La Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron en Asunción un ambicioso acuerdo de libre comercio que creará la más amplia zona integrada del mundo, un día “histórico” en medio de la nueva ofensiva arancelaria del presidente estadounidense, Donald Trump.
Con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la cabeza, la cúpula del bloque comunitario y cinco mandatarios latinoamericanos asistieron a la ceremonia de la firma del tratado comercial, que se negoció durante el último cuarto de siglo.
El comisario europeo de Comercio, Maroš ŠefÄoviÄ, y los cancilleres de los países del Mercosur, Pablo Quirno (Argentina), Mauro Vieira (Brasil), Rubén Ramírez (Paraguay) y Mario Lubetkin (Uruguay) rubricaron el pacto, en un acto en la sede del Banco Central de Paraguay, ante cientos de invitados y entre aplausos.
“Usamos con ligereza muchas veces los calificativos, pero hoy no es el caso; estamos ante un día verdaderamente histórico y largamente esperado por nuestros pueblos, al unir dos de los mercados más importantes del mundo: Europa y Suramérica”, dijo el presidente de Paraguay, Santiago Peña, cuyo país ostenta la presidencia rotativa del Mercosur.
En su intervención, Von der Leyen puso el acento en que el documento apuesta por “el comercio justo” y una asociación de largo plazo frente a los “aranceles” y el “aislamiento” que hoy se promueve en algunos rincones del planeta.
Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, remarcó ante sus socios suramericanos que la UE no busca “esferas de influencia”, ni “dominar”, sino promover “esferas de prosperidad”, en pleno afán expansionista de potencias como EE.UU. y Rusia.
El pacto es un auténtico hito para ambos lados, pues permitirá crear una zona de libre comercio con unos 720 millones de habitantes y un peso económico de 22 billones de dólares (19 billones de euros), casi un cuarto del PIB global.
De forma gradual, reducirá o eliminará los aranceles para alrededor del 90% de las exportaciones e importaciones. La UE, por ejemplo, espera ahorrarse 4.600 millones de dólares (unos 4.000 millones de euros) en tarifas aduaneras por año con el acuerdo.
Una luz en medio de un mundo “turbulento”
Del lado sudamericano, también estuvieron presentes en la firma los presidentes Javier Milei; de Uruguay, Yamandú Orsi; de Panamá, José Raúl Mulino; y de Bolivia, Rodrigo Paz. Panamá ingresó recientemente en el Mercosur como Estado asociado y Bolivia está en el final de su proceso de adhesión como miembro pleno.
Todos coincidieron en el mismo diagnóstico y dieron la misma receta ante este mundo “volátil” y “turbulento, donde las certezas del pasado ya no están”: frente al proteccionismo, más comercio.
Orsi y Milei fueron además de los más enfáticos en instar al Mercosur, fundado en 1991 en la misma sede del Banco Central paraguayo, a profundizar su proceso de integración y adaptar sus mecanismos de negociación a la velocidad de la economía global.
“El cierre y el proteccionismo amparados en la retórica son los máximos causantes del estancamiento económico y el crecimiento de la pobreza”, expresó el presidente argentino.
Javier Milei también dedicó parte de su discurso a aplaudir a Donald Trump, después de que Estados Unidos bombardeara Venezuela el pasado 3 de enero y capturara al “narcoterrorista” y entonces presidente de ese país, Nicolás Maduro. De Venezuela también se acordaron Mulino y Paz.
La “amarga” ausencia de Lula
La ausencia más destacada fue la del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, gran valedor del acuerdo y quien no acudió al acto por un cambio de protocolo de última hora.
Según fuentes oficiales brasileñas, el evento se programó para celebrarse a nivel ministerial, pero Peña, ante la trascendencia del mismo, invitó también a los presidentes.
“Su ausencia deja un sabor amargo, agridulce, pero no podemos dejar de reconocer el liderazgo que ha tenido el presidente Lula en llevar adelante las negociaciones”, dijo Peña en una rueda de prensa posterior a la firma.
Brasil, mayor potencia de América Latina, estuvo representado por su canciller Mauro Vieira, quien aprovechó para pedir que el acuerdo con la UE se implemente de forma “justa” y “equilibrada”.
Trump sigue con lo suyo: más aranceles
Y mientras la UE y el Mercosur celebraban su integración comercial, Trump relanzaba su ofensiva arancelaria a través de sus redes sociales.
El mandatario anunció que, a partir del 1 de febrero, impondrá un arancel del 10% a los productos de ocho países europeos que mandaron tropas a Groenlandia en un intento por reforzar la seguridad de la isla y contener los deseos de anexión del republicano.
Y advirtió que incluso los subirá hasta un 25% en junio y los mantendrá en vigor hasta que se cierre un acuerdo “para la compra total y plena de Groenlandia” por parte de Washington.
Costa anticipó desde Asunción que la respuesta de la UE será “conjunta” y rápida. Pocas horas después, Costa y Von der Leyen emitieron un comunicado que resonó en Bruselas pese a que ambos siguen en Paraguay: “Los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y podrían provocar una peligrosa espiral descendente. Europa seguirá unida, coordinada y comprometida con la defensa de su soberanía”.
EFE
JIB