Tedeum en la Catedral Metropolitana

Ante Milei y sus ministros, García Cuerva pidió unidad inspirado en Messi y alertó sobre la corrupción

0

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, presidió este jueves el tradicional Tedeum por el Día de la Independencia en la Catedral Metropolitana, con la presencia del presidente Javier Milei y buena parte de su gabinete. En su homilía, el prelado llamó a dejar atrás el individualismo, la intolerancia y “la mezquindad política”, y volvió a poner el foco en la corrupción como uno de los males que, dijo, “roban” el futuro de los sectores más postergados.

“Caminos en los que algunos aprovechan para dividirnos, para enfrentarnos, robándonos las esperanzas de salir juntos adelante, escondidos, en todas las épocas, en cuevas de corrupción, haciendo que los pobres sean cada vez más pobres, y ellos, escandalosamente, cada vez más ricos”, sostuvo García Cuerva ante Milei, sentado en uno de los primeros bancos. El arzobispo aclaró que ese señalamiento “no es cuestión de ser de tal o cual partido político o gobierno de turno”, sino “de ser o no, honesto y transparente. Ser y parecer, ahora y siempre”.

El mensaje estuvo estructurado a partir de la parábola del Buen Samaritano, que el arzobispo definió como “un ícono capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que debemos tomar para reconstruir esta Patria que amamos y nos duele a la vez”. Enumeró los “caminos peligrosos” que, a su juicio, recorre la Argentina: el de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar distinto y el de la discriminación por raza, religión o lugar de origen.

En ese pasaje, pidió no pasar de largo frente a “los heridos del camino de la vida”: los enfermos, los jubilados, los adolescentes y jóvenes víctimas del narcotráfico, los desocupados y las personas con discapacidad. “Hoy queremos hacer presentes en este Tedeum sus vidas, sus rostros, sus historias concretas; no cifras, o diagnósticos, sino sus nombres”, remarcó, y convocó a un “examen de conciencia colectivo” que evite, dijo, “buscar culpables eternos”.

Hacia el final de la homilía, García Cuerva apeló al clima futbolero para reforzar su llamado a la unidad, a poco de la disputa del Mundial 2026. Citó una publicación que el capitán de la selección argentina, Lionel Messi, difundió tras un título deportivo: “Demostramos una vez más que los argentinos cuando luchamos juntos y unidos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos (...) es la fuerza de todos peleando por un mismo sueño que también es el de todos los argentinos”. “Sigamos con la camiseta puesta”, pidió el arzobispo, y llamó a trasladar ese espíritu a “gestos concretos de solidaridad” fuera de las canchas.

La ceremonia reunió, además de Milei, al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri; al jefe de Gabinete, Diego Santilli; a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; a la titular del bloque de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; al asesor presidencial Santiago Caputo, y al canciller Pablo Quirno, entre otros funcionarios nacionales y porteños. El propio Milei y Macri protagonizaron un gesto que contrastó con la escena del 25 de mayo de 2025, cuando el Presidente le esquivó el saludo al jefe de Gobierno porteño en la puerta de la Catedral: esta vez se abrazaron al llegar y Milei felicitó a Macri por el reciente nacimiento de su hijo, en presencia de su esposa, la periodista Belén Ludueña.

Ese cruce distendido entre los mandatarios, sumado al tono conciliador de la homilía, marcó el clima general de un Tedeum que, a diferencia de otras ediciones, transcurrió sin gestos de tensión visibles entre el poder político y la Iglesia. García Cuerva evitó las referencias explícitas a la gestión de Gobierno y prefirió, como en intervenciones anteriores, hablar en términos de valores compartidos: escucha, compasión y responsabilidad colectiva frente a la desigualdad, dejando la interpretación política de sus palabras -y en particular de la mención a las “cuevas de corrupción”- abierta para funcionarios y dirigentes presentes.