La agenda presidencial

Milei salió del repliegue y arrancó septiembre con cinco días seguidos de actividad

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Javier Milei volvió a acelerar. Después de varias semanas de agenda pública reducida, el Presidente arrancó septiembre con una sobredosis de actividad: cinco días consecutivos entre reuniones, discursos, un viaje al exterior y otro al interior del país. El contraste es particularmente visible en la Casa Rosada. Milei había pisado por última vez Balcarce 50 el 31 de julio y recién regresó el lunes 24 de agosto, cuando encabezó una reunión de gabinete. Durante buena parte de ese intervalo se había replegado en la Quinta de Olivos con una ocupación que compitió con la gestión cotidiana: terminar de escribir su nuevo libro, “La moral como política de Estado”.

Este martes ofreció quizás la imagen más clara del cambio. Apenas ocho días después de aquella reaparición, Milei volvió a sentarse a la cabecera de la mesa del gabinete, repasó con sus ministros la marcha de la economía y terminó alterando sobre la marcha una semana que ya venía cargada. La cuestión Malvinas irrumpió en la reunión y el Presidente decidió que hablará sobre el tema el jueves a las 21 por cadena nacional.

El contraste con agosto es difícil de disimular. Entre una visita y otra a la Casa Rosada transcurrieron 23 días, mientras la política seguía moviéndose sin él en el centro de la escena. La ausencia física de Milei fue, de todos modos, lo suficientemente prolongada como para alimentar versiones de todo tipo. En esos días llegaron a circular incluso rumores sobre el estado de salud del Presidente, que desde el Gobierno negaron tajantemente. En el entorno presidencial descartaron tajantemente que existiera algún problema de esa naturaleza.

Milei siguió la gestión desde Olivos, pero redujo sensiblemente su exposición presencial. No ocurrió lo mismo en las redes sociales. Allí su actividad volvió a intensificarse durante las últimas semanas y también recrudecieron sus ataques contra el periodismo. Este mismo martes por la noche, después del anuncio de la cadena nacional, reaccionó contra quienes cuestionaron su utilización para hablar sobre Malvinas. “Las MIERDAS HUMANAS (95%) de siempre salen a llorar por el uso de la cadena nacional”, escribió, y volvió a utilizar la misma expresión para acusar a sus críticos de estar dispuestos a “atacar al gobierno incluso si implica defender intereses extranjeros”.

Agenda frenética

La cadena que tendrá lugar este jueves agregó otra casilla a una agenda que prácticamente no tiene huecos. El raid comenzó el lunes con su participación en el Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), donde el Gobierno volvió a exhibir su intención de recuperar una fecha de la Fórmula 1 para la Argentina. Este miércoles cerrará el encuentro “Vientos de Cambio: Avanza la Libertad en Argentina y las Américas”, un escenario bastante más familiar para Milei, que volverá a combinar allí la defensa de su programa económico con la batalla ideológica.

El jueves deberá multiplicarse. Viajará a Santiago de Chile para participar del Foro de Madrid y por la noche volverá a concentrarse en la política doméstica con la cadena nacional sobre Malvinas, que será grabada ese mismo día. El viernes cambiará nuevamente de escenario: desembarcará en Puerto Iguazú para participar de la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), en la que será su primera visita oficial a la provincia de Misiones.

La hiperactividad también llega en un momento en el que el Gobierno necesita recuperar capacidad para imponer su propia lectura de la economía. La estabilización sigue siendo el principal activo que exhibe la Casa Rosada, pero debajo de los grandes números comenzaron a aparecer discusiones que resultan más difíciles de encapsular en el relato oficial. El propio Ravier dejó en evidencia esa tensión este martes: aseguró que el Gobierno “no ve crisis económica”, aunque reconoció que existen empresas que cierran, trabajadores que pierden sus puestos y familias sensibles al incremento de las tarifas.

Milei pretende evitar que esas fotografías particulares terminen componiendo una imagen general adversa. En las conversaciones con sus colaboradores viene reclamando una defensa más enfática de los resultados de la gestión. La discusión ya no pasa solamente por mostrar la baja de la inflación o el equilibrio fiscal, sino por disputar la interpretación de una economía en la que la Casa Rosada asegura ver una recuperación mientras distintos sectores acumulan señales menos auspiciosas.

PL/MG