En eventos este miércoles y jueves

Milei se codea en 48 horas con operadores, intelectuales y financistas de la internacional de extrema derecha

Javier Milei protagoniza esta semana dos citas con la internacional de la nueva derecha. Este miércoles cierra “Vientos de Cambio”, la cumbre que organizan la Fundación Libertad y Progreso junto con dos think tanks estadounidenses, que arrancó este martes en el Hotel Sheraton de Retiro. Y el jueves vuela a Santiago de Chile para el V Encuentro Regional del Foro Madrid, el evento que organiza Vox a través de su Fundación Disenso.

En Buenos Aires, el Presidente habla en la conferencia de clausura de este miércoles a las 18.15, después de dos jornadas completas de paneles: es la estrella que corona un festival de economistas, filántropos y empresarios. La lista de oradores internacionales de “Vientos de Cambio” incluye a Marcel van Hattem, diputado bolsonarista brasileño; Adriana Tudela, excongresista peruana; y Pedro Urruchurtu, de Vente Venezuela, el partido de María Corina Machado, quien participa el miércoles por videollamada como “la mirada” del Nobel de la Paz 2025. También hablan Luis Caputo, Federico Sturzenegger y el canciller Pablo Quirno. El cartel había arrancado más fuerte todavía: en agosto, se anunció a Peter Thiel como cabeza de afiche del evento, pero el fundador de Palantir terminó bajándose por “razones de agenda y logística”.

Los financistas tienen su propio panel, el de filantropía, este miércoles: ahí están Tim Reynolds, de la Reynolds Foundation, y Nicolás Ibáñez, uno de los empresarios más ricos de Chile, de la Drake Foundation. Un rato antes, en el panel de inversiones, habla Iván Arriagada, CEO de la minera Antofagasta PLC. La entrada al evento costaba entre 600 y 650 dólares.

También participa el Nobel de Economía en 2000, James Heckman, que ganó por sus métodos de análisis de muestras selectivas y microdatos, y hoy es profesor en la Universidad de Chicago. Su tema en un panel es “el papel del capital humano y la estructura familiar”. También habla el chileno Axel Kaiser, de la Fundación para el Progreso y el Archbridge Institute, que en diciembre pasado que “Pinochet no tenía ideología” y que no existe un “pinochetismo” comparable al comunismo, aunque reconoció que hay “gente que admira a Pinochet y el régimen militar, sin ninguna duda”.

No es la primera vez que lo dice en público: en 2018, en un conversatorio organizado por su propia fundación, planteó que había dictaduras mejores que otras –en referencia a la de Pinochet– frente a Mario Vargas Llosa, que le cortó en seco: “Todas las dictaduras son inaceptables”. Su hermano Johannes Kaiser, que compitió por la presidencia de Chile en 2025 con el Partido Nacional Libertario, dijo que apoyaría “sin duda” un golpe de Estado en circunstancias similares a las de 1973.

El jueves en Santiago el tono cambia: ya no es un foro de economistas sino un armado explícitamente político. El Foro Madrid nace de la Carta de Madrid de 2020, impulsada por Vox y firmada por el propio Kast, y se define sin eufemismos como la contracara de derecha del Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla. El Tribunal de Cuentas español documentó que Vox giró 2,5 millones de euros a la Fundación Disenso en 2023 y otros 2 millones en 2024: a diferencia de “Vientos de Cambio”, el financiamiento no es filantropía privada sino la caja de un partido político extranjero. Tampoco es la primera vez que el foro pisa Sudamérica: en 2024 ya organizó una edición ahí, en la que Santiago Abascal brindó públicamente “por el triunfo de Donald Trump” en las elecciones de noviembre de ese año, aunque con una convocatoria tan floja que –según reconstruyó Perfil– los organizadores pidieron a los presentes que se corrieran a las primeras filas para disimular las butacas vacías en las fotos.

En Santiago, los “intelectuales” del cartel tienen nombre, apellido e historial. Kevin Roberts, presidente de la Heritage Foundation y autor intelectual del Project 2025 —el plan de gobierno que hoy ejecuta la Casa Blanca—, protagonizó en octubre y noviembre pasados una crisis interna en su propio think tank por salir a defender la entrevista que Tucker Carlson le hizo a un comentarista negacionista del Holocausto: pidió disculpas públicas pero conservó el cargo. Comparte panel con Mike González y Andrés Martínez-Fernández, ambos analistas de Heritage para Cuba y América Latina; con John P. Walters, presidente del Hudson Institute y exjefe de la oficina antidrogas de George W. Bush; y con Joshua Treviño, de la Texas Public Policy Foundation, que fue redactor de discursos de esa misma administración. En el panel sobre “la defensa de Occidente” está Kinga Gál, eurodiputada húngara de Fidesz y aliada histórica de Viktor Orbán, junto al español Hermann Tertsch. No es un cartel de outsiders: es la plana mayor del ala más dura del establishment conservador estadounidense y europeo.

El gobierno de Donald Trump tiene representación directa en Santiago: Sarah B. Rogers, subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública, da la ponencia magistral de la mañana, y el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, integra el panel sobre “el nuevo papel de Estados Unidos en Iberoamérica”.

Apenas termine el Foro Madrid, Kast y Milei se reunirán en medio de una tensión diplomática real por el Estrecho de Magallanes, después de que un brigadier argentino, Gustavo Valverde, reivindicara la soberanía sobre esa zona, aunque luego se desdijo. La propia participación de Kast como jefe de Estado en un foro partidario ya generó ruido puertas adentro de su coalición: el senador Luciano Cruz-Coke había planteado que se limitara a mandar un saludo y la excandidata opositora Jeannette Jara la calificó de “muy mala señal” para el país.

MC