Cultivos hidropónicos: las ventajas de que tu lechuga nunca haya tocado la tierra

Agricultura hidropónica

Darío Pescador

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¿Quiénes son los mayores exportadores de verdura del mundo? El primer país de la lista es China, seguido de EE UU y Alemania. El siguiente en la lista te sorprenderá: Holanda. Mientras que España está en novena posición, Argentina está en el puesto 52, detrás de países como Bangladesh, Irak, Ucrania y Chile. Holanda exporta el doble de tomates que España, y se acerca a las cifras de México, un país cincuenta veces más grande. Por si fuera poco, Holanda es el tercer exportador mundial de fruta, justo por debajo de España. 

No está mal para un diminuto país con cielos grises y muy poco sol. ¿Cómo lo hacen? Con tecnología. Holanda es un país puntero en smart farming, agricultura de precisión, y una clave de esta revolución es la hidroponía.  

Plantas sin tierra

La hidroponía es un sistema de cultivo que permite hacer crecer plantas en agua donde se han disuelto nutrientes, sin necesidad de usar tierra. En su lugar se emplea algún tipo de material de soporte inerte para mantener las plantas de pie, como perlita, basalto o fibra de coco. Los cultivos se pueden apilar en vertical, en bandejas, lo que hace que sea necesario mucho menos espacio. De hecho, las ciudades del futuro pueden convertirse en los centros de producción agrícola, con “rascacielos verdes” donde se cultivan cosechas.

Aunque a veces se confunden, la hidroponía va mucho más allá que el riego por goteo y los invernaderos, que es aún la forma de producción más común. Al contrario que con las plantas en la tierra, el agua de los cultivos hidropónicos se puede recuperar y reciclar. Si se añade iluminación artificial con luz LED de bajo consumo, los cultivos crecen mucho más rápido y permiten obtener más cosechas. Tampoco es necesario el uso de pesticidas, porque se trata de un entorno cerrado y controlado.  

Los nutrientes que se disuelven en el agua de riego son nitrógeno, potasio, fósforo, calcio, magnesio, y azufre, además de otros elementos adicionales en menor cantidad. Pueden obtenerse de diversas procedencias, desde estiércol y excrementos de peces o aves, hasta fertilizantes sintéticos. Aquí está otra ventaja. Se estima que el 50% del nitrógeno de los fertilizantes en la agricultura tradicional nunca llega a las plantas, y se pierde por filtraciones o evaporación. Este exceso de fertilizantes en los cauces crea zonas muertas como la del Mar Menor en España o la del Golfo de México. Por el contrario, en los cultivos hidropónicos no se escapa ni una gota. 

El impacto medioambiental es mucho menor que en la agricultura tradicional extensiva, incluso cuando se añade iluminación artificial con LED, que compensa el ahorro de agua, de combustibles para tractores, cosechadoras, o en nitratos como fertilizantes, cuya fabricación consume enormes cantidades de energía. Como los cultivos hidropónicos se adaptan a cualquier clima, se pueden producir localmente y ahorrar en emisiones por transporte de los productos a otros destinos lejanos. Por ejemplo, en el caso de Holanda, el principal consumidor de sus frutas y verduras es la vecina Alemania.

Cultivar plantas sin tierra no es nada nuevo. Las primeras menciones aparecen en la Historia Natural de Francis Bacon en 1627. La solución nutritiva exacta para alimentar las plantas la describieron botánicos alemanes a finales del s. XIX. Hoy en día la hidroponía es una forma común de cultivo en los laboratorios, pero los avances de los últimos años la han convertido en la gran promesa para poder alimentar a los 10.000 millones de habitantes que tendrá el planeta en 2050.

De hecho, la agricultura actual es una de las grandes amenazas para el medio ambiente. Las macroexplotaciones agrícolas, la desforestación, la desaparición de especies, el transporte de productos, el agotamiento del suelo y, por último, las emisiones de efecto invernadero producidas tanto por la propia actividad como por la fabricación de fertilizantes sintéticos, ponen en duda la sostenibilidad del modelo agrícola actual.

Según datos del INE, en España el 80% del agua potable se dedica a la agricultura. Por desgracia, solo la mitad de los regadíos del país se riegan por goteo. Una cuarta parte se riega por inundación por acequias, y el resto por aspersión, ambos métodos con enormes consumos y pérdidas de agua potable por filtración y evaporación.

Algunos expertos estiman que la hidroponía podría remplazar por completo a la agricultura tradicional, igual que el arado romano remplazó a los agujeros en la tierra para plantar semillas. Entre sus ventajas se encuentran:

  • Mayor rendimiento: los cultivos hidropónicos producen entre 3 y 10 veces más cantidad de alimentos que la agricultura convencional en el mismo espacio.
  • No son necesarios herbicidas ni pesticidas, ya que el entorno está controlado.
  • Consumo de agua 20 veces menor que la agricultura convencional.
  • Las plantas crecen en la mitad de tiempo.
  • Alimentos más nutritivos: el valor nutricional aumenta al disminuir el tiempo entre la plantación y la cosecha.
  • Sin contaminación del suelo y de las aguas fluviales con fertilizantes y pesticidas. 
  • Cultivo en cualquier climatología y cualquier tipo de suelo.

Pero no todo son ventajas, en concreto, es necesaria una inversión inicial alta en tecnología y materiales. Sin embargo, los elevados rendimientos hacen que sea fácil de amortizar. Sobre todo, si se tiene en cuenta el coste las externalidades de daño medioambiental de la agricultura convencional. De hecho, el mercado de la hidroponía se ha multiplicado por cuatro en tan solo seis años.

Hidroponía en casa

Aunque en la agricultura de precisión se emplean sensores de temperatura y humedad, sistemas de riego controlados por ordenador y filtros de aire, no hace falta nada de eso para tener nuestro propio jardín hidropónico. Hay kits para empezar que incluyen los soportes y la bomba de riego. En los sitios especializados y en las plataformas de venta online van desde los 13.000 hasta los 40.000. Pero también podemos construirlo nosotros mismos con materiales de cualquier ferretería:

  • Se necesita un contenedor rectangular de 30 litros con una bandeja que encaje sobre él. 
  • Se instala una bomba de acuario que bombee el agua del contenedor hasta la bandeja.
  • Las plantas se colocan en la bandeja con soportes de fibra de coco o lana de roca.
  • El contenedor se llena con agua con nutrientes disueltos, que habrá que remplazar cada semana.
  • Se coloca el contenedor con las plantas en un lugar soleado o bajo luces LED de crecimiento.

Los cultivos hidropónicos también forman parte del plan de Elon Musk para colonizar Marte, aunque por todo lo anterior, tiene mucho más sentido aplicarlos para salvar a la Tierra y alimentar a sus habitantes. 

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