Clima en el Gobierno
Milei sigue desde Olivos el debate por la reforma laboral en un día clave para el oficialismo
La Casa Rosada vive la sesión del Senado como una prueba de gobernabilidad. Desde la Quinta de Olivos, sin agenda pública y en comunicación permanente con su mesa política, Javier Milei sigue minuto a minuto el debate por la reforma laboral, el proyecto más sensible del oficialismo en este tramo legislativo. El Presidente optó por una conducción a distancia, atento a la evolución del poroteo y listo para intervenir si el clima en el recinto obliga a recalibrar la estrategia. En Balcarce 50 repiten que cuentan con 44 votos, pero evitan anticipar escenarios: nadie da por cerrado el resultado hasta ver cómo se vota artículo por artículo.
El operativo político se trasladó al Congreso. La mesa política del oficialismo hará base entre Diputados y el Senado para seguir la sesión en tiempo real, mientras la jefa de bloque Patricia Bullrich conducirá la discusión en el recinto. “Diego [Santilli] estará todo el día internado en el Senado, trabajando con los gobernadores y los senadores, en línea y en equipo con Patricia, Manuel, Karina y Martín”, describieron en el entorno del ministro del Interior. En la Casa Rosada reconocen que el resultado depende tanto del número de votos como del clima político que rodea la votación.
La ausencia de Santiago Caputo en la negociación parlamentaria también forma parte del esquema. En el Gobierno aseguran que el asesor presidencial no intervendrá en el poroteo, una decisión que refuerza la centralidad de Bullrich en el Senado y que remite al reparto de roles que el oficialismo ensayó en diciembre durante la discusión del Presupuesto 2026, cuando Caputo también se mantuvo corrido de la primera línea legislativa. Más allá de la interna, la escena vuelve a mostrar un equilibrio en el manejo político del oficialismo, con distintos actores administrando áreas específicas del poder.
El respaldo de la oposición dialoguista es el producto de una negociación extensa que terminó con más de 28 modificaciones sobre el texto original. El Gobierno eliminó el capítulo que reducía el Impuesto a las Ganancias para sociedades —principal reclamo de los gobernadores por su impacto en la coparticipación—, reformuló el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para indemnizaciones, introdujo cambios en el financiamiento de las obras sociales y en los aportes sindicales. El rediseño contrastó con la postura inicial del propio oficialismo, que hasta hace pocos días sostenía que el proyecto no se modificaría.
En el Gobierno justifican el giro como parte de un método antes que como una concesión. La presión de los gobernadores y el canal de diálogo abierto con la CGT obligaron a recalibrar el proyecto, en una dinámica similar a la que el Ejecutivo ya había mostrado en otras negociaciones clave, como la Ley bases. En Balcarce 50 insisten en que el núcleo de la reforma permanece intacto y relativizan el alcance político de los cambios. En esa línea, recuerdan el trabajo previo que Bullrich canalizó a través de la laboralista Josefina Tajes para escuchar posiciones de bloques dialoguistas y ordenar el rediseño antes del debate.
Mientras se desarrolla la sesión, el Ejecutivo monitorea la movilización convocada por la CGT. En las inmediaciones del Congreso se registraron incidentes y momentos de fuerte tensión entre manifestantes y fuerzas de seguridad, con escenas de represión durante la protesta. Desde el oficialismo endurecieron el discurso y respaldaron el operativo. “Estos no son defensores de los trabajadores, son DELINCUENTES ORGANIZADOS. Esto es lo que se termina en la Argentina, el apriete a los laburantes y el choreo de la industria del juicio”, sostuvo Santilli en su cuenta de X.
La reforma laboral es la primera gran ley estructural del año y funciona como test de gobernabilidad para un Gobierno sin mayorías propias. Si el proyecto avanza, en la Casa Rosada lo leerán como validación de un método que combina confrontación discursiva con negociación práctica. Si se complica, quedarán expuestos los límites de ese equilibrio. Con ese telón de fondo, el oficialismo también seguirá de cerca el tratamiento, este jueves, de la Ley Penal Juvenil y el avance del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, parte de una misma secuencia parlamentaria que en Balcarce 50 definen como decisiva para consolidar su agenda política.
PL