militancia K. De hecho, aún el Presidente tiene agenda acotada y también se suspendió el congreso del PJ nacional programado para el viernes 9 en Santiago del Estero. “Hubo contactos entre todos los sectores y hoy se acordó no hacer paro. Se decidió por consenso que no se convocara a un paro ya que la mayoría de los gremios nos movilizamos el viernes”, aseguraron en la Uocra a elDiarioAR.

En un gremio kirchnerista admitieron que la postura de Moyano no prendió en el resto de la CGT, pese a que el viernes se acordó patear para este lunes toda definición. Si bien no había habido consenso, se creía que el llamado al paro estaba al caer. “Le torcieron el brazo”, recogió este medio.

Lejos de mostrar fisura, el comunicado de la CGT buscó dar una señal de unidad: “Debemos mantenernos unidos para ponerle un límite social a la confrontación política. Reiteramos nuestro reclamo de responsabilidad democrática a los líderes parlamentarios de todos los partidos políticos”, reza el texto en uno de sus párrafos. Y en el cierre, plantea: “El movimiento obrero organizado garantizará con la fuerza de todos los trabajadores la plena vigencia de todos los derechos democráticos de nuestro país. Basta de Violencia Social y Política. Demandamos Justicia Independiente para todos los argentinos”.

MC