Efemérides
Día de la Secretaria: ¿por qué se celebra el 4 de septiembre?
Efemérides
El 4 de septiembre se celebra en Argentina el Día de la Secretaria, una jornada dedicada a reconocer una tarea que durante décadas estuvo asociada casi exclusivamente a las mujeres y que, con el paso del tiempo, se transformó junto con el mundo del trabajo. Secretarias y secretarios cumplen hoy funciones que van mucho más allá de atender teléfonos o manejar agendas: organizan información, coordinan actividades, reciben consultas, gestionan documentación y muchas veces se convierten en un nexo fundamental dentro de una organización.
La fecha también invita a mirar cómo cambió esta profesión. Las primeras tareas vinculadas al secretariado estuvieron estrechamente relacionadas con la aparición de la máquina de escribir y la mecanografía, herramientas que modificaron profundamente el trabajo administrativo durante la segunda etapa de la Revolución Industrial. Con la llegada posterior de las computadoras, el correo electrónico y las nuevas tecnologías, aquellas funciones se transformaron, pero la necesidad de organización y coordinación continuó siendo central.
¿Por qué se celebra el Día de la Secretaria el 4 de septiembre?
El origen exacto de la celebración no está completamente documentado y existen diferentes versiones. Una de las historias más difundidas la vincula con Christopher Sholes, inventor de la máquina de escribir, y con su hija Lilian Sholes, quien habría sido una de las primeras personas en probar públicamente el funcionamiento del invento y en practicar la dactilografía.
La expansión de la máquina de escribir generó una nueva demanda laboral. Muchas mujeres comenzaron a capacitarse en mecanografía y a incorporarse a oficinas y empresas para realizar tareas que hasta entonces tenían otras características. De esta manera, el trabajo administrativo se convirtió también en una de las vías de ingreso de muchas mujeres al mercado laboral.
Otra versión sitúa el origen de la conmemoración en Estados Unidos durante la década de 1950. Según esta historia, la entonces Asociación Nacional de Secretarias impulsó en 1952 una celebración denominada “Semana Nacional de las Secretarias”, con el objetivo de reconocer la importancia de esta actividad. La organización es conocida actualmente como la Asociación Internacional de Profesionales Administrativos.
Sin embargo, estas historias explican el desarrollo internacional de la celebración, pero no existe una explicación histórica única y comprobada que determine por qué Argentina eligió específicamente el 4 de septiembre. Organismos educativos y gubernamentales argentinos señalan que la fecha también es utilizada en Uruguay.
De la máquina de escribir a las nuevas tecnologías
La imagen tradicional de la secretaria frente a una máquina de escribir quedó atrás hace décadas. El desarrollo tecnológico modificó por completo las herramientas utilizadas en el trabajo administrativo: primero llegaron las computadoras, luego internet, el correo electrónico, las videollamadas, las plataformas de gestión y, más recientemente, las herramientas de inteligencia artificial.
Pero el cambio tecnológico no eliminó la profesión. Por el contrario, amplió sus responsabilidades. La capacidad de organizar información, administrar tiempos, coordinar personas, resolver problemas y mantener una comunicación eficiente continúa siendo fundamental en prácticamente cualquier organización.
En una empresa, una escuela, una universidad, un consultorio médico, un estudio profesional o un organismo público, la persona que ocupa una función administrativa suele tener contacto con diferentes sectores y públicos. Esa posición convierte al secretariado en un rol estratégico para el funcionamiento cotidiano.
Una profesión que dejó de tener género
Durante buena parte de su historia, el secretariado fue considerado un trabajo exclusivamente femenino. Esa asociación estuvo vinculada, entre otras cuestiones, con la incorporación masiva de mujeres a las tareas de mecanografía y administración.
Con el tiempo, esa concepción comenzó a cambiar. Actualmente, hombres y mujeres pueden desempeñarse como secretarios y secretarias, y las tareas administrativas forman parte de equipos laborales cada vez más diversos. El propio Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires destaca que las profesiones no tienen género y plantea la necesidad de pensar la actividad desde una perspectiva más amplia.
Este cambio también supone dejar atrás determinados estereotipos que durante años redujeron el trabajo de las secretarias a tareas consideradas secundarias. La organización, la responsabilidad, el manejo de información y la capacidad para resolver situaciones cotidianas son competencias profesionales que tienen un impacto concreto en el funcionamiento de una institución.
Mucho más que organizar una agenda
Una de las principales transformaciones de la profesión está relacionada con la complejidad de las tareas. El trabajo administrativo actual puede incluir la gestión de documentación, coordinación de reuniones, atención de consultas, seguimiento de trámites, elaboración de informes, manejo de agendas, comunicación interna y externa y utilización de diferentes sistemas informáticos.
En muchos casos, además, la secretaria o el secretario constituye la primera cara visible de una institución. El modo en que recibe una consulta, orienta a una persona o resuelve una dificultad puede determinar buena parte de la experiencia de quien se acerca a una empresa, una escuela, un consultorio o una dependencia pública.
Por eso, la fecha no representa solamente una oportunidad para saludar. También permite reconocer una función que muchas veces permanece invisible cuando todo funciona correctamente, pero cuya ausencia se hace evidente rápidamente cuando las tareas de organización y coordinación no se realizan.
El desafío de adaptarse a un mundo laboral en transformación
Como ocurre con muchas profesiones administrativas, el secretariado enfrenta nuevos desafíos derivados de la digitalización. La automatización de determinadas tareas, el trabajo remoto y las herramientas de inteligencia artificial están modificando la manera en que se organiza la información y se distribuye el trabajo.
En ese contexto, las capacidades humanas adquieren todavía mayor importancia. La comunicación, el criterio para priorizar tareas, la confidencialidad, la resolución de problemas y la capacidad de relacionarse con diferentes personas son habilidades difíciles de reemplazar completamente mediante herramientas tecnológicas.
El Día de la Secretaria, entonces, también puede entenderse como una oportunidad para revalorizar una profesión que supo adaptarse a enormes transformaciones: desde las primeras máquinas de escribir hasta las actuales plataformas digitales.
Un reconocimiento a quienes hacen posible que todo funcione
Cada 4 de septiembre, el homenaje alcanza a quienes trabajan detrás de escritorios, mostradores, oficinas, escuelas, consultorios, empresas y organismos públicos. Personas que organizan, responden, coordinan, reciben, recuerdan fechas, gestionan documentación y muchas veces resuelven problemas antes de que lleguen a convertirse en dificultades mayores.
Aunque el nombre de la profesión y sus herramientas hayan cambiado, existe algo que permanece: la importancia de la organización y del trabajo cotidiano para que una institución pueda funcionar.
Por eso, el Día de la Secretaria es también una fecha para reconocer ese trabajo que muchas veces ocurre en silencio y que resulta indispensable para que las actividades de todos los días puedan desarrollarse con orden y eficiencia.
NB