Milei se sube a la tensión entre Trump y Londres y habla en cadena nacional sobre Malvinas
El presidente Javier Milei utilizará este jueves a las 21 la cadena nacional para hablar sobre el conflicto de Malvinas y la relación con el Reino Unido. Poco se sabe hasta el momento sobre el contenido del mensaje pero sí que fue empujado por la mala relación que Donald Trump tiene con el primer ministro británico, el laborista Andy Burnham –y en particular con su antecesor, Keir Starmer,– y que amaga con una revisión del histórico apoyo de Estados Unidos a aquel país.
Hay también preocupación en el Gobierno por el avance de la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte y por eso uno de los posibles anuncios sería presentar acciones contra empresas, contratistas y proveedores relacionados con esas operaciones.
El pasado 25 de agosto, el gobierno de Tierra del Fuego expresó su preocupación por la llegada del buque VS Promise, dedicado al transporte de crudo y registrado bajo bandera británica, amarró en el muelle comercial del Puerto de Ushuaiatras realizar operaciones de carga en la terminal de Río Cullen, en el norte de Tierra del Fuego.
La presencia del buque no es un hecho menor: la Ley Provincial 852, conocida como Ley Gaucho Rivero, prohíbe desde 2011 la permanencia, el amarre y el abastecimiento de barcos con bandera británica en puertos fueguinos, en rechazo a la ocupación del Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.
Por eso se estima que el discurso tendrá como eje los avances que el Gobierno reivindica en la disputa por Malvinas. La otra dimensión de la agenda es Defensa y la estrategia argentina para el Atlántico Sur. El Ejecutivo prepara una nueva Directiva de Política de Defensa Nacional que pondrá el foco en la Antártida, las rutas marítimas, el extremo austral y la infraestructura considerada crítica.
En ese esquema aparece también la Base Naval Integrada de Ushuaia, un proyecto para el que el Gobierno busca financiamiento estadounidense y que pretende convertir a Tierra del Fuego en un nodo logístico de importancia estratégica para el Atlántico Sur y la Antártida. La iniciativa forma parte de un reposicionamiento que el Ejecutivo busca presentar como una política de soberanía, defensa y proyección geopolítica.
Pero el discurso de Milei de esta noche viene empujado por dos hechos que escapan a la voluntad presidencial. Por un lado el gesto desafiante de los jugadores de la Selección que levantaron la bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” luego de derrotar a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026. A los futbolistas poco les importó el pedido de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva de no llevar al encuentro ninguna mención al conflicto. Esa imagen sin planificación derivo en un repentino fervor patriótico frente a la posición elgiosa del Presidente sobre la figura de Margaret Tatcher.
“Criticar a alguien por su nacionalidad o raza es muy intelectualmente precario. He escuchado muchos discursos de Margaret Thatcher. Ella era brillante. Entonces, ¿cuál es el problema?”, había dicho Milei en una entrevista con la BBC en mayo de 2024.
La segunda razón que explican esta cadena nacional hay que encontrarla en otro hecho que tampoco tiene que ver con la pericia del Gobierno para encontrar una solución al conflicto. Hay que rastrearlo en el enojo de Trump con sus socios británico de la OTAN. El mandatario estadounidense quiere mayor presencia del Reino Unido en su guerra contra Irán y a la vez presiona para que el gobierno de Burnham destine más presupuesto al financiamiento de la OTAN.
En abril de este año se conoció un correo interno del Pentágono sugiere que Estados Unidos podría retirar el apoyo diplomático a Reino Unido sobre las Islas Malvinas. El documento, filtrado por la agencia Reuters, especifica la posibilidad de reevaluar el amparo estadounidense a las “posesiones imperiales” europeas, algo que afectaría al archipiélago que la Argentina reclama históricamente y que llevó a una guerra en 1982 en la que murieron 650 soldados argentinos y 255 británicos
Este lunes, un periodista le preguntó a Donald Trump por la postura de Estados Unidos sobre la soberanía del archipiélago. “Siempre reviso cada posición. Esa es apenas una entre muchas”, respondió el mandatario norteamericano, sin comprometerse a nada concreto pero sin descartar tampoco un cambio. La frase llegó después de que medios británicos reportaran la semana pasada que el gobierno de Trump estaría evaluando retirar su respaldo histórico a la posición del Reino Unido sobre las islas, como forma de presionar a Londres para que eleve su gasto en Defensa hasta el 3% del PBI que reclama la Casa Blanca a sus socios de la OTAN. Así, la ambigüedad de Trump tendría menos que ver con Argentina que con una pulseada financiera entre Washington y Londres.
Al día siguiente, la idea de aprovechar la ola terminó de tomar forma durante una reunión de gabinete en la Casa Rosada, donde el tema ocupó buena parte de la discusión internacional y el canciller Pablo Quirno presentó un informe sobre los movimientos diplomáticos que viene realizando el Gobierno.
Rápido de reflejos, Santiago Caputo, el hermético asesor presidencial, se apuró a escribir en su cuenta de X: “Es saludable que los Estados Unidos revisen su postura sobre Malvinas. Sería extraño que no lo hicieran. No se puede esperar menos de un aliado estratégico. Malvinas es una causa sagrada para los argentinos”.
Con el discurso de hoy, se sabrá hasta que punto el gobierno de Javier Milei está decidido a confiar en la palabra de Trump. Por lo pronto, el vocero de Burham ya aclaró que no existe ningúna posibilidad de que el Reino Unido revise su posición sobre Malvinas.
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