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Escuela de Yoga: “El Mago”, el mejor oboísta del mundo, un psicólogo y un coach negaron los delitos que les imputan

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Una denuncia presentada hace un año y medio contra la Escuela de Yoga de Buenos Aires generó seis meses de escuchas telefónicas, 14 legajos con transcripciones de audios y más de 50 allanamientos en los que incautaron más de dos mil VHSs -divididos en tres: películas infantiles, charlas espirituales, material porno-, fotos, papeles, vibradores y preservativos. Hay 19 detenidos y ocho prófugos, todos con la misma imputación: ser parte de “una organización dedicada a captar personas en situación de vulnerabilidad para reducirlos a la servidumbre y/o explotarlos sexualmente, construir un culto alrededor de su líder y promover una estructura ilegal de negocios en la Argentina y los Estados Unidos, lavar dinero y obtener influencias y/o cobertura para sus líderes”.

Hay un denunciante y cuatro testigos de identidad reservada que dieron su testimonio a la Protex -Procuraduría de Trata y Explotación de Personas- en la investigación preliminar que terminó en la formalización de la causa ante el Juzgado en lo Criminal y Correccional N°4, a cargo de Ariel Lijo. Pero hasta ahora, a 21 días de los allanamientos y arrestos, no hay personas que se hayan presentado como víctimas de la organización. En un informe preliminar, la Protex aclara que nadie quedó bajo el resguardo del Programa de Rescate. También indican que las mujeres que se identificaron como alumnas de la Escuela fueron muy reticentes a hablar con el equipo de psicólogas del Programa. La causa no tuvo mayores avances, salvo que por primera vez cuatro imputados pidieron declarar.

El Mago

En la Escuela de Yoga de Buenos Aires a Carlos Barragán lo llamaban El Mago. Tiene con qué: hijo de payaso, en 1997 obtuvo el primer premio en un concurso organizado por la Federación Internacional de Sociedades mágicas, con sede en Dresde, Alemania. Ese año, Barragán se consagró Campeón Mundial de Magia en la categoría “Grandes Ilusiones”. El Mago declaró el viernes y rechazó la imputación que hizo la Justicia sobre él y los otros 18 acusados. Barragán dijo que entró en la Escuela porque allí encontró cierta paz, un enfoque con el que logra “desarrollarse a niveles altísimos” en su carrera como ilusionista. Sufre de un enfermedad autoinmune y pidió que le aseguren la medicación que debe tomar mientras esté detenido.

El coach

Federico Sisrro también rechazó los cargos. Integrante de BA Group, una consultora que ofrece cursos de coaching, se define como “facilitador de éxito” y “conferencista motivador e inspiracional”. Aseguró que es proveedor de servicios a la organización, dando clases de “desarrollo personal”. De acuerdo al expediente, Sisrro y Marcela “La Leona” Sorkin manejaban BA Group, la entidad que le daba “apariencia lícita a los fondos provenientes de la explotación de los alumnos”. Sisrro dijo ante el secretario del Juzgado en lo Criminal y Correccional N°4, que investiga la causa, que en la Escuela “encontró un lugar de contención”. Terminó la declaración a los gritos: “Pido la excarcelación, yo no hice nada”. Sisrro empezó a escribir una novela en la cárcel.

El mejor oboísta del mundo

“No ha nacido, todavía, un oboísta mejor con él”, coinciden todos profesionales de la música clásica consultados por elDiarioAR. Se refieren a Mariano Krawczyk, quien usa el apellido artístico Krauz. Krawczyk logró ingresar a la Orquesta del Teatro Colón a principios de los ochenta. Al Colón se entra por concurso internacional. Hay que tocar detrás de un biombo frente a un jurado compuesto por el concertino, el solista del instrumento que concursa, un invitado internacional, un par de solistas de instrumentos afines -en ese caso clarinete y fagot-, el director de la orquesta y un veedor del sindicato que no tiene voz ni voto. Para los noventa, el oboísta pidió una licencia en el Colón y se fue a estudiar a Holanda. A su regreso, decidió dedicarse de lleno a la Escuela, a la que se había acercado por su novia y su suegro, Adriana y Rubén González, músicos como él.

Krauz fue el último en declarar el viernes: “Entré en la Escuela en 1991 por una cuestión emocional. Me sentía vacío aunque mi carrera como músico era muy próspera. El tango no me gustaba para nada, pero en la Escuela pude componer en ese estilo”, dijo. El músico negó la imputación y contó que en la alcaidía de Madariaga, donde está detenido, mata el tiempo componiendo un obra inspirada en “esta persecución” porque “de un momento malo siempre surge lo bueno”. Avisó, además, que quiere presentar la obra en el Colón cuando “termine todo esto”. De acuerdo a los investigadores, Krauz y Susana Medelievich, alias “Mendy”, generaban los contactos con personal del Poder a través de la explotación sexual de las alumnas. El músico también se despegó de eso: “Con Plácido Domingo sólo hablé de trabajo, de componer piezas”. Lo que es público es que el oboísta impartía las charlas que se ofrecían cada martes y jueves en la sede central de la Escuela, el edificio de Estado de Israel al 4400, Almagro. 

El psicoanalista

“¿Cuál es el punto acá?”, preguntó el psicoanalista Horacio Vesce antes de empezar su declaración. Vesce contó que se acercó a la Escuela cuando “no le encontraba la vuelta a la carrera”. Vesce estudiaba Psicología pero necesitaba llevar la teoría a la práctica. Dijo que en la Escuela encontró el espacio para unir ambas cosas. En el expediente, el psicoanalista figura como una de las tres personas que regenteaba los Consultorios de Medicina Integral Abasto, una clínica propiedad de la organización, donde hacían “curas de sueño”, una práctica que consistía en inducir al sueño durante tres días a miembros de la Escuela o personas ajenas a la organización. El lugar estaría habilitado para atención ambulatoria, pero no para internación.

Vesce pasó de víctima a victimario. Fue víctima cuando denunciaron a la Escuela en 1993, causa que tomó el ex juez Mariano Bergés y de la que se apartó luego de denunciar presiones dos años después. Ahora Vesce está imputado por ejercicio ilegal de la medicina, además del resto de los delitos que atañen a los otros 18 detenidos. La Policía detuvo al psicoanalista en el aeropuerto internacional de Ezeiza, cuando estaba a punto de volar a los Estados Unidos, junto a otras dos personas, también integrantes de la Escuela. En sus valijas encontraron 730 comprimidos, frascos y goteros, todo de venta bajo receta den la Argentina, pero prohibidas en los Estados Unidos. En el expediente, esta sería una modalidad común de la Escuela y una prueba de la conexión con el exterior. En un escrito presentado en el Juzgado, su defensa aseguró que era medicación para uso personal, dado que la estadía afuera de la Argentina sería de 60 días.

VDM/SH