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Brasil - Europa

Lula enfría una reunión con Trump en la Casa Blanca y la cambia por una visita oficial a España, Alemania y Portugal

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en un acto en marzo en Brasilia.

Bernardo Gutiérrez

Río de Janeiro —

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La guerra de Irán acerca a Brasil a Europa. La turbulencia geopolítica de Medio Oriente Medio enfrió una reunión entre el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Donald Trump en la Casa Blanca, anunciada a finales del año pasado. Tras una invitación personal del presidente español Pedro Sánchez a comienzos de marzo, Lula decidió cambiar Washington por Barcelona, donde el viernes se celebra la primera cumbre bilateral entre España y Brasil de la historia.

En la capital catalana, Lula también participará en el encuentro Global Progressive Mobilisation y en la cuarta edición del Fórum Democracia Siempre, junto a Pedro Sánchez, el presidente colombiano Gustavo Petro y la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, entre otros. Lula otorgó a su visita a España el máximo rango de importancia: acude a Barcelona con 14 ministros y un nutrido grupo de empresarios. España acumula la segunda inversión directa más elevada en Brasil durante las últimas décadas y es su octavo socio comercial. Además, las exportaciones brasileñas a España se duplicaron en la última década (especialmente de petróleo).

Tira y afloja con Trump

El conflicto bélico en Irán está dificultando el intento de Lula de recomponer relaciones diplomáticas con Donald Trump, tras un 2025 marcado por la interferencia de EE.UU. en la justicia brasileña. Trump vinculó directamente la aplicación de aranceles del 50% a Brasil al proceso que llevó a prisión al expresidente Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado. A pesar de que la diplomacia brasileña consiguió revertir el tarifazo para la mayoría de los productos, las relaciones de Lula con Trump siguen tensas.

Brasil rechazó la petición de Washington de recibir a deportados en su sistema carcelario y sigue luchando para que EE.UU. no declare a los comandos de traficantes Comando Vermelho y PCC como grupos terroristas, algo que abriría la puerta a una posible intervención militar en su territorio. Por otro lado, Brasilia mantiene el máximo nivel de alerta ante la posible injerencia de EE.UU. en las elecciones presidenciales del próximo octubre. En marzo, Brasil negó el visado a Darren Beattie, asesor del gobierno Trump, que había solicitado visitar a Bolsonaro en prisión.

Roberto Abdalla, secretario para Europa y América del Norte del Ministerio de Relaciones Exteriores, aseguró el lunes en conferencia de prensa que la cumbre España-Brasil “servirá para la defensa del multilateralismo, del derecho internacional y de la solución pacífica de conflictos”. Fuentes diplomáticas del gobierno de Brasil reconocen que el viaje de Lula a España pretende posicionar al país en el combate de las fake news, la regulación de las Big Tech y la soberanía digital. Brasil, que mostró una firme defensa de su soberanía frente a los ataques de Elon Musk, pretende aprobar este año por decreto presidencial la regulación de las grandes empresas tecnológicas, ante el bloqueo del Proyecto de Ley de las fake news en el congreso.

A su vez, Brasilia aspira a cerrar con España acuerdos sobre tierras raras y minerales críticos, algo que la entrada del acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea (entra en vigor el 1 de mayo) facilita.

Alianza contra la extrema derecha

La visita oficial de Lula a España llega en el momento de mayor sintonía política entre Pedro Sánchez y Lula da Silva. En enero, Lula dialogó con 16 jefes de estado del mundo para defender la paz y el uso del multilateralismo. En su conversación telefónica con Sánchez, ambos condenaron el “uso de la fuerza en las relaciones internacionales, sin amparo en la Carta de la ONU”. Después del inicio de los ataques de Israel y EE.UU. a Irán, los dos presidentes defendieron el multilateralismo y manifestaron su oposición a la guerra. “Ambos compartimos nuestro deseo de que cese la guerra y se inicie cuanto antes una negociación en el marco de la legalidad internacional”, aseguró Sánchez en un mensaje en X.

Por su parte, Lula defendió en X que los dos reiteran su compromiso “con el multilateralismo como camino para la construcción de la paz y del desarrollo sostenible”. Lula también debe de abordar el multilateralismo, la desinformación y la igualdad racial y género en el Foro Democracia Siempre, según Vanessa Dolce de Faria, asesora especial del ministro de Relaciones Exteriores.

Lula y Sánchez condenaron el 'uso de la fuerza en las relaciones internacionales, sin amparo en la Carta de la ONU'

Tras Barcelona, Lula viajará a Alemania para participar en la Hannover Messe, la mayor feria industrial del mundo, donde prevé reunirse con Friedrich Merz, primer ministro alemán, y firmar acuerdos estratégicos. La mini ira europea de Lula acaba el día 21 en Lisboa, donde trabajará en acuerdos con el gobierno portugués.

El viaje a Europa supone un giro geopolítico de Lula. En el primer trimestre del año, el presidente brasileño nadó y guardó la ropa para no poner en peligro su reunión con Donald Trump, algo clave para arrebatarle a la familia Bolsonaro la interlocución directa con la Casa Blanca. Estrechando vínculos con Europa, Lula aparca y dificulta su intento de reaproximación con Trump, especialmente por su proximidad con Pedro Sánchez, crítico contra la guerra de Irán.

Transición energética y alimentos

La energía, los combustibles y la transición energética están en el epicentro de la cumbre bilateral de Barcelona. Brasil exporta a España petróleo crudo (representa el 36,8% del total de las importaciones), así como cobre (7,2% del total) y hierro. España exporta a Brasil combustibles y tecnología de energías renovables, especialmente placas solares. La presencia de grandes grupos españoles de los campos de la energía eléctrica, petróleo y gas abre espacio “para diálogo tanto en comercio cuanto en inversiones en el sector”, según un documento elaborado por la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (ApexBrasil), a la que ha tenido acceso este medio.

A su vez, Brasil quiere sacar pecho de su producción de biocombustibles, algo que en plena crisis energética global adquiere un cariz geopolítico. En Brasil, el 20% del combustible consumido por los vehículos proviene de biocombustibles: se produce a partir de resto de caña de azúcar, maíz, soja, girasol, tubérculos, piñones e incluso de residuos orgánicos. En noviembre de 2025, Lula aseguró que “quería ir a la feria de Hannover para probar que el aceite diésel que emite menos CO2 del mundo es brasileño”.

El viaje a Europa supone un giro geopolítico de Lula. En el primer trimestre del año, el presidente brasileño nadó y guardó la ropa para no poner en peligro su reunión con Donald Trump, un intento que ahora aparca por su proximidad con Sánchez

Por otro lado, en medio de la interrupción de la cadena de suministros global debido a la guerra de Irán, la cumbre bilateral España-Brasil abordará el comercio de alimentos. España importa de Brasil soja (18,2%), pienso para animales (7,2%) y frutas tropicales. Brasil importa frutas (representa el 2% del total de sus compras).

Brasil quiere demostrar en su gira a Europa que, aparte de exportar materias primas, es una potencia tecnológica. En el pabellón de Brasil en la Hannover Messe habrá halls temáticos de automoción, software, robótica, hidrógeno verde, robótica e Inteligencia Artificial. Entre otras cosas, Lula sacará pecho en Europa de PIX, el sistema público de pagos digitales que tanto irrita a Donald Trump por arrebatar mercado a las tarjetas de crédito y a los sistemas de pago de las grandes tecnológicas estadounidenses.

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