RENOVACIÓN DE AUTORIDADES EN LA UBA

Barbieri: “Cuando uno sale de la UBA no le tenés miedo al mundo”

Una serie de pasillos, patios y antesalas de antesalas conducen hasta la última sala, la que antecede el despacho de Alberto Barbieri. Es un laberinto del que emerge, al final, el hombre que durante ocho años estuvo al frente de la Universidad de Buenos Aires. Lleva un traje negro del que cuelga, justo arriba del corazón, un prendedor en el que desde a una distancia considerable aún se puede leer “UBA”. Para sentarse elige la cabecera de la mesa y lo primero que llama la atención son sus zapatos: no tienen cordones y la suela es de goma.

Lo segundo que resulta llamativo es que a lo largo de toda la entrevista con elDiarioAR nunca habla en singular, siempre se refiere a “nosotros”, como si en ese pronombre encerrara todo el universo que abarca la mayor universidad del país.

Barbieri se formó en la UBA. Allí conoció a su mujer, y allí estudiaron su hijo y su hija ella sociología, él arquitectura. Está orgulloso de esa pertenencia. Se le nota, la muestra: “Cuando uno sale de la UBA no le tenés miedo al mundo”, sentencia.

Tanto el despacho como la sala que lo antecede tienen ventanales sobre la calle Viamonte, en pleno microcentro. Barbieri dice que lo que más le costó en estos ocho años fue transitar esos pasillos y antesalas despojados de alumnos. “Los únicos que venían eran los que protestaban acá afuera”, se ríe.

Barbieri llegó al rectorado en 2014 y si bien siempre se sintió cómodo definiéndose como peronista, también le gusta aclarar que es un “peronista del abrazo de Perón y Balbín.

“Creo firmemente en eso -asegura-. Parece que estamos hablando de la prehistoria en este país, pero yo creo en las causas nacionales y populares, creo que se ha desvirtuado eso. Acá llevé a la práctica, en lo que pude, el concepto filosófico de lo que significa ese abrazo, y creo que es justamente lo que demuestra nuestra coalición académica de gobierno entre profesores, graduados y estudiantes, en donde hay pensamientos desde peronistas, radicales, socialistas y muchos independientes, pero todos con un pensamiento que los engloba, que es la defensa de la educación pública, de calidad e inclusiva, eso trasladado a lo que puede llegar a ser a nivel nacional es lo que yo significo con ese abrazo”.

Fue esa alianza, impensable fuera de la Universidad, la que le permitió llegar al rectorado. La misma que lo ayudó a llevar adelante una reforma del estatuto que, por primera vez, prohíbe la reelección indefinida del rector. Como Barbieri fue elegido antes de esa modificación, estaba habilitado para presentarse a un tercer mandato. Pero a fines de abril anunció que dejaba el sillón vacante. “Sería contradictorio de mi parte”, explica.

El 24 de junio se sabrá quién es su sucesor, y el 1 de junio no tendrá mas remedio que dejar su despacho.

¿Qué universidad se va a encontrar su sucesor?

Tuvimos una gestión con signo positivo. Pudimos avanzar en muchas de las cuestiones que nos planteamos al inicio, con mostrar la universidad al mundo y que la universidad conozca más al mundo. Nos conocen más, nos evalúan mejor, quedamos con una muy buena reputación a nivel internacional y local, y eso creo que fue claramente una política que nos propusimos desde el primer momento. Esto nos posicionó muy bien y, con la relatividad que significan los rankings, somos la primera en el principal ranking de universidad valorada en Iberoamérica. Cuando yo asumí la gestión estábamos en el puesto 209, que igual era muy bueno, y pasamos al puesto 67, 142 puestos no es menor, teniendo en cuenta que hay 26.000 universidades en el mundo. Creo que el principal legado que dejamos es que dejamos una universidad en crecimiento.

¿Cuáles fueron los principales cambios que impulsaron ese ascenso?

Las nuevas carreras, en la actualización de los planes de estudio, tuvimos más de 72 actualizaciones de planes de estudio, ocho nuevas carreras, algunas de ellas de mucha trascendencia, como la ingeniería en petróleo o la licenciatura en ciencia de datos. Ingeniería en petróleo hoy rankea en las 35 primeras carreras en el mundo, eso es un valor que impacta directamente con la nueva inscripción que están teniendo los nuevos estudiantes, en donde valorizan estas carreras nuevas, con lo cual significa que nosotros acertamos o tuvimos una idea clara de lo que significaba lo que se necesitaba para el futuro, nos adelantamos y hoy están creciendo de manera más incremental. También la conexión de la universidad con el sistema productivo, o sea, programas de ciencia y tecnología orientados al sistema productivo. Nosotros nos debíamos avanzar en todo lo que es la tecnología aplicada, tanto al proceso de enseñanza del aprendizaje, como a la gestión administrativa de la universidad. La pandemia nos llevó a tener que, de golpe, hacer virtual más de 6.000 materias, 30.000 profesores, 320.000 alumnos. Hoy los alumnos directamente desde su computadora pueden acceder a todos los trámites, desde la inscripción hasta pedidos de certificaciones, hasta el título universitario que sale en forma digital. Y el otro tema fundamental son las obras. A pesar de la volatilidad económica y política de nuestro país en estos últimos 8 años, pudimos hacer muchas obras que son trascendentes para las unidades académicas y para la investigación, como nuevos edificios, bioterios, institutos de investigación, equipamiento, el centro de protonterapia único en Latinoamérica, son muchísimas las obras. La verdad que fue una tarea ardua y creo que es un legado.

¿Y cuál es la cuenta pendiente?

