Tercera visita oficial
Milei viaja a Israel en medio del frágil alto al fuego de Netanyahu y Trump con Irán y Líbano
El viaje no es uno más en la agenda presidencial. Se trata, en todo caso, de la condensación de una política exterior que Javier Milei decidió exhibir sin matices desde el primer día. Este sábado, el Presidente partirá rumbo a Israel, donde permanecerá hasta el 22 de abril con un rol protagónico en los actos por el 78° Día de la Independencia: será uno de los encargados de encender las antorchas en el Monte Herzl, un gesto reservado para figuras destacadas y cargado de simbolismo político.
La invitación no pasó inadvertida. Desde el gobierno israelí la leyeron como un reconocimiento explícito al posicionamiento internacional de la Argentina bajo la gestión libertaria. “Estar en el lado correcto de la historia”, fue la fórmula que eligieron para justificar la presencia de Milei en una de las ceremonias más sensibles del calendario local. En un contexto global atravesado por las tensiones persistentes en Medio Oriente, la escena lo ubicará entre los dirigentes extranjeros más visibles de la celebración. En una entrevista al Canal 14 de Israel difundida este jueves, el mandatario argentino dijo que viaja “sin especulación política” y afirmó que se sintió “conmovido” por tener la oportunidad de participar del evento.
“Me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”, ya había expresado el pasado 9 de marzo al exponer en la Universidad judía de Yeshiva de Nueva York, donde volvió a fijar sin matices su posicionamiento internacional. En esa misma intervención, Milei reafirmó que Irán es “enemigo” de la Argentina al vincularlo directamente con los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel.
En la antesala del viaje, el Presidente sumó otro gesto en la misma dirección: el miércoles pasado recibió en su despacho de la Casa Rosada al titular de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), Mauro Berenstein. El encuentro, de bajo perfil pero cargado de significado político, funcionó como una señal adicional de sintonía con la comunidad judía local y de reafirmación del rumbo que el Gobierno viene trazando en materia de política exterior.
Tercera visita
Milei viajará a bordo del Tango 01 con una comitiva reducida, integrada por su hermana y secretaria general, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Será la tercera visita oficial de Milei a Israel desde su asunción, una frecuencia que, por sí sola, dice algo. La relación empezó a delinearse en febrero de 2024, cuando el mandatario eligió ese destino para su primer viaje internacional como presidente, en plena invasión en Gaza. Volvió en junio de 2025, con un discurso ante la Knesset —el órgano unicameral que ostenta el poder legislativo del Estado de Israel— y una agenda que combinó gestos religiosos con definiciones políticas de alto impacto.
Ahora, el tercer viaje parece buscar consolidar ese vínculo en clave estratégica. En las últimas horas comenzó a tomar forma el detalle de la agenda oficial. El Presidente partirá este sábado a las 11 desde Buenos Aires rumbo a Israel, donde aterrizará el domingo por la mañana. Ese mismo día visitará el Muro de los Lamentos y, por la tarde, mantendrá una reunión bilateral con el primer ministro Benjamin Netanyahu. Más tarde participará de la pregrabación de la ceremonia por el 78° Día de la Independencia en el Monte Herzl, donde tendrá un rol central.
El lunes 20 será uno de los días más cargados: recibirá el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Bar-Ilan por “su liderazgo, compromiso con la libertad y la democracia”, se reunirá con el presidente Isaac Herzog y visitará la Yeshivá Hebron, donde también será distinguido por autoridades académicas. El martes 21, en tanto, mantendrá encuentros con líderes religiosos, visitará la Iglesia del Santo Sepulcro y participará de la ceremonia central por el Día de la Independencia, nuevamente en el Monte Herzl. Ese mismo día, por la noche, está prevista la partida de regreso a la Argentina.
Con esa hoja de ruta ya delineada, la incógnita pasa por una definición de alto voltaje político: el traslado de la embajada argentina desde Tel Aviv a Jerusalén. En la Casa Rosada evitan confirmarlo en público, pero en los últimos días dejaron trascender que la decisión está tomada y que será el propio Milei quien la comunique.
De concretarse, no sería una medida improvisada. Se trata de una promesa de campaña que Milei viene sosteniendo al menos desde 2022 y que lo emparenta directamente a Donald Trump: mudar la sede diplomática argentina siguiendo el camino que abrió su par estadounidense en 2018, en una medida que generó fuerte controversia internacional.
En más de una ocasión, el líder libertario explicó esa postura en clave ideológica y también religiosa. “El uno [por Dios] le hizo romper las primeras tablas de la ley a Moisés y la primera palabra que pronunció fue Jerusalén. Esa fue la capital que eligió el Rey David”, argumentó, al fundamentar su decisión de reconocer a esa ciudad como capital israelí.
También, durante su carrera hacia la Casa Rosada, Milei sostuvo en varias oportunidades que su primer viaje como presidente iba a ser a ese país de Medio Oriente. Un deseo que cumplió, cuando se lo pudo ver profundamente conmovido frente al Muro de los Lamentos junto a su rabino y “maestro espiritual” Axel Wahnish, hoy representante diplomático argentino ante Israel. A lo largo de su estadía, en 2024, también recibió la bendición del rabino Osher Vai y visitó el kibutz Nir Oz, al sur del país, una de las poblaciones que sufrió el ataque del 7 de octubre de 2023.
Es que el viaje que comienza este sábado también servirá para reforzar una línea diplomática que el Gobierno viene profundizando en paralelo. Pocos días atrás, la administración libertaria declaró como “organización terrorista” a la Guardia Revolucionaria de Irán, como ya había hecho en julio de 2024 con Hamás. Son decisiones que, en conjunto, terminan de perfilar un alineamiento que no se limita a lo meramente discursivo y coloca a Milei como uno de los principales aliados de Israel, justo cuando la imagen del Estado judío cae a un piso histórico en Europa y EE.UU.
PL/CRM