Para la sesión por la reforma laboral
Con pesimismo sobre los votos, la CGT redobla la apuesta en Diputados y presiona a los gobernadores
Pocas horas después de anunciar un paro general de 24 horas, la conducción de la CGT se dirigió a la Cámara de Diputados para ratificar la medida de fuerza y enviarle una advertencia a quienes voten, el jueves, la reforma laboral de Javier Milei. “Aquel que dé quórum está traicionando al pueblo. Quizá se sienten empoderados ahora, pero esto pasa y el pueblo tiene memoria”, les dijo Octavio Argüello (Camioneros) y, minutos después, La Libertad Avanza oficializó la sesión para el día siguiente a las 14 horas. Fue un mensaje: el oficialismo presumía tener el número para sesionar y así se lo hizo saber a los sindicatos.
Los triunviros de la CGT, Argüello, Jorge Sola (Seguros) y Cristian Jerónimo (Vidrio), ratificaron el paro sin movilización en la sede de Azopardo y enfilaron para el Anexo de la Cámara de Diputados. Mientras los diputados de La Libertad Avanza terminaban de afinar los acuerdos con los aliados para oficializar la convocatoria de la sesión, la conducción de la CGT se sentó en el medio de la sala del plenario de comisiones de Presupuesto y de Trabajo y apuntó el dedo contra quienes dieran quórum al día siguiente.
“Queremos decirle a los gobernadores que no se olviden a quién representan y que no dejen las convicciones en la puerta de la Cámara de Diputados. El pueblo no se olvida de quien los traiciona. Nosotros vamos a volver a gobernar la Argentina y todo el daño que generaron lo vamos a convertir en dignidad”, afirmó Jerónimo, y un grupo de diputados del peronismo aplaudió.
En el bloque peronista, sin embargo, predominaba la desazón. Pese al conflicto que había generado el artículo 44 del proyecto, que recorta a la mitad las licencias médicas en caso de accidente o enfermedad por fuera de la actividad laboral, el oficialismo se mostró confiado en tener el número para sesionar al día siguiente. Minutos antes, Gabriel Bornoroni, el jefe de bloque libertario, había anunciado que se quitará el artículo del dictamen y, para el peronismo, fue como si el Gobierno oficializara que tenía el número para sancionar la ley.
“A esta altura lo del artículo 44 fue para tenernos a nosotros hablando de otra cosa. Pero el número para el quórum ya lo tienen”, masculló, pesimista, una de las referentas peronistas del bloque de Unión por la Patria. Minutos después de decirlo, el oficialismo formalizó el pedido para sesionar el jueves a las 14 horas.
“Esto no termina acá”
Conciente de que el número para boicotear la sesión estaba tambaleando, la CGT optó por apuntar los cañones hacia el día después. Por un lado, contra los gobernadores y diputados que acompañarán la ley. Y, por el otro, hacia una posible judicialización, la última carta del sindicalismo por esta horas: si el Gobierno tenía asegurada la mayoría para sancionar la ley, habría que apostar a que la Justicia la declarara inconstitucional. Tal como pasó, hace un año, con el capítulo laboral del mega DNU 70.
“La CGT, más allá de lo que pase en la sesión, no nos vamos a resignar. No vamos a bajar los brazos. Ningún proyecto de ley va a avasallar nuestros derechos porque todavía nos queda la Justicia. No vamos a pedir que ningún empresario inescrupuloso, como Madanes, venga a atropellar a los compañeros”, exclamó Jerónimo, quien apuntó contra el dueño de Fate, la empresa de neumáticos que cerró su planta después de 80 años de funcionamiento.
Mientras hablaba, detrás suyo, los diputados libertarios murmuraban. Lilia Lemoine se sonreía, y cuchicheaban con sus compañeros de bancada, ubicados en la mesa de al lado de los dirigentes sindicales y los diputados peronistas. “Para los diputados a nuestras espaldas, que están criticándonos, no se olviden que en 2001, cuando fracasó el proyecto económico muy similar a este, todos los legisladores que traicionaron al pueblo argentino pagaron un costo muy alto”, les advirtió el triunviro y titular del sindicato de Vidrio.
Argüello subió la apuesta y, mirando a los diputados que estaban ubicados delante suyo, les advirtió: “Aquel que de quórum está traicionando al pueblo. Hoy están atrevidos y agrandados, pero no sea que se de vuelta la torta. Porque el pueblo tiene memoria y todos van a tener que aclarar la traición que van a votar”.
El delegado de Camioneros estaba mirando a los diputados pero el mensaje, en realidad, tenía otro destinatario: los gobernadores. Especialmente aquellos que, como Martín Llaryora o Gustavo Sáenz, habían comprometido su rechazo a la ley y, al momento de votar, habilitaron a sus senadores a que votaran a favor del proyecto en la Cámara alta. Eran ellos, advertían en la central sindical, los que habían destrabado la sanción de la ley. No el PRO o el radicalismo: los gobernadores peronistas.
MCM/CRM