Siempre en una organización tan compleja uno piensa que puede hacer algunas cosas y otras no. Una fue ver cómo podíamos mejorar, tratar de hacer la ampliación y la re funcionalización del Hospital de Clínicas de forma integral. Lo hicimos con todas las gestiones de los diferentes gobiernos y de los diferentes ministros. No tuvimos suerte, lo tenemos ahí, pero es una de las cosas que me hubiera gustado terminar.

Usted plantea una universidad más conectada al mundo pero lo cierto es que en el día a día todavía puede resultar caótico estudiar en la UBA. ¿Cómo conviven un centro de protonterapia con pizarrones de tiza o los trámites que se quedan a mitad de camino?

Esa es la universidad, o sea, una cosa es la escuelita secundaria, en donde a uno le dicen “estudia de tal página a la otra”. Acá uno viene a formarse académicamente, profesionalmente y para la vida real, para la vida cotidiana, y también como ciudadano. Yo con casi 50 años de graduado me acuerdo del primer día que entré a la UBA, ¿por qué? Porque venía de una escuela de barrio. Entré en el 74, y en la Facultad de Ciencias Económicas el hall central estaba dividido por un cartel. Unos años después pude saber cómo era el hall completo porque con la cantidad de carteles que había era imposible verlo. La vida es eso también, entonces, uno aprende después a que ese supuesto desorden, porque viene de una vida demasiado pautada, demasiado cuidada en una burbuja, que la universidad no es una burbuja, la universidad es la realidad, la universidad te muestra lo que es la realidad de la sociedad puesta contra personas que saben de una materia y te van a enseñar de esa materia a vos igual que al de al lado, igual que a los demás, y no va a estar viendo si vos seguís o no seguís ese camino, te van a dar las herramientas para hacerlo, y si vos tenes dudas tenes que ir y preguntarlo. Esa es la vida universitaria. Hay muchas instituciones terciarias que todavía se siguen manejando como escuelita, y el diferencial que tiene la UBA es que cuando uno sale de la UBA te podés manejar solo, tenés todas las herramientas para manejarte solo, no le tenes miedo al mundo, sabes que te dieron todos los conocimientos del primer nivel académico pero, sobre todo, te dieron la posibilidad de tener pensamiento crítico.

Pero en esa dinámica también hay un porcentaje de alumnos que pueden pasar esa barrera del caos y terminan siendo excluidos.

Esto es como todo en la vida. Si vamos a números estadísticos, de los que entran en el primer año de la carrera, un promedio de todas las carreras estamos en el 64% que egresan, no CBC, carrera. El CBC tiene otras connotaciones por el bagaje de lo que traen del secundario. En ese sentido estamos por encima del ranking promedio mundial. Pero como todo en la vida, no solo por un problema de capacidad, sino por un problema de temas personales, temas de contexto o que elegiste mal la carrera y después te das cuenta de que no era lo que te gustaba, hay un sinfín de motivos que puede hacer que uno no termine su carrera. De lo que estamos seguros es que el que termina la carrera, el promedio general de nuestros graduados es muy bien conceptualizado en el mundo, tanto académico como profesional o laboral, y eso significa que el sistema utilizado es bueno. Eso es quizás lo que diferencia a un egresado de la UBA de otra universidad. Yo creo que ese es el tema. Ese es el plus que da.

¿Cuántas decanas hay en la facultad? El tema género parece una cuenta pendiente ¿no?

La universidad es una caja de resonancia de lo que pasa a nivel social, toda la lucha del colectivo de mujeres a nivel social tiene una resonancia muy fuerte en la universidad. Es uno de nuestros signos característicos lo que hemos avanzado. Nosotros aprobamos, y en estas elecciones fue así, que en los tres claustros de la universidad, profesores, graduados y estudiantes, las listas tienen que ser mitad y mitad. Esta asamblea universitaria tiene mitad de mujeres y mitad de hombres, es más, tiene más mujeres que hombres porque la discriminación es positiva, la lista podía tener más mujeres, pero por lo menos tenían que ser la mitad. Es significa incluso problemas para armar las listas, porque en el claustro de profesores, el claustro más común es el de estudiantes donde todos tienen la misma valoración, pero en los profesores hay un tema de recorrido académico que indica que tiene que haber determinadas categorías de profesores en la lista de acuerdo a lo que dice el estatuto, y había que encontrar en todas las disciplinas la misma cantidad de hombres y mujeres para poder integrar la lista en todas las categorías. Pero en todo lo hemos logrado, incluso haciendo un esfuerzo para, sobre todo en aquellas disciplinas donde había pocas mujeres, incentivarlas para que participen, porque las necesitábamos por un tema formal que impusimos nosotros mismos. Yo creo que eso es un paso gigante que hemos dado.

¿Pero cuántas decanas hay?

Decanas en este momento hay 3.

¿Sobre un total de…?

Sobre un total de 13. Acá no hay fórmula, acá hay que entender que una cosa es el decano y otra cosa es la vicedecana o vicedecano. Es como al rector o la rectora, ahí no hay paridad que valga, es uno solo.

¿Le costó tomar la decisión de dejar el rectorado?

Hay que reconocer que siempre cuesta. Primó más mi racionalidad como administrador y mis principios. Yo creo realmente que en una organización tan compleja como esta es muy bueno que el rector no vaya más allá de dos períodos seguidos y quise dar el ejemplo. Yo fui el que impulsó y puso en vigencia la norma. Me pareció que siempre está el momento de la decisión en donde uno dice “tengo más cosas para hacer”, pero, por otro lado, decís “es hora de que lo haga otro”, y primó eso